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El relato (y II)

 

       Toda nuestra vida es un conjunto de relatos contados. El carácter narrativo es esencial a la experiencia humana. Creamos así conocimiento sobre la realidad heterogénea y aparentemente contingente en la que estamos arrojados, en la que participamos, a la que  intentamos interpretar y darle un sentido  desde una perspectiva encarnada y parcial. Nuestro propio yo no nos es inmediatamente transparente, como pensaba Descartes, y nuestra experiencia de vida es el objeto de múltiples interpretaciones narrativas dinámicas. Como lo es cualquier otra experiencia de vida. El relato final de la experiencia personal o colectiva sigue contándose por medio de muchos relatos verídicos. El hecho de someter la realidad que nos rodea al poder explicativo del relato nos permite establecer zonas de inteligibilidad y de coherencia que nos explican el porqué de los acontecimientos, pero sobre todo nos permite interactuar con el mundo  y los unos con los otros, asignando valores subjetivos al mundo y al modo en el que nos proyectamos a nosotros mismos, como sujetos particulares en situaciones narrativos significativas, reales o imaginarias. Identidad narrativa llama a la del hombre el filósofo francés Ricoeur. Del relato y de su calidad, de todos los relatos y sus calidades dependen nuestras vidas y la vida de toda sociedad.

El relato (I)

 

          Recogía hace unos días EP los testimonios de tres alcaldes vascos, el de Ermua (PSE-PSOE), San Sebastiáin (PNV) y Rentería (Bildu) sobre  ETA, su historia y su presente. El más categórico era el tercero, el de casa, que ha hecho algunos gestos de convivencia y de comunicación con todos sus concejales: No va a haber acuerdo sobre el relato, pero sí un mínimo ético que logre cohesión social y eso se produce desde abajo. El segundo confiesa, tras  recordar el  impacto del asesinato del popular Ordóñez, de quien ha hablado alguna vez con  concejales «abertzales»: Es muy difícil ponerse de acuerdo. Son presos de su estrategia. Como les cuesta  reconocer su equivocación, se atrincheran en el conflicto, cuando está claro que ETA tuvo una estrategia de ataque a quienes no pensaban como ellos. Tendrán que reconocerlo. Y el benemérito alcalde de Ermua, indignado de que equiparen a víctimas y verdugos y comparen el dolor de los asesinos de Miguel Ánge lBlanco con el dolor que causó su asesinato, reflexiona: Sortu admite que ETA dañó a las personas. Pero no que hubo una persecución contra quienes no pensábamnos como ellos. No reconocen el totalitarismo de ETA porque supone admitir su error y se atrincheran en la tesis del conflicto. Y se muestra pesimista sobre la posible convergencia con ellos en la memoria de lo sucedido: lo que es perjudicial porque no aclaramos a los jóvenes que ETA fue totalitaria y sus militantes no son héroes.

Pero ¿qué es el relato?

Las uvas de Añorbe

 

