Nada te turbe
Nada te turbó, Teresa de Jesús, sino la misericordia infinita de Dios para con la finitud de tu ser humano y pecador, humildemente reconocida.
Nada te espante
Nada te espantó: ni tus muchos sufrimientos corporales y psíquicos; ni la arrogancia de ciertos señores y señoras temporales; ni ciertos inquisidores; ni ciertos superiores religiosos; ni fracasos y desaciertos en tus muchas andanzas de fundaciones.
Todo se pasa
Tu fe era más fuerte y perenne que el tiempo que consiste en pasar. Y todo pasó, aunque a veces lentamente, ante el Dios sin epacio ni tiempo:
Dios no se muda
El fundamento amoroso de tu fe es inconmovible.
La paciencia / todo lo alcanza
Tu paciencia, tu virtud de esperar y sufrir, fue inmensa, porque inmensa era la roca en que te apoyaste, mujer débil, iletrada oficial, enferma casi siempre, pobre y mendicante, desasida de todo lo que no era esencial.
Quien a Dios tiene / nada le falta
Sólo Dios basta.
Tres versos para decir la suficiencia, la abundancia, la plenitud de Dios para quien confía en Él. Basta Dios y… todo aquello que en esta vIda procede de Dios y lleva a Él.