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Jesús en el evangelio de Marcos

 

             Los títulos más importantes dados en la Iglesia primitiva a Jesús de Nazaret, como Mesías, Hijo del hombre e Hijo de Dios -título éste último que llevaban los emperadores romanos desde Augusto, como hijos de Apolo- existían ya en el relato pre-marquiano de la pasión, el primero de los relatos que conocemos, hecho público antes del año 70 del siglo I p. C. La cristología del primer evangelista hay que buscarla más bien en el anuncio cristológico que lleva a cabo a través de todo su evangelio, con su modo de exposición, con todo su relato histórico.  A la pregunta del c. 8, v. 29: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?, hay que contestar, mejor que el mismo Pedro:  Tú eres eres el Cristo, con los versos 1, 1 y 1, 14 del mismo Evangelio, donde se presenta a Jesús como anunciador del reino de Dios, como el maestro con autoridad, el taumaturgo admirable, el mensajero profético de Dios, el Mesías, Hijo del hombre  e Hijo de Dios. Todo el material del libro sirve para caracterizar a Jesús de Nazaret como mensajero, mediador y consumador de ese reino. En su nombre y comprometida con Él, la primera Iglesia inició la predicación del evangelio de Dios y de su singular reinado en los cielos y en la tierra.

El… pero

 

         Durante estos días he pensado en el inmenso daño que ha hecho en España la condena moral de los delitos hecha a regañadientes, con paliativos, a retranca, con conjunciones adversativas, como pero… Lo que se hacía con una mano se deshacía con la otra. Ocurrió centenares de veces en los años del plomo etarra. Y fuera tambien de los casos de terrorismo. Un grado superior al silencio total, a la falta absoluta de condena, en  teroría, solía ser la ocasión pintiparada de aparecer humanos y hasta una pizca solidarios, y, al mismo tiempo, de aprovecharla para reafirmar la doctrina política de los partidos, sindicatos, instituciones (presumir de derechismo o izquierdismo, de patriotismo español o patriotismo separatista, o de cualquier otra virtud cívica), y para  asestar un golpe bajo, en momentos delicados, al enemigo, que pertenecía al otro lado del universo (un universo dividido siempre en dos), al que nunca se le podía perdonar ser el enemigo. Afortunadamente, esta vez, el puñetazo al presidente Mariano Rajoy no ha servido para eso, al menos en las primeras horas y en los primeros espadas. Algo es algo. Y ya que estamos en períoodo electoral, mañana debieran todos los periódicos publicar los nombres de aquellos partidos que se presentan a las elecciones y no han condenado públicamente la agresión, o no han hecho algún gesto equivalente. Para que ningún español de bien, de pro, o bