León XIV y África (III)

 

                     León XIV llegó a la gran ex colonia africana de Angola, que dejó atrás una guerra civil de 20 años, que continúa sin entrar en una fase de desarrollo estable y equitativo. Con el el 57% de católicos, es un país con vastas reservas minerales y petrolíferas y su economía se encuentra entre las de mayor crecimiento del mundo, pero con un 39´3% de pobreza y una tasa de desempleo de 14’1%. El Gobierno angoleño declaró festivo el día de la llegada del papa.

Nada más aterrizar y ser recibido por el presidente Joao Manuel Gonçalves Lourenço, el papa alertó de tentaciones como el fanatismo, la sumisión, la manipulación mediática, el espejismo del oro y el mito de la identidad. Mensaje no solo para angoleños.

A la mañana siguiente presidió la eucaristía en  Kilamba (cerca de la capital, Luanda), ante 100.000 fieles, en la que recordó la cruel guerra civil, con su secuela de de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza, y animó a los fieles a construir un país que en el que se superen para siempre las vejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia, insistiendo los males que frenan el desarrollo del país, pidiendo que la lacra de la corrupción sea sanada por una nueva cultura de la justicia y el compartir.

A la hora de elogiar los valores culturales de las tradiciones locales, habló  también del riesgo que supone confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual. Tema muy delicado y que él conoce bien por su larga estancia en Perú.

Por la tarde, visitó el gran centro de peregrinaciones de Nuestra Señora de la Concepción, conocida popularmente como Mama Muxima, a 120 kilómetros de la capital, que recibe a más de 2 millones de peregrinos cada año. Más de100.000 personas le acompañaron en un Rosario que presidió en medio de grandes vítores al comienzo y al fin.

En otra gran ciudad, Saurino, celebró otra magna eucaristía, y visitó una casa de acogida para ancianos, acompañado de las autoridades locales, ocasión que aprovechó  para elogiar a los colaboradores voluntarios y, en general, a los cuidadores de enfermos y ancianos: No olvidemos que a las personas mayores no solo hay que asistirlas, ante todo hay que escucharlas. 

En su encuentro final con obispos, sacerdotes, religiosos y agentes de pastoral,  en la parroquia de Nuestra Señora e Fátima, de Luanda, señaló la misión de la Iglesia angoleña, particularmente ligada al anuncio de la paz, por lo que siempre debe promover una memoria reconciliada y educar a todos en la concordia.  Para terminar con un mandado apostólico tan sublime como difícil de cumplir: ¡No dejen de denunciar las injusticias, ofreciendo propuestas inspiradas en la caridad cristiana!

León XIV y África (II)

 

                La gira africana del papa comenzó por Argelia, un país inmenso -cosa y desierto-, antigua colonia francesa, y hasta territorio francés un tiempo, hasta su independencia lograda tras una sangrienta guerra civil entre la misma población franco-argelina. Era la primera vez que lo visitaba un papa.

Sin duda el que fuera patria de San Agustín, fundador de los agustinos, a los que pertenece Robert Prevost, tuvo mucho que ver para elegir el país de la visita, que estuvo toda ella plena de simbolismo en cada una de las etapas. Comenzando por el recibimiento por el rector de la Gran Mezquita de Argel, la más grande y famosa de África tras la del Cairo, donde el pontífice católico resumió la doctrina ecuménica del catolicismo actual, puesta en práctica por todos los papas predecesores.

El mismo espíritu ecuménico se manifestó en el discurso de Prevost ante 5000 personas en el Memorial de los Mártires (por la independencia del país), teniendo como ejes doctrinales la convivencia armoniosa y la dignidad humana.

La ofrenda floral en la basílica de Nuestra Señora de África fue una especie de homenaje  a la comunidad católica en Argelia, muy reducida, entre el 0´1 y el 2%, según qué fuentes; entre 17.000 y 100.000 (50.000 protestantes).  Si atendemos algunas de ellas, más de 300.000 serían los convertidos del Islam. De todos modos, no es fácil convertirse allí a otra religión que no sea la oficial. Y hasta informarse de ello es difícil. Muy presentes están también los mártires católicos durante la década negra de los noventa, años la guerra civil: el obispo de Orán,  los Siete mártires de la Trapa de Tibhirine, y hasta de dos agustinas españolas…, aunque en este viaje, por motivos obvios, no quiso resaltarse todo eso en primer lugar.

Pero la más esperada y simbólica en el viaje fue la estación del papa en Annaba (la antigua Hipona Regia, donde fue obispo San Agustín, nacido en la vecina Tagaste y profesor en Milán). Un papa, agustino además,  la visitaba por vez  primera. Y allí, sobre la colina donde se asienta la basílica de San Agustín, el papa Prevost plantó un olivo en recuerdo del árbol que plantó el santo en memoria de su padre.

León XIV y África (I)

 

           Recientemente el papa León XIV visitó, en su primera gira por el continente africano, Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Realidades diferentes, pero desafíos compartidos. Robert Prevost ha terminado siendo el defensor de la dignidad de una población que habita tierras naturalmente muy ricas, pero castigadas por la pobreza y las desigualdades.