          En esta bellísima tarde de octubre, antes de llegar al poblado de Añorbe, centro geográfico de Navarra -sobre el que escribí en su día-, nos desviamos por una ancha pista que nos lleva hasta la famosa bodega  Nekeas y  al no menos famoso trujal del mismo nombre; Junto a la bodega hay un movimiento de tractores que vienen y van trayendo las uvas, y un corro de chiqullos que miran, y que ya no gritan aquello que gritábamos de chicos: –Una uvica / y si no / que se reviente la comportica. Ya no hay comportas, y la vendima ya no es aquel ritual alegre y tumultuoso que un día fue, inspiración continua de escritores y poetas: Al alba, moza / que me voy a vendimiar. / Volveré lleno de sangre / lo mismo que un capitán. Enfilamos un pequeño valle, con altos molinos eólicos a nuestra izquierda y una línea irregular de pequeñas alturas a nuestra derecha, primero ocupadas por piezas de cereal y luego por unos viñedos nuevos y frondosos, entrelazados a veces de olivos jóvenes, siempre  en suaves laderas, mientras las viñas se extienden también a nuestra izquierda, en terrenos bajos y ladeados. La vendimia está solo comenzando, y la cosecha de uva parece ubérrima. Aunque llevamos el permiso oral de los responsables, en el camino, antes de llegar a la ermita arbolada, nos encontramos con Manolo, que sale de un coche y sube al tractor, siempre de mando porque el mando gerencial es él. Vamos, pues, doblemente asegurados. ¿Qué tienen que ver aquellas viñas de mi pueblo, con cuatro o cinco uvas cada cepa, con éstas, regadas con el gota a gota del Canal de Navarra, que tienen diez, veinte y hasta treinta uvas  en cada unidad? Me recuerdan las célebres viñas de Engadi o Engadí de la Biblia, aquellas viñas del oasis cerca del mar Muerto, con palmeras y viñedos, cuya flor de alheña en medio de las viñas era para el Cantar de los Cantares símbolo del amor. Recuerdo que en el fondo de cobre dorado del platillo de la iglesia de Mañeru, cuando yo era monaguillo, hombres forzudos llevaban sobre los hombros colgada de un recio palo una de aquellas uvas gigantes. Hoy en Israel esa estampa es un símbolo nacional. Cortamos con entusiasmo algunas de estas inmensas uvas y escogemos luego otras más ligeras para poder guardar más tiempo, Vieja garnacha, que es para mí la uva por excelenca, y rojizo y fresco tempranillo. Me como tantas uvas como guardo: festin de viejo niño pobre. junto a los higos cogidos de la higuera, este es mi  más alegre deporte de otoño. Cuando ya no haya viñas que racimar en Navarra, siempre quedan las viñas de la Rioja, más tardías de vendimia, y con la misma o parecida subcosecha que dejan las torpes máquinas vendimiadoras. Si en mi pueblo racimábamos una comporta en una tarde para el Domund, ¿qué no se podría racimar hoy? Si a eso añadimos las viñas que no se recogen, tendríamos para dar de merendar a varios colegios, residencias, etc.- Seguimos en dirección oeste y torcemos después en dirección a Obamos, en medio de las Nequeas, entre pequeños cabezos calizos, algunas sernas, unas pequeñas viñas, algunos carrizos, una nogaleda,  pinos, hasta llegar a un carretil de asfalto, que nos acerca hasta a los pies de la ermita de Arnotegui, desde vemos atardecer sobre Puente la Reina y Obanos. Ya no huele a mosto, sino a pinares. Los muros fusilados del fuerte del siglo XIX mejor conservado circundan y protegen la ermita de la Virgen de Arnotegui, de mucha devoción en la zona, que ahora cuida, abierta y reluciente, el P. Lázaro, digno sucesor del legendario penitente Guillermo, figura sobresaliente en el Misterio de Obanos.- Comienza a ponerse la tarde tan azul, y luego tan negra, como las uvas. Volvemos como si trajéramos el otoño con nosotros.

Robledal de Orgi

 

           Estos días de octubre son los mejores para visitar el bosque de Orgi. Para ver caer las hojas granates de los robles americanos que aún quedan, y las doradas y sienas de los robles comunes autóctonos. Para dejarse acariciar, envolver, y llevar por el otoño.

Navarra es tierra de robles, robles comunes, albares, pubescentes, melojos o marojos, y quejigos. El roble es el segundo árbol de nuestra tierra, por su extensión, su tradición y su simbolismo. El común (quercus robur) pedunculado o noble, llamado también roble del país, forma sombrosos bosques en la Navarra noroccidental, desde los fondos de los valles hasta las medias laderas donde cede ante el haya. Alcanza hasta los 50 m. y una venturosa longevidad; resiste bien los fríos y calores, pero prefiere los suelos profundos, sueltos y frescos. Es un árbol de pies húmedos.

No es frecuente encontrar un robledal como el de Orgi (Lizaso) en una llanaura. La mayoría de los ejemplares de roble común rondan los dos siglos. Algunos tienen doscientos años. Más de medio siglo cuentan los esbeltos robles americanos, la especie más vistosa (quercus rubra), que antes poblaban la zona de acogida, como guardia alta y noble, pero que, por su debilidad, no resistieron los cierzos más fuertes o fueron, casi todos, abatidos.

El bosque de Orgi, próximo al club de golf Ulzama, es hoy Área Natural Reservada, cuidada y protegida. En la zona de paseos el visitante puede andurrear por caminos anchos o sendas bosqueriles; pisar o saltar las pasarelas sobre los regachos; subir a la cantera de ofita; perderse en el laberinto; sentarse en los cómodos bancos de madera; oír cantar a los carpinteros, paros y trepadores; buscar lirones y ardillas; esperar pacientemente al corzo y al jabalí. O mirar atenta y sosegadamente a los robles, los cerezos. arces, fresnos. olmos, serbales, viburnos, cornejos, espinos, saúcos, endrinos, acebos, ruscos, zarzales, helechos…, vecindones y compañeros habituales del roble común. Y a las mil flores que alegran los meses de primavera y verano. Y al cielo protector.

