Por Olite

 

                            Volvemos a Olite a pasar el día con nuestro amigo, no el historiador de Olite, Javier Corcín, sino el historiador en Olite, porque Corcín historia sobre Olite, sobre Navarra, sobre España, sobre Europa, y sobre el mundo, para decirlo todo.

Esta vez no entramos en el convento de San Francisco, que visitamos hace poco en tiempo de los parrales fecundos de la huerta, un día jardín real, y, tras desayunarnos en una pastelería cercana, luminosa y jocunda, pasamos por la plaza de los Teobaldos, donde admiramos el olivo, el abedul y el pitósporo, y seguimos por la calle mayor contemplando portales, fachadas, aleros y escudos de los siglos XV-XVIII, como los del marqués de Rada o del marqués de Feria. Nos desviamos por la calle lateral del Pozo, donde damos con  el palacio, llamado Casa Grande, la más antigua de la ciudad (siglo XII), donde vivió y murió aquel prodigioso canciller de Navarra, Francés de Villaespesa. Paseamos luego rozando la muralla urbana y sus cubos, romana y medieval: con el visto  bueno y futuro de Isaac Moreno, que un día la visitará y estudiará. Al otro lado de la calle, la primitiva Bodega Cooperativa de don Victoriano Flamarique, uno de los grandes hombres sociales de Olite, que tan bien ha estudiado Francisco Javier Corcín.

En seguida estamos ante el busto levantado (1957) al ingeniero Manuel Carrera Díez, alto funcionario del ministerio de Obras Públicas, establecido en la posguerra en la ciudad y promotor de muchas obras, como el frontón, las escuelas, y la monumental casa consistorial, bajo la  que estamos, en la plaza de Carlos III. En medio de ella se reconstruyeron, se renovaron y se inauguraron en 1987 las Galerías medievales subterráneas (siglos XIII y XIV), que fueron puertas y puentes de acceso a la antigua ciudad fortificada de Olite, utilizadas en siglos posteriores como mercado y taller de cantería, y hoy solo lugar turístico.

Después de recorrerlas, aún tenemos temple para subir hasta el segundo piso de la torre del Chapitel, Casa del Mercado, en la misma plaza, donde podemos ver el reloj de Carlos III, un modelo de imitación del original, que el monarca encargó en 1401 al relojero parisiense Thierry de Bolduc. Fue uno de los primeros relojes mecánicos públicos de España. El rey hizo instalar también junto al reloj una campana de un quintal de peso para dar las horas de forma sonora a toda la ciudad.

 Volvemos a la plaza de Teobaldos, cruzados y juglares, donde luce al sol el banderón rozagante del abedul. Otro día cercano, Javier nos desentrañó la portada de la iglesia de santa María, y hoy nos invita al parador Príncipe de Viana, recién renovado, donde todo placer gastronómico tiene su asiento, y toda amistosa conversación su adecuado placer.

Premios Princesa de Asturias para todo el mes

 

                       Propongo desde este humilde cuaderno de bitácora a todos los medios de información de España -prensa, radio y televisión- que desde pasado mañana, lunes, 26 de octubre, hasta el día de reflexión, 28 de noviembre, publiquen cada día un fragmento de los excelentes discursos del rey Felipe VI y de la princesa Leonor en la entrega, ayer, de los premios anuales en Oviedo, y, de vez en cuando, alguno de los del discursos del profesor e historiador de Oxford, Timothy Garton Ash, de Oxford, sobre el estado actual del mundo y de Europa.

Estoy seguro de que nos ayudarán a la serenidad en el decir y en el hacer, y a la armoniosa convivencia democrática en este tiempo preelectoral, que se abre con los peores presagios y con una confrontación brutal, impropia de un país civilizado, y sobre todo por culpa del Gobierno cerril y autocrático que padecemos.

 

 

Sigue el genocidio en Gaza

 

                           Mientras más de 1.000 alumnos de la Escuela del patriarcado latino de Jerusalén en Gaza han regresado a las aulas que no habían pisado en tres años, han continuado los ataques con drones y bombardeos de parte de Israel y se ha recrudecido  la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania, hasta tal punto que el papa León XIV ha tenido que pedir que cese el acoso de estos colonos al pueblo de Taybeh -el  Efraín del Evangelio-, a pocos kilómetros de Jerusalén, el único enteramente cristiano de la región.

El sacerdote español Xavier Morlans, autor de un canto titulado como ese pueblo, animó la segunda marcha de la red internacional Sacerdotes contra el genocidio, iniciativa que ha congregado más de 2.500 clérigos de 67 países, entre ellos tres cardenales y 30 obispos. Doscientos de esos sacerdotes marcharon por las calles de Roma, llevando en sus manos un sudario con los nombres escritos de 300 niños palestinos y libaneses asesinados después del alto el fuego con Israel en ambos , y también con dibujos de una Virgen María portando en brazos un Niño famélico con la inscripción Cristo murió en Gaza.