En este contexto el papa se ha remitido de continuo al Evangelio y a la Doctrina Social de la Iglesia para denunciar las estructuras que perpetúan la marginación y ha tomado como referencia a su predecesor el papa Francisco, con la ecología integral y la fraternidad universal como ejes vertebradores. Frente a la economía que mata, el papa terminó su periplo con un ¡África, levántate! y ¡El futuro es vuestro! dando un paso más frente a la adversidad y hacia la acción, para que no se vuelva resignación e impotencia.

Especialmente dirigidos a los jóvenes están esos gritos, para que tomen las riendas de su destino, conscientes de la existencia de contextos políticos marcados por la falta de libertades y la vulneración constante y extendida de los derechos humanos.

El mensaje está destinado sobre todo a la Iglesias, que han de continuar las lecciones y las iniciativas del papa. Los líderes católicos, y no solo políticos, tienen que ser, por su implantación en todo el continente y por su estrecha relación con el resto del mundo, factor principal de evangelización y  de educación ciudadana, que haga de los ciudadanos hombres libres capaces de denunciar y de desterrar la injusticia y la corrupción, que tienen gran parte de África sojuzgada y prostituida.

Prevost frente a Trump

 

                              Una reciente encuesta de The Washington Post, ABC News e Ipsos dan un 66% de apoyo entre la opinión pública de los Estados Unidos de América a la peticiones de paz del papa León  XIV en el conflicto con Irán, mientras solo un 30% las valora negativamente.

Hasta un 76% condenan las palabras amenazantes del presidente Trump de  querer aniquilar a toda la civilización persa, quedándose sus apoyos en un escaso 21%.

Sobre la desvergüenza, que implica una mentira, del presidente republicano de que no quiere que el papa piense que está bien que Irán tenga armas nucleares, el 57%  de los norteamericanos considera  que este argumento es falso y que Prevost (el papa) siempre ha sido contrario a la proliferación de este tipo de armamento atómico.

En cuanto a la reciente imagen que el magnate delincuente publicó en sus redes sociales, en la que se asemejaba a Jesucristo, y hasta a Dios Padre, nada menos que el 87% de los ciudadanos americanos la deplora y la rechaza.

Madre de Dios de Codés

 

                             Este mes de mayo, no he ido a Codés. al esplendor majestuoso de Codés, ahora, en Pentecostés. Y, como me temo que ya no voy a poder ir antes de que acabe el mes, pongo aquí aquella décima espinela que compuse hace ya muchos años y que la recito  delante de la Señora, siempre que la visito, y que ahora le envío desde lejos:

MADRE DE DIOS DE CODÉS,

DE SONRISA AMANECIENTE,

CON EL NIÑO BENDICIENTE

SOBRE EL REGAZO. A TUS PIES

PEREGRINOS HOY NOS VES,

CANSOS, TORPES, PECADORES,

MAS TAMBIÉN PROMETEDORES.

BENDICE NUESTROS EMPEÑOS,

NUESTRAS RAZONES Y SUEÑOS,

MADRE DE DIOS DE CODÉS.

 

El silencio cómplice del acoso

 

                           Jero García, campeón de España de boxeo, kick boxing y full contact,  entrenador, presidente de la Fundación FAID-Jero García, ex presentador del programa Hermano Mayor y actor, ha escrito un nuevo libro Camino de vuelta, con el bullying (acoso, hostigamiento) como eje central.

Él mismo explica el porqué de su libro: Yo estaba en el otro lado, era acosador. Con 40 años me encontré con un compañero que me dijo que, por algo que yo le hice, estuvo a punto de tirarse desde un quinto piso. Por eso intento ahora redimirme, mitigar y prevenir el acoso escolar. Por eso escribo sobre ello.

Jero acude, todas las semanas, a los colegios con su campaña. Cree que la violencia en casa se traslada al colegio; que también se traslada la sobreprotección, la mala educación o la falta de educación.  Durante 25 años ha trabajado en Fundaciones  y uno de sus primeros proyectos fue integrar a menores migrantes a través del boxeo. Cree que todo el mundo puede redimirse. Que el silencio es el mayor cómplice, y que hay que hacer algo, sin tener que callar. Los valores que el boxeo le aportó: constancia, sacrificio, disciplina, motivación y pertenencia a un grupo, quiere aportar él a otros, porque el boxeo le parece profundamente colectivo.

Ah, y, si es posible, también la fe y la espiritualidad. Él se declara creyente en Dios, y la espiritualidad le es fundamental.

En el castro Gasteluzar de Santa Cruz

 

                       Hace muchos días que, por el mal tiempo en los fines de semana, viajes o motivos personales, no salimos al campo ni recorremos los castros que nos quedan por visitar. Queriendo buscar un recorrido medio y, además, echar una ojeada a otros castros próximos, elegimos repetir la subida a Gasteluzar-Irurbe, un castro ya conocido del Hierro Antiguo-Final, en el término de Solchaga (Olóriz), a  752 metros de altitud.