Hace cuarenta años, el director de cine  británico Richard Lester eligió el bosque de Orgi para rodar algunas aventuras de Robin Hood. Hoy todavía, al atardecer, sobre todo si es tiempo de niebla o lluvia, puede verse a los fugitivos de Sherwood tomando posiciones con sus arcos en las ramas más altas de los robles centenarios.

Nada te turbe / Nada te espante

 

Nada te turbe

Nada te turbó, Teresa de Jesús, sino la misericordia infinita de Dios para con la finitud de tu ser humano y pecador, humildemente reconocida.

Nada te espante

Nada te espantó: ni tus muchos sufrimientos corporales y psíquicos; ni la arrogancia de ciertos señores y señoras temporales; ni ciertos inquisidores; ni ciertos superiores religiosos; ni fracasos y desaciertos en tus muchas andanzas de fundaciones.

Todo se pasa

Tu fe era más fuerte y perenne que el tiempo que consiste en pasar. Y todo pasó, aunque a veces lentamente, ante el Dios sin epacio ni tiempo:

Dios no se muda

El fundamento amoroso de tu fe es inconmovible.

La paciencia / todo lo alcanza

Tu paciencia, tu virtud de esperar y sufrir, fue inmensa, porque inmensa era la roca en que te apoyaste, mujer débil, iletrada oficial, enferma casi siempre, pobre y mendicante, desasida de todo lo que no era esencial.

Quien a Dios tiene / nada le falta

Sólo Dios basta.

Tres versos para decir la suficiencia, la abundancia, la plenitud de Dios para quien confía en Él. Basta Dios y… todo aquello que en esta vIda procede de Dios y lleva a Él.

 

Esperpentos

 

-Para la alcaldesa de Barcelona, cada día más hiperactiva y arrabalera, la Fiesta Nacional del 12 de octube es la conmemoración de un genocidio. Con ese apurado conocimiento de la historia, temo el día en que se ponga a juzgar la Reconquista de Cataluña, incluido Jaime I; el Reino de las  Dos Sicilias o la expedición de los almogávares?

-¿Qué hacía un padre constitucional y un defensor de la Infanta Cristina, acompañando públicamente a una consejera del Gobierno catalán, a la puerta del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, imputada por haber infringido la Constitución y las leyes, en una de las muchas provocaciones dentro del proceso de secesión e independencia?

-La presidente del Gobierno de Navarra quiso justificar su ausencia  en los actos oficiales de la Fiesta Nacional con un viaje a la Asamblea de las Regiones (no de los Pueblos) de Europa, en Bruselas, y luego tuvo que rectificar aclarando que tenía motivos políticos (su nacionalismo vasco, o, al decir del presidente del Gobierno de  Aragón, su  independentismo). Para coronar  el gesto, y en un alarde ficticio de ignorancia, el portavoz de Geroa Bai añadió que todavía no tienen claro si esa fecha es la fiesta nacional, día de la hispanidad o día del las Fuerzas Armadas, y  vio con buenos ojos que  su presidente no asistiera al desfile militar, estando su partido comprometido con la no violencia y la paz.

-Las puertas giratorias, esta vez de Teléfonica, se han abierto generosas para que pase por ellas la ex presidente de UPN, del Gobierno de Navarra y ex alcaldesa de Pamplona. Es lo que le faltaba.  Y lo que, según muchos, le sobra al primer partido de Navarra,

Rechazar y condenar

 

        En ese nuevo y esperpéntico lance que vive el desgraciado Partido Popular en Euskadi, la joven presidente del partido, antes de su sonata y fuga, amostazada seguramente por el  rechazo interno de  su propuesta de pacificación y cosas parecidas, deslizó una muy desacertada declaración sobre la diferencia entre rechazar y condenar la actuación nefanda de la banda terrorista ETA: No debemos encallar en las palabras. Qué error, señora presidente. Qué olvido de lo que enseñan la semiótica, la semiología y hasta la ciencia política. El lenguaje es la realidad. señora.

