Un informe sobre jóvenes españoles (IV)

 

¿La inmigración, una amenaza?

 

                                Uno de los datos que más les preocupa  jóvenes encuestados es la inmigración. Sigue creciendo entre ellos la idea de que hay demasiados inmigrantes o que ha aumentado la delincuencia, así como la percepción de exceso de facilidades hacia la inmigración: del 30% en 2020 al 59% en 2025.

Aproximadamente más de la mitad de los jóvenes ve la inmigración como una amenaza hacia la identidad cultural española, entendida muy estrechamente, y también como una amenaza para el sostenimiento del Estado de bienestar, lo que ligan con el fenómeno de la inseguridad ciudadana, hasta tal punto que frenar la inmigración ilegal está dentro de las prioridades de los jóvenes como tarea de la acción política. Con una perspectiva muy utilitarista de los extranjeros, consideran que nos son necesarios para trabajar en lo que nosotros no trabajamos pero que no pretendan tener los mismos derechos que los autóctonos…

Casi una cuarta parte de los encuestados han sufrido ciberacoso sexual y tres de cada diez insultos, amenazas o mensajes de odio. El 27% de ellos han sido víctimas de intimidación, acoso o agresiones por parte de personas conocidas. Y , respecto a la encuesta de 2020, aumentan de forma preocupante los porcentajes de jóvenes que sufrieron la difusión sin su consentimiento de fotos o vídeos personales o de índole sexual (+10´4%), o fueron obligados a llevar a cabo alguna práctica sexual que no les apetecía (+8´4%), o que fueron agredidos, maltratados o intimidados por familiares, amigos o conocidos (+8´3%).

Hay un refuerzo generalizado de los estereotipos de género y se asienta cada vez más la hostilidad al movimiento feminista y a los cambios profundos experimentados en España en materia de igualdad. En términos generales hay más conductas machistas, si las comparamos con 2020, algunas realmente hostiles a los avances en igualdad de género. El 66% de los encuestados cree que algunas mujeres,  en nombre de la igualdad, no buscan sino privilegios y poder.

Un informe sobre jóvenes españoles (III)

 

¿Una generación pragmática?

                     Cuando se les pregunta por la importancia de la religión en sus vidas, en ediciones anteriores se circunscribía a situaciones de desesperación, como la muerte o la enfermedad. Hoy, en cambio, en esos momentos pero también en situaciones de felicidad, alegría y diversión. Así, por ejemplo, dicen que la religión influye en sus decisiones en materia política, en su vida sexual, en sus proyectos vitales, a la hora de tomar  un decisión mayor, en sus fracasos, y, no digamos en los momentos difíciles o  con ocasión de la muerte de un ser querido, tres o cuatro veces más que en 1994 o en 2004.

Lo sociólogos de la encuesta califican esta generación de pragmática, materialista e individualista en relación con los valores que priman en su día a día. Así salud (75%), familia (71%), dinero (59%) y tiempo libre y ocio (56´2%) están en sus prioridades. Desaparecen de estos primeros puestos: el medio ambiente -cuya gravedad muchos consideran exagerada-, la igualdad social o la igualdad de género. La amistad y la familia son el centro de sus intereses.

La educación pasa también a un segundo plano. La desigualdad de origen sigue pesando mucho en su situación educativa, así como, en menor medida, la calidad de las relaciones entre progenitores o la estabilidad familiar: 17 puntos menos en relaciones de conflictividad. Por motivos  económicos, muchos se ven obligados a abandonar los estudios.

 

Un informe sobre jóvenes españoles (II)

 

¿Se han doblado los católicos practicantes?

 

                    El informe revela el rebrote asombroso, desde la pandemia, de una autoidentificación religiosa y una drástica reducción del agnosticismo (un tercio menos) y el ateísmo (un cuarto menos) . Entre 2020 y 2025, los jóvenes católicos han pasado en toda España del 31´6% al 45%. Se han doblado los católicos practicantes (del 5´12% al ´8%) y un 40% más los no muy practicantes (del 11´17 al 16%). También aumentaron los no practicantes.