Entramos por Mendíbil, pueblo muy cuidado y renovado, lleno de golondrinas y de gorriones, y de allí entre encinas y campos de alholva, llegamos en un periquete a Solchaga, que atravesamos de sur a norte, y dejamos el coche en el cabo occidental del próximo encinar-carrascal, donde se abren tres camino, dos a los lados y uno en el centro. Para subir a la cumbre este es el mejor, bueno para subir y peor para bajar por el suelo cascajoso en muchos tramos, y demasiado expuesto al sol de este imprevisto veranillo, porque el encimar-carrascal no da sombra.

Vamos acompañados, todo el camino, por las innumerables correhuelas malvas; las abundantes azulinas o linos azules, y los linos blancos, que florecen en corros; algunas centaureas; corazoncillos; botones de oro; margaritas; ulmarias; jazmines amarillos; las primeras flores de los viburnos, y muchas madreselvas en plena floración, trepando a veces por las encinas y carrascas,  En los extremos del prieto encinar-carrascal crecen muchos enebros, con las bayas moradas colgantes; muchas aliagas; muchos rodales de brecina; algunos tomillos; colas de zorra; bromos…

Vamos viendo por algunos huecos del bosque la estampa próxima Solchaga y la más apartada de Oricin; luego Olóriz, monumento al silencio y a la calma; allí lejos, enfrente, el podium o pueyo de Pueyo, y a su espalda, la parte alta de Tafalla, con el castro cimero de Santa Bárbara.

Al llegar  a la cima y, poco antes del centro del castro,  que coincide con el espacio de la ermita de Santa Cruz -a cuya romería asistí en su día, y describí en junio de hace dos años- nos detenemos a contemplar algunos trozos de muro del primer foso que defiende el fortín, de una superficie menor de 8.500 metros, pero de una muy  compacta infraestructura defensiva, hoy cubierta totalmente por el bosque. En la campa debajo de la ermita quedan los restos de la última romería: cascotes de obra de construcción como asientos y una especie de tenderete con una tabla horizontal, que sirvió seguramente de altar en la celebración de la misa. Ninguna suciedad.

Bajamos, los primeros metros, por un alcorce más cómodo, desde donde vemos los molinos eólicos de la  zona, y hasta la ermita de San Martín, otro castro, de Añorbe. Y volvemos luego al camino principal.

En la Sociedad de Solchaga, unos jóvenes amables sacian nuestra sed  vendiéndonos una botella de cerveza y otra de cerveza con limón. Dios mío qué cansancio y qué sudor… Y qué alivio bajo esa media docena de acacias…

«No tengo miedo»

 

                             No tengo miedo, ha dicho en un momento oportuno el papa León XIV, ante las acusaciones groseras del presidente Trump, y lo ha dicho ante el populismo ultraconservador y la plutocracia de los tecno magnates que van creando un estado mundial de terror. Ahí está Musk declarando que la IA puede  aniquilar la humanidad o Thiel predicando en Roma el apocalipsis y la llegada del anticristo.

Una encuesta del Pew Research Center en Estados Unidos muestra que el 39% de su población sostiene que la humanidad se encuentra al final de los tiempos. Lo piensa, entre los cristianos, el 47%, que se eleva hasta el 63% entre los cristianos evangélicos, que temen el próximo apocalipsis, aunque baja hasta el 27% en el caso de los católicos.

El uso de la religión sirve, y de qué manera, para crear un estado apocalíptico de terror, a través del emocionalismo, el neoclericalismo y las cien maneras de sometimiento espiritual. Y así el miedo global sirve para saltarse todos los derechos, legitimar invasiones y guerras, animar  las conspiraciones, provocar el odio, señalar chivos expiatorios, denigrar la democracia… y expandir el hipercapitalismo y la tecnocracia por encima de los derechos humanos y la democracia.

Pero, como Francisco en medio de la pandemia de 2020, su sucesor León XIV ha vuelto a pronunciar el lema evangélico para toda la humanidad: No tengo miedo.

¡Otro PSOE!

 

                                 Tras el escandalazo de José Luis Rodríguez Zapatero, escribe hoy en The Objective, que bien se merece un Nobel por su labor de investigación y crítica sobre el zapaterismo y el sanchismo, el catedrático catalán Francesc de Carreras, que algo sabe del PSOE, y termina así su artículo titulado La hora de los militantes: mirarse a los ojos:

Quizás dirán que soy ingenuo y que estos personajes ya no existen. Pero y conozco a algunos, como  también conozco a veteranos callados, luchadores de otros tiempos pero pusilánimes ahora; diría que hipócritas y cínicos. Hay de todo, naturalmente. Pero lo que veo más claro es que el PSOE  es un partido en trance de extinción; quizá habría que inventar otro que ocupara su lugar. Como en Francia, en Italia, quizá pronto en Gran Bretaña y Alemania. Un partido en el que los dirigentes pudieran sin temor mirar a los ojos de os ciudadanos.