El presidente del Tribunal Constitucional Cándido Conde Pumpido ha querido adelantarnos el meollo de su próxima respuesta al recurso de amparo de los separatistas catalanes, condenados por el procès independentista, afirmando que el Supremo ha hecho una interpretación de la amnistía contraria al espíritu y finalidad de la ley. A nadie ha sorprendido tan sorprendente declaración, conociendo las actuaciones del magistrado a lo largo de la presidencia de Pedro Sánchez.
Pero sucede justamente lo contrario. El Gobierno sanchista y los que lo han seguido en el quiebro pro-independetistas catalanes para asegurarse la continuidad de su legislatura hicieron y defendieron la ley de amnistía, que era claramente contraria al espíritu y finalidad de la Constitución Española, como reiteradamente lo proclamaron los dos padres de la Constitución vivos, que saben bien lo que hicieron; la inmensa mayoría de los juristas españoles, el mismísimo ministro de Justicia de Sánchez, Juan Carlos Campo, miembro después del Tribunal Constitucional; los antiguos presidentes del Gobierno de España, y hasta el mismísimo Sánchez, cuando todavía no era rehén de los votos de ESQUERRA y de JUNTS. Todos ellos, y los líderes del primer Gobierno del PSOE enseñaron y declararon que la amnistía, y sobre todo, esa amnistía era ilegal y anticonstitucional.
Solo una minoría de juristas, entre los que se encuentra Pumpido, ha defendido la tesis contraria tras el cambio de rumbo de Sánchez. El Tribunal Supremo sigue defendiendo lo mismo, y le ha importado e importa siempre más el espíritu y finalidad de la Constitución que el espíritu y finalidad de la la ley de amnistía, aprobada por el PSOE sanchista y su cortejo de independentistas y confederalistas, opuesta a la Constitución.
Con estos últimos coincide el presidente del Tribunal Constitucional. Ese es también su espíritu y su finalidad.