En uno de los puntos que suelen ser más polémicos, la vida tras la muerte, creen ahora, según la encuesta, un tercio más de jóvenes agnósticos (del 30´2% al 39´9) y ateos (del 26 al 31´8%). Y creen más en un Dios Amor, cuidado y bondad, cuatro veces más de jóvenes agnósticos (del 3´4% al 13´3%) y más del doble de ateos (del 2´4% al 5´9), e indiferentes (del9´3% al 19. 5%).

Ahora bien, no parece que esa fe, o nueva fe, esté muy clara. Incluso los que se declaran católicos practicantes dicen creer en el karma -ley de causa y efecto de toda acción- (60´7%), en la reencarnación (48´5%), en las artes mágicas (44´1%)…, aunque solo de trate de un imaginario superficial. Lo que daría un cristianismo polirreligioso, polimórfico, sincretista, fluido, capaz de absorber elementos esotéricos de las más variadas fuentes.  Fe mosaico. Religiosidad cercana a lo que antes llamábamos espiritualidad, tan espiritual como religiosa, o una mezcla de las dos.

Algunos sociólogos subrayan, por otra parte, entre los católicos practicantes la reducción en un décimo de los que creen en la vida tras la muerte (del 71´1% al 70´3% y en el Dios Amor (del 88% al 77´7%): Catolicismo más identitario, pero menos cristiano.

Un informe sobre jóvenes españoles (I)

 

¿En favor de la dictadura?

               El  reciente informe Jóvenes Españoles 2026, de la Fundación SM (Sociedad Marianista) contiene muchos puntos interesantes y da mucho de sí, no solo por sus novedades, que son varias, y de la que quiero hablar estos días.

La primera, la más extravagante, que ha aparecido en algunos medios de información, que suelen pasar olímpicamente de estos estudios, con énfasis en algunos de sus epígrafes: Casi la mitad de los jóvenes españoles a favor de la dictadura.

¿Qué hay de todo esto? Pues que, según la encuesta, el 68 por cierto de estos jóvenes interrogados declara poca o ninguna satisfacción con el funcionamiento de la democracia, mientras que el apoyo al sistema vigente ha pasado del 80% en 2019 (según datos del CIS) a rondar el 60%. A veces hace falta mano dura, aunque se sacrifiquen libertades, llegan a defender cinco de cada diez encuestados. Incluso casi la mitad de los jóvenes (47/37%) considera que a veces un régimen autoritario (una dictadura) permite una convivencia más pacífica.

Según uno de los sociólogos autores del informe, los jóvenes de hoy están muy influenciados por mensajes ideológicos extremos, antes inexistentes, que intentan apartarlos de la democracia. En los últimos cinco años, los jóvenes que se definen como de izquierda o de centro izquierda han disminuido en unos 12 puntos porcentuales, mientras los de centro derecha o de derecha – ¡vocabulario que me desagrada tanto!- han subido casi 14 puntos.

Los jóvenes de hoy viven una seria aversión a lo que llaman sistema, que no les facilita las cosas,  que no les ayuda a llevar  a cabo sus proyectos. Ante una desconfianza casi absoluta ante los políticos, otras fórmulas que no son la democracia, como puede ser el autoritarismo, la autocracia o la tecnocracia, les salen al paso tentándoles con sus propias seducciones. ¿No ocurrió algo parecido hace unos pocos años con el populismo de PODEMOS? No parece, sin embargo, que sus soluciones populistas y sus ejemplos de vida conocidos hasta hoy sigan convenciendo a muchos.

Lo que no hay que confundir con el apoliticismo, del que tantas veces se habla. El 40 por ciento de los encuestados han participado en una huelga o una manifestación, y el 30 por ciento en opciones de participación política online.

Se trata tal vez de una generación más pragmática: más urgida por necesidades materiales y por una mayor necesidad de bienestar, del bienestar que goza, mucho más que en generaciones pasadas, la sociedad en la que viven. Todo lo demás -según otro de esos sociólogos-, todos esos valores idealistas que sí tenía la generación inmediatamente anterior, pierden una importancia notable. (…) Van a lo suyo.

