Archivo del Autor: vmarbeloa

Hasta septiembre

 

                       Este año, los calores llegaron antes. Y los escándalos políticos se agolparon como nunca. Qué dolor y qué tristeza, aunque la bitácora no se deja ni siquiera condicionar por ellos, tener que comentarlos alguna vez, y vivir siempre bajo su negra sombra. Está también a punto de llegar el Mundial de Fútbol, con 48 equipos y 39 días.

Y, para colmo, llega, este año, también nada menos que el papa. Razón potísima para apagar la bitácora, para entornarla antes todavía que otros años. Yo no voy a poder decir nada original sobre el papa, y, en cambio, necesito mucho tiempo para seguirle, escucharle y seguir aprendiendo de él.

Katholikentag

 

                      Ha ce dos semanas, los católicos alemanes celebraron su104 Katholikentag o  104 Congreso católico anual en la ciudad de Würzburg durante cinco días,  en el que partiiparon 60.000 personas, bajo el lema Ánimo, levántate!, en un momento delicado de la política mundial y europea, y delicado también dentro de los mismos católicos alemanes ante las reforma impulsadas por el Camino Sinodal, del que tantas veces he hablado en esta bitácora. El presidente de la República, luterano, que abrió el encuentro habló de ese momento especialmente delicado y pidió atreverse a abrazar un mayor ecumenismo, mientras el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, Heiner Wilmer, reclamó más optimismo y confianza y pidió por su parte combatir los eslóganes sin sentido de la extrema derecha y la extrema izquierda, tendiendo puentes y ofreciendo espacios para el encuentro: No puede permitirse que declaraciones que recuerdan los capítulos más oscuros de la historia alemana vuelvan a normalizarse socialmente. No debemos permanecer en silencio.

La presidente del Comité Central de los Católicos Alemanes (ZdK), Irme Stetter-Karp, fue aún más allá: No les ofrecemos espacio para su demagogia, dijo al justificar el veto del ZdK al partido ultraderechista. También el obispo de Würzburg pidió valentía para las reformas, citando expresamente el papel de la mujer en los cargos eclesiásticos, donde el Sínodo Alemán ha llegado muy lejos.  En cuanto al matrimonio de los homosexuales, que parte de los clérigos alemanes han llegado a bendecir, más de 200 fieles participaron en un servicio religioso queer, celebrado en la iglesia agustina, bajo el lema La vida es colorida y reclamaron reconocimiento pleno.

El cardenal maltés Mario Grech, secretario general del Sínodo, recordó que la sinodalidad no es una lucha de poder ni una mera toma de decisiones por mayoría, y que no existe una Iglesia universal sin iglesias locales ni una iglesia local sin la Iglesia universal. (…) El Espíritu Santo no crea una suma de opiniones, sino armonía.

Ocho años de sanchismo

 

                  A los ocho años de sanchismo en España, el 75 por ciento de los españoles adultos quiere elecciones generales para cambiar el Gobierno y, sobre todo, para cambiar el rumbo del Estado, mal gobernado por el  Gobierno.

El pueblo español, que existe, aunque a veces no lo parezca, quiere hablar  –¡Habla, pueblo, habla!-, y el Gobierno  no quiere que hable. Como en 1976, cuando en el  referéndum el pueblo muy mayoritariamente habló y votó, aunque toda la llamada izquierda no quería que hablase ni que votase. Qué error poner siempre el partido  (ideología + intereses) por encima de la razón, el interés general y los derechos humanos.

No podemos cambiar el Gobierno, pero podemos cambiar el Parlamento, que es el que elige al Gobierno. El Parlamento actual está inutilizado, está varado, es una máquina de gastar dinero , de insultos mutuos, de palabrería inútil, de antidemocracia fáctica.

Los ministros son solo unos pobres loros de partido. Los parlamentarios, unos inútiles, que ni hacen leyes ni pueden controlar al Gobierno, porque no gobierna, ni dan buen ejemplo al conjunto de la nación.

Los que no somos ni ministros ni parlamentarios  nos entretenemos, es decir, nos amargamos informándonos, por los medios no sanchistas, sobre los procesos, los autos y la sentencias acerca de muchos miembros del sanchismo y de no pocos de la oposición, corruptos y corruptores, que deben ser castigados y expulsados de la vida pública. Los jueces, contra los que arremete el Gobierno cada día, son lo mejor que nos queda de la España constitucional.

Nunca ha estado España, desde la Transición, tan dividida, tan fraccionada, tan polarizada, tan sin pulso,  tan  sin ánimus y sin anima, como ahora.

Cada día el Gobierno actual y sus socios desconstituyentes están más lejos de la Constitución española, más lejos del espíritu y de la letra de los Tratados de la Unión Europea, y más cerca del intento de Confederación -que va predicando, a voz en grito, por ahí el asesor de Sánchez, Iván Redondo-, lo que sería el mayor golpe político a la nación española, y el mayor triunfo  de los separatistas, con el apoyo del zapaterismo y del sanchismo, paradigmas de la ybris  personal y  de la irresponsabilidad política.

Por todo eso, para incelebrar estos ocho años de sanchsimo, queremos hablar, queremos votar, queremos cambiar el Parlamento para poder cambiar el Gobierno, pero sobre todo para cambiar el rumbo del Estado, y más aún de la Nación.

Últimos aforismos

 

En los cenáculos lo que menos importa es la cena, sino la información, la intriga y la conspiración.

 

La suerte es también, en el recto sentido y no en el mágico, providencia. Porque toda creación está cubierta, amorosamente protegida, por la Providencia, bajo la actuación inmediata de las leyes físico-químicas y biológicas.

 

Hay católicos, que no están muy católicos, y muchos que no son católicos, pero que están muy católicos, a vista de todos.

León XIV y África (y V)

 

                            Guinea Ecuatorial, la única ex colonia española en Áfrca fue el cuarto y último país visitado por el papa. Recibido por el presidente de la República en el aeropuerto de Malabo, los más viejos recordaron la visita de una día que les hizo en 1982 Juan Pablo II. En su homilía, y siempre en perfecto español, Robert Prevost hizo suyas las palabras dirigidas por aquel pontífice a un Jefe del Estado ideal, que no era ni es precisamente el que los recibió y estaba junto a ellos: el dictador Obiang Nguema Mbasogo, en el poder desde 1979: el centro simbólico hacia el que convergen las vivas aspiraciones de un pueblo a un clima social de auténtica libertad, de justicia, de respeto y de promoción de los derechos de cada persona o grupo, y de mejores condiciones de vida, para realizarse como hombres y como hijos de Dios.

Tras elogiar la ciudad de Dios agustiniana, la que quiere servir a sus habitantes, se alineó con su predecesor Francisco para coincidir en la denuncia de las desigualdades y de la economía que mata: la de las guerras de hoy y ayer, fruto de la colonización de yacimientos petrolíferos y mineros. Alentando así a Guinea Ecuatorial a no dudar en revisar sus propias trayectorias de desarrollo y las oportunidades positivas de situarse en la escena internacional al servicio del derecho y de la justicia.

En la Universidad Nacional bendijo el primer campus del planeta que lleva su nombre, y descubrió, agradecido, su propio busto en la plaza central de unos edificios levantados con inversión china, consciente de que un honor semejante excede a la persona y remite más bien a los valores que juntos deseamos transmitir. Ante los universitarios, hermosas palabras sobre la verdad, que no se fabrica,  ni se manipula, ni se posee como un trofeo, sino que se acoge, se busca con humildad. y se sirve con responsabilidad.

Escalas en la zona continental, en Mongomo y Bata, en la basílica de la Inmaculada Concepción, centro mariano del país, y para bendecir la primera piedra de la nueva iglesia dela Ciudad de la Paz: Que crezcan los espacios de libertad y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana: pienso en los más pobres, en las familias en dificultad.

Visitas a centros psiquiátricos y residencias de ancianos. Multitudes enfervorizadas en todas partes. De nuevo, celebración en el aeropuerto de Malabo: Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, esperanza y caridad. En su discurso de despedida, el arzobispo de la capital destacó el papel que en esos 170 años de evangelización del país tuvieron los misioneros españoles, especialmente los sacerdotes diocesanos de Toledo y los misioneros claretianos. Hoy los ecuatoguineanos se consideran católicos en un 90%. 

