Frente al populismo, la polarización y la decadencia institucional, el constitucionalismo, el humanismo socialdemócrata y el europeísmo.
Y para ello, lo resumo en grandes rasgos:
- La Constitución de 1978
- La Monarquía constitucional parlamentaria
- Una socialdemocracia reformista, liberal y social
- Un Gobierno del mérito y la excelencia constitucional
- Pactos de Estado y cultura del consenso
- Una democracia participativa, plural y respetuosa
- Un nuevo contrato social para la igualdad de oportunidades
- Una educación crítica, constitucional y europea
- Una regeneración democrática en lucha contra la corrupción
- Una Europa más integrada y social.
Es lo que nos proponen los socialdemócratas no sanchistas, agrupados por ahora en la Asociación para el Consenso Social y la Democracia, con intención de convertirse en un futuro próximo en una corriente crítica del futuro Partido Socialista Obrero Español.