Recientemente el papa León XIV visitó, en su primera gira por el continente africano, Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Realidades diferentes, pero desafíos compartidos. Robert Prevost ha terminado siendo el defensor de la dignidad de una población que habita tierras naturalmente muy ricas, pero castigadas por la pobreza y las desigualdades.
En este contexto el papa se ha remitido de continuo al Evangelio y a la Doctrina Social de la Iglesia para denunciar las estructuras que perpetúan la marginación y ha tomado como referencia a su predecesor el papa Francisco, con la ecología integral y la fraternidad universal como ejes vertebradores. Frente a la economía que mata, el papa terminó su periplo con un ¡África, levántate! y ¡El futuro es vuestro! dando un paso más frente a la adversidad y hacia la acción, para que no se vuelva resignación e impotencia.
Especialmente dirigidos a los jóvenes están esos gritos, para que tomen las riendas de su destino, conscientes de la existencia de contextos políticos marcados por la falta de libertades y la vulneración constante y extendida de los derechos humanos.
El mensaje está destinado sobre todo a la Iglesias, que han de continuar las lecciones y las iniciativas del papa. Los líderes católicos, y no solo políticos, tienen que ser, por su implantación en todo el continente y por su estrecha relación con el resto del mundo, factor principal de evangelización y de educación ciudadana, que haga de los ciudadanos hombres libres capaces de denunciar y de desterrar la injusticia y la corrupción, que tienen gran parte de África sojuzgada y prostituida.