Con flores a María

 

Venid y vamos todos
con flores a porfía,
con flores a María,
que es madre nuestra.

 

Con las flores del campo,
que encontré en mis caminos y en mis sendas,
con las flores de mayo,
en las últimas salidas
por los montes de mi tierra:

 

Con las violetas perrunas,
 las primaveras,
las potentillas montanas,
las aguileñas,
los linos blancos y azules,

 las ulmarias, las ajeras.
Con los tréboles de prado,
  hipéricos y llantenes,
 y pimpantes correhuelas.

 

Venid y vamos todos…

 

Con los rosales silvestres,
las estrelladas o castañuelas,
 las consueldas reales
casi igual que  las violetas,
Con las cardotas y  jaras,
las  madreselvas
,
 vivaces pipirigallos
y dedaleras.
 Con  clásicas margaritas,
 y amapolas coquetas.

 

Venid y vamos todos…

 

Con jazmines amarillos
 y viboreras,
las orquídeas saúco,
las carmelitas descalzas,
las fumarias y  acederas,
las coronas de fraile
y las lobelias.
Con rosas de todos los colores:
siempre las reinas.

 

Venid y vamos todos,
con flores a porfía,
con flores a María,
que es madre nuestra.

 

León XIV y África (IV)

 

                    Tras aterrizar León XIV en Yaundé, capital de Camerún, tuvo un encuentro con el presidente Paul Biya, donde el papa reclamó una paz desarmante y desarmada ante la violencia y advirtió contra el abuso de poder: Para que se afiancen la paz y la justicia, es necesario romper las cadenas de la corrupción, que desfiguran a los dirigentes, quitándoles autoridad. Finalmente el papa apeló a las religiones como factor de reconciliación, siempre que no caigan en el veneno de los fundamentalismos, defendiendo el diálogo interreligioso como medio para apaciguar las  tensiones. De allí marchó al orfanato de Ngui Zamba, recibido por la superiora general de las Hijas de María, donde denunció el abandono y la violencia sufridos por tantos niños en el mundo.

El segundo día, en la catedral de Bamenda, al noroeste del país presidió el Encuentro para la Paz en la catedral de San José, en el que reconoció el sufrimiento de una región golpeada por la violencia de los señores de la guerra: Ellos fingen  no saber que basta un instante para destruir, pero que a menudo no basta una vida para reconstruir. En el aeropuerto celebró una misa multitudinaria, con un llamamiento urgente a transformar el país denunciando la pobreza, la corrupción y la explotación externan que lo golpean: Este es el momento de cambiar, de transformar la historia del país. Hoy y no mañana, ahora y no en el futuro ha llegado el momento de reconstruir.

Al día siguiente, otra multitudinaria celebración en Duala, en el estadio Japoma, con una homilía ya célebre, en torno a la pregunta  ¿Qué hacen por toda esta gente?, comentando la escena evangélica de los panes y los peces, dirigida a todos, sin distinción.

Robert Prevost se dirigió después privadamente al hospital católico de San Pablo y luego se trasladó a Yaundé y visitó la Universidad Católica de África Central, dirigida por la Compañía de Jesús, para reunirse con profesores y estudiantes y hablarles de la formación integral que reúna fe, razón y compromiso social.

A la hora de la despedida, en el aeropuerto de la capital, delante del presidente Biya, con más de 40 años en el poder, reclamó una sociedad basada en el respeto a la dignidad de la persona por la que merece la pena cambiar hábitos y estructuras. Y terminó con el grito de Jesús: ¡No tengáis miedo!, coreado por la multitud.

León XIV y África (III)

 

                     León XIV llegó a la gran ex colonia africana de Angola, que dejó atrás una guerra civil de 20 años, que continúa sin entrar en una fase de desarrollo estable y equitativo. Con el el 57% de católicos, es un país con vastas reservas minerales y petrolíferas y su economía se encuentra entre las de mayor crecimiento del mundo, pero con un 39´3% de pobreza y una tasa de desempleo de 14’1%. El Gobierno angoleño declaró festivo el día de la llegada del papa.