El portavoz de la marcha, Pietro Rossini, abundó en que lo que está ocurriendo en Gaza no es una guerra, sino un genocidio, y que no emplear el lenguaje adecuado es el primer gesto de complicidad, porque convierte lo inaceptable en aceptable, así como que en esta guerra, donde ha habido violencia por ambas partes, en este momento hay unos opresores, que es el ejército israelí, y unos oprimidos, que es la población palestina.

La marcha romana se detuvo frente a la embajada de Palestina ante la Santa Sede y la del Líbano, y terminó ante la sede de Leonardo, la principal empresa armamentística italiana, segunda en Europa, con cuyas armas se mata y hiere a las víctimas palestinas.

«La policía carga…»

 

 Parece mentira, pero no lo es. El diario gubernamental, ante una arremetida violenta, con muchos policías heridos, de jóvenes violentos en A Coruña, con motivo de un mitin de Santiago Abascal, titula vergonzosamente la noticia: La policía carga en  A Coruña contra una manifestación de antifascistas.

Y luego este mismo periódico, tan protector de antifascistas, nos pide día tras día que nos suscribamos a él…

La eutanasia fracasa en el Reino Unido

 

                              Tras varios meses de recorrido, el Parlamento británico ha rechazado, con 286 votos en contra y 270 a favor, el proyecto de ley de eutanasia para adultos con enfermedades terminales de pacientes que lo solicitaran. ¡Al no haberse aprobado, no ha sido noticia en los  medios europeos!

Los obispos católicos ingleses y galeses lo han celebrado agradecidos, junto con muchos médicos, abogados, grupos de personas con discapacidad, y muchos católicos, anglicanos, agnósticos y ateos. Los obispos católicos se muestran convencidos de que la forma más eficaz de afrontar el sufrimiento al final de la vida es mediante un mayor acceso a una atención paliativa, (…) disponible para todos los que la necesiten, que pueda ayudar a las personas a experimentar consuelo, dignidad y apoyo en sus últimos días.

Mientras se debatía el proyecto en la Cámara de los Comunes, los obispos católicos de Inglaterra y Gales, con el arzobispo de Westminster, Vincent Nichols a la cabeza, advirtieron que, si la ley salía adelante, las residencias de ancianos, de titularidad católica, verían su futuro en duda, y más habiendo sido rechazadas las enmiendas que habrían permitido que tales instituciones no participaran en el suicidio asistido. Habrían tenido que cerrar los centros.

Siendo tan corta la diferencia de votos, es de temer una futura reversión del resultado actual. Y es de esperar que, como en otros países, sea posible, en cualquier caso, una objeción de conciencia tanto personal como social y colectiva.

«Los tres retos de Navarra»

 

                        Este título encabezaba el artículo que David Garciandía, profesor de derecho internacional público y de la UE en la universidad de Alcalá y de Oxford, escribía, hace una semana en DN.

Los tres retos, muy acertados, que gloso aquí ligeramente, son: la industrialización de Navarra, en horas bajas; la regeneración política, en medio de una ola de corrupción de la democracia individualista y autoritaria que nos ahoga en toda España, sobre todo por culpa del Gobierno sanchista, cada día más autocrático, y  la reunión social de los navarros.

Este último tiene su aquel particular. Secularmente divididos; más divididos que nunca por la guerrilla de ETA y el movimiento separatista vasco; polarizados cada día que pasa por un sanchismo guerracivilista, que ha olvidado la lección de concordia de la Transición; despojados en buena medida de un quicio común, como fue en su día la religión y el patriotismo de nuestros padres y abuelos; debilitados por la carencia de fuertes vínculos educativos y culturales por la irresponsabilidad de un frívolo progresismo o de un inútil integrismo…, solo nos queda revertir  esta situación negativa, uniendo fuerzas y voluntades comunes en lo esencial, dejando a un lado diferencias adjetivas y no sustantivas, a la vista del abismo que nos espera, si seguimos esta carrera loca de despropósitos, alimentados por una falta de motivos de cohesión y por una hybris de idolatrías ideologizantes y partidistas, tan lejanas del verdadero progreso como de un indispensable humanismo para poder seguir viviendo en tierra civilizada.

La Iglesia silenciosa de Ceuta

 

                                       Hemos visto en días pasados a un obispo en la recepción del Día de Ceuta y, últimamente, en la recepción durante la visita de los Reyes, junto a otros líderes religiosos. No era el obispo titular de Cádiz-Ceuta, en sede vacante por ahora, sino el obispo auxiliar de Sevilla, en veste de  administrador apostólico, siempre provisional,  de la diócesis. Algo tendrá que ver esto con el silencio de la Iglesia ceutí durante uno de los acontecimientos más tristes y dolorosos de su historia. No hemos oído de ella ni una larga reflexión, ni una protesta, ni una declaración, ni una petición, ni una glosa.  Nada de nada.

