En ese nuevo y esperpéntico lance que vive el desgraciado Partido Popular en Euskadi, la joven presidente del partido, antes de su sonata y fuga, amostazada seguramente por el rechazo interno de su propuesta de pacificación y cosas parecidas, deslizó una muy desacertada declaración sobre la diferencia entre rechazar y condenar la actuación nefanda de la banda terrorista ETA: No debemos encallar en las palabras. Qué error, señora presidente. Qué olvido de lo que enseñan la semiótica, la semiología y hasta la ciencia política. El lenguaje es la realidad. señora.