Nada más aterrizar y ser recibido por el presidente Joao Manuel Gonçalves Lourenço, el papa alertó de tentaciones como el fanatismo, la sumisión, la manipulación mediática, el espejismo del oro y el mito de la identidad. Mensaje no solo para angoleños.

A la mañana siguiente presidió la eucaristía en  Kilamba (cerca de la capital, Luanda), ante 100.000 fieles, en la que recordó la cruel guerra civil, con su secuela de de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza, y animó a los fieles a construir un país que en el que se superen para siempre las vejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia, insistiendo los males que frenan el desarrollo del país, pidiendo que la lacra de la corrupción sea sanada por una nueva cultura de la justicia y el compartir.

A la hora de elogiar los valores culturales de las tradiciones locales, habló  también del riesgo que supone confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual. Tema muy delicado y que él conoce bien por su larga estancia en Perú.

Por la tarde, visitó el gran centro de peregrinaciones de Nuestra Señora de la Concepción, conocida popularmente como Mama Muxima, a 120 kilómetros de la capital, que recibe a más de 2 millones de peregrinos cada año. Más de100.000 personas le acompañaron en un Rosario que presidió en medio de grandes vítores al comienzo y al fin.

En otra gran ciudad, Saurino, celebró otra magna eucaristía, y visitó una casa de acogida para ancianos, acompañado de las autoridades locales, ocasión que aprovechó  para elogiar a los colaboradores voluntarios y, en general, a los cuidadores de enfermos y ancianos: No olvidemos que a las personas mayores no solo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas. 

En su encuentro final con obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral,  en la parroquia de Nuestra Señora e Fátima, de Luanda, señaló la misión de la Iglesia angoleña, particularmente ligada al anuncio de la paz, por lo que siempre debe promover una memoria reconciliada y educar a todos en la concordia.  Para terminar con un mandado apostólico tan sublime como difícil de cumplir: ¡No dejen de denunciar las injusticias, ofreciendo propuestas inspiradas en la caridad cristiana!

León XIV y África (II)

 

                La gira africana del papa comenzó por Argelia, un país inmenso -cosa y desierto-, antigua colonia francesa, y hasta territorio francés un tiempo, hasta su independencia lograda tras una sangrienta guerra civil entre la misma población franco-argelina. Era la primera vez que lo visitaba un papa.

Sin duda el que fuera patria de San Agustín, fundador de los agustinos, a los que pertenece Robert Prevost, tuvo mucho que ver para elegir el país de la visita, que estuvo toda ella plena de simbolismo en cada una de las etapas. Comenzando por el recibimiento por el rector de la Gran Mezquita de Argel, la más grande y famosa de África tras la del Cairo, donde el pontífice católico resumió la doctrina ecuménica del catolicismo actual, puesta en práctica por todos los papas predecesores.

El mismo espíritu ecuménico se manifestó en el discurso de Prevost ante 5000 personas en el Memorial de los Mártires (por la independencia del país), teniendo como ejes doctrinales la convivencia armoniosa y la dignidad humana.

La ofrenda floral en la basílica de Nuestra Señora de África fue una especie de homenaje  a la comunidad católica en Argelia, muy reducida, entre el 0´1 y el 2%, según qué fuentes; entre 17.000 y 100.000 (50.000 protestantes).  Si atendemos algunas de ellas, más de 300.000 serían los convertidos del Islam. De todos modos, no es fácil convertirse allí a otra religión que no sea la oficial. Y hasta informarse de ello es difícil. Muy presentes están también los mártires católicos durante la década negra de los noventa, años la guerra civil: el obispo de Orán,  los Siete mártires de la Trapa de Tibhirine, y hasta de dos agustinas españolas…, aunque en este viaje, por motivos obvios, no quiso resaltarse todo eso en primer lugar.

Pero la más esperada y simbólica en el viaje fue la estación del papa en Annaba (la antigua Hipona Regia, donde fue obispo San Agustín, nacido en la vecina Tagaste y profesor en Milán). Un papa, agustino además,  la visitaba por vez  primera. Y allí, sobre la colina donde se asienta la basílica de San Agustín, el papa Prevost plantó un olivo en recuerdo del árbol que plantó el santo en memoria de su padre.