La fiesta nacional española

 

          Simón Bolívar, el héroe de la independencia americana, proponía a la Corona Española, a través de su embajador en Londres, Francisco Antonio de Zea, que se pusiera fin a la guerra entre España y sus colonias y se establecieran las bases de una futura fraternidad, con la constitución de una federación hispano-americana. Junto a la  independencia americana; proponía a la vez una alianza entre la Gran Colombia y España con el resto de las naciones americanas, igualdad de derechos para españoles y americanos, y eliminación de aduanas. Casi un siglo después, el año 1917, un decreto del presidente de la República Argentina, Hipólito Yrigoyen, de clara estirpe vasca, declaraba el 12 de octubre Día de la Raza y Fiesta Nacional,  Porque creía que el descubrimiento de América era el acontecimiento de más trascendencia que haya realizado la Humanidad a través de los tiempos. Calificaba, incluso,  la conquista como empresa ardua y ciclópea, sin posible término de comparación en los anales de todos los pueblos. Y cantaba  el milagro de conquistar para la civiliación la inmensa heredad que hoy florece  en las naciones a las que ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento. Al año siguiente, el rey de España, Alfonso XIII, establecía,  por un decreto de rango similar, el 12 de octubre como Fiesta de la Raza y Fiesta Nacional. En 1958, se convertía en Día de la Hispanidad. En un nuevo decreto, de 7 de octubre de 1987, firmado por el rey Juan Carlos, nieto de Alfonso XIII, la fecha elegida como Fiesta Nacional de España, simbolizaba la efemérides histórica, en la que, a punto de  concluir el proceso de constitución del Estado y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, iniciaba un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.

Campos de sangre

 

          Campos de sangre. La religión y la historia de la violencia es un libro veraz, informado y apasionante. Su autora, una ex monja católica, Karen Armstrong, es prestigiosa especialista en grandes monoteísmos, Mahoma, fundamentalismo, mitos… En este libro repasa los textos sagrados y muestra cómo se pueden derivar de ellos interpretaciones diversas y nos hace ver las causas muy diversas, sociales, económicas, ideológicas de los hechos violentos más relevantes. Por ejemplo, aunque ahora distingamos netamente entre fe y política, la autora subraya que ese es  un invento muy reciente, propio de la modernidad occidental. Hasta hace bien poco, esa idea era extravagante y extraña a más no poder: No se trata de que el Estado utilizara la religión; es que ambos eran indivisibles. Disorciarlos sería el equivalente  a intentar extraer la ginebra de un cóctel. Armstrong, que nunca cae  en apología alguna, niega que todas las matanzas se hayan llevado a cabo en nombre de Dios y enumera serenamente las cometidas en nombre de ideologías laicas bien conocidas. Para la autora, Al Qaeda más que un grupo de inspiración religiosa, es una secta de islamistas con un conocimiento muy primario del Islam, y su móvil más poderoso sería más la ignorancia que la religión.

Las cuentas y los cuentos

 

    En el epílogo del lúcido libro de Josep Borrell y de Joan Llorach,  Los cuentos y las cuentas de la independencia catalana, contundente alegato económico pero  también cultural en favor de una Cataluña dentro de España, hay unas líneas finales, que, por su falta de autocrítica, merece la pena citarlas y denostarlas. España -escriben los autores- tiene un grave problema en su relación con Catalunya. La «conllevanza» orteguiana no es ya la solución, si es que alguna vez lo fue. La abúlica indiferencia y las desgraciadas declaraciones de ministros agravan el problema. ¡Alto ahí!  Eso de España y Catalunya es como decir: Cataluña y Gerona. Pero vamos al grano. En estas pocas líneas aparece, cómo no, el socialista sectario, por muy Borrell que sea, que no puede menos que atacar entre líneas al PP, que bien se lo merece, pero sin la menor autocritica a los Maragall, Zapatero, Montilla  y todo el PSC-PSC (PSOE), verdadera fuente de independenismo, como lo acabamos de ver, después de una política vergonzante y seguidista de ERC en unos Gobiernos comunes, junto con Izquierda Unida, y de eviitar durante años hasta la palabra España y español en sus textos orgánicos, y la bandera española, que… ahora la despliegan en un mitin electoral, con Sánchez en la tribuna,- ¡Hasta los mejores no pueden desprenderse de la tradición y de la moda del sectarismo partidista!