Según la siempre bien informada VN , una voz eclesial anónima vino a explicar tamaño silencio:

En medio de tanta agitación y confusión, es mejor no pronunciarse públicamente, más allá de describir el colapso que está padeciendo la ciudad y moverse en el nada fácil equilibrismo de comprender las legítimas inquietudes de los ceutíes y, a la vez, acoger y acompañar el sufrimiento de los migrantes para dignificar, en la medida de lo posible, su situación.

Sabemos, eso sí, que el  administrador apostólico, el obispo Ramón Valdivia se desplazó de inmediato para coordinar el dispositivo eclesial y trabajar mano a mano con los poderes públicos, y que, a primeros de septiembre, llevó a cabo con todo su equipo unas jornadas de trabajo en la ciudad de Ceuta, donde visitaron varios lugares y centros, pero sin que concluyera en ningún tipo de declaración.

Sería demasiado frívolo hacer desde aquí, a mil kilómetros de allí, un juicio serio  acerca de esta postura o situación, que a unos les parecerá discreta y acertada y a otros extraña y hasta cobarde.

 ¿Pero no será mejor pensar que obras son amores y no buenas razones?

Cien años del «Domund»

 

                           Se cumplen cien años de la encíclica Rerum Eclesiae, del papa Pío XI, que sirvió de base para instituir, dos meses después, la creación de esta jornada misional con el fin de promover la corresponsabilidad de la iglesia en la evangelización de todos los lugares del planeta. Aquel gran hombre y sacerdote de la diócesis de Vitoria, Ángel Sagarmínaga Mendieta, rodeado de aquel grupo pionero de curas vasco-navarros: Echenique, Unciti, Goiburu, Saralegui…, primer director nacional de las Obras Misionales Pontificias, acuñó en 1943 el término Domund (Domingo mundial de las Misiones), y toda España vibró durante muchos años en favor de la causa universal misionera. ¿Qué niño o niña dejó de salir a la calle, un día como hoy, con una hucha en las manos, con cara de negrito o chino, a pedir a diestro y siniestro, sin rubor, por las Misiones?

Miles de misioneros españoles y europeos de todas las naciones daban fe de aquel entusiasmo. Mil sacerdotes, religiosas y religiosos, eran también los misioneros-misioneras de Navarra, repartidos por todo el mundo. Hoy, que vemos todo eso con cierta nostalgia; hoy que vemos a muchos misioneros polacos, africanos y asiáticos que nos evangelizan a nosotros, convertidos en países de misión con muy pocos sacerdotes, sabemos por eso mismo que la evangelización no era ni es solo cosa de los europeos, sino de todos los cristianos, y que tampoco era ni es sólo misión de sacerdotes y religiosos, sino también de los seglares o laicos, que en todo el mundo han venido a suplir, en buena parte, a los clérigos.

Otro mundo, otras formas, otros medios, y la misma necesidad de evangelización, donde siempre son pocos los obreros para la mucha mies.

 

Los votos de los católicos

 

        Aunque me da cierta vergüenza, cito los datos del CIS, dirigido por Tezanos, porque en este punto tal vez acierte, toda vez que no sea dato importante para su propaganda electoral. Pero nunca fiando.

Según el último sondeo, pagado con el dinero de todos, el 35,8% de los católicos practicantes españoles votará a favor de Núñez Feijóo, es decir, del PP, porcentaje que bajaría al 23´1% entre los no practicantes. El 14, 2% de los practicantes votará por VOX, de Abascal, y el 11´7% por el el PSOE de Sánchez. Entre  los no practicantes, en cambio, el 20´8% respaldará a Sánchez y el 14´7% a Abascal.

Está claro que la vivencia eclesial (fe, culto y moral) repercute en la elección de los representantes políticos que, en cierta medida, son responsables de la moral pública. Lo que es bien visible en el caso del voto al PSOE. En el caso de los votos a VOX, partido nunca gobernante y que no parece tener discrepancias con la Iglesia en asuntos de moral clásica (aborto, matrimonio homosexual, libertad de enseñanza, etc), la práctica eclesial no parece influir mucho. Por lo visto, la distinta visión sobre la inmigración no parece contar todavía demasiado en términos morales…  

 

«El lado correcto de la historia»

 

                   No creamos que se trata de algo nuevo. O que sea el fruto largamente esperado de una reflexión profunda. No, no. Es otra forma de decir, de exaltar, de justificar, de canonizar la . izquierda, en esa absurda y hasta ridícula vieja costumbre de dividir el mundo en  dos, volviendo  a los arcaicos maniqueos, que  hablaban de dos dioses que se dividían el mundo: el mal y el bien.

No pasa de ahí.