 

«La frontera»

 

                              La frontera, prime vídeo, en cinco capítulos, guión de David Zurdo y Luis  Marías, dirigida por Yolanda Centeno y María Pulido, producida por RTVE, aborda la etapa de la incipiente colaboración antiterrorista de Francia con España (1987) en los tiempos de la muerte de Txomin en Argel,  Hipercor o el cuartel de la guardia civil de Zaragoza. A través de la incesante y frenética persecución a un comando irregular etarra, fuera del control de la banda, que intenta matar a la juez francesa antiterrorista en París,  que lleva a cabo un joven capitán de la guardia civil, sin contar tampoco con el visto bueno del Gobierno español, y sirviéndose de la amistad y de los amores de una joven vasca, hija de un cabecilla etarra, que aprovecha esa relación para intentar también, por distintos motivos, detener el crimen.

El interés del momento histórico va unido al mérito de un relato fascinante y a la interpretación extraordinaria de Javier Rey (Mario), Itsaso Arana (Izaskun) y Vincent Pérez (comisario francés). En ningún momento deja el relato de convencernos, y en ningún momento deja la serie de cumplir su objetivo de hacer resaltar la protervia de la banda terrorista y sus terribles consecuencias en toda la sociedad, comenzando por los mismos terroristas.

«Que por mayo era, por mayo…» (y II)

                                     

Que por mayor era, por mayo,
cuando haze la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor…

                                     (Del Romancero)

 

Que por mayo era, por mayo,
cuando las plantas dan flores
y los árboles desnudos
se visten ya de mayores.
Cuando los tiernos herbales
se madrugan cereales.
Cuando los simples cariños
devienen recios amores.
No hay mes que más días dure
en frutos primaverales.

«Que por mayo era, por mayo…» (I)

 

                                                                          Que por mayo era, por mayo…

                                                                                                                                       (Del Romancero)

                                                                                                Que por mayo era, por mayo,
                                                                                                 el mes más bello del año…

Domingo y Salamanca

 

 


Domingo y Salamanca.

Catedral nueva.

El incienso y el gótico  

todo lo llenan. 

Bajo la cúpula 

una voz evangélica 

atruena la alegría 

celeste de la Pascua 

que espanta a la tristeza.

Gentes de todo el  mundo 

persiguen la belleza

por calles y por plazas, 

siempre nuevas.

Portadas y fachadas

platerescas

de plata trabajaron 

las fibras de la piedra. 

De piedra es Salamanca,

dorada es su excelencia.

Como la piedra, firme.

Como la piedra, eterna.

Nos enseña fray Luis.

Don Miguel se nos acerca.

Y el maestro Salinas 

con su música el aire 

y el alma nos serena. 

 

Domingo y Salamanca. 
Domingo y primavera. 

Como agua de mayo

 

 

Como agua de mayo,
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.

 

Al salir de Salamanca 

al campo charro,

llueve sobre dehesas, 

sernas y prados. 

Llueve en Vitigudino,

y en su mercado.

Y en La Almendra embalsada,

mar diluviado.

 

Como agua de mayo ….

 

Y en los Arribes del Duero, 

los Arribazos,

en sus desfiladeros  

y acantilados, 

sobre sus embarcaderos, 

sobre sus barcos.

 

Como agua de mayo …

 

En Miranda do Douro

llueve un lluviazo

sobre su fortaleza, 

sobre su encanto. 

Llueve y llueve de vicio, 

todo este sábado, 

y llueve y vuelve a llover

sobre mojado. 

Como agua de mayo 
llueve mañana y tarde,
y sin desmayo.

 

 

 

Por Castilla la Vieja

 

 

Mañanita de mayo,

gris por la niebla.



Los campos todos verdes

de sementera.

 

Un reguero de ruidos, 

la carretera.

 

Pueblecitos lejanos 

y ríos cerca.

 

Y un tesoro de historias

que es Castilla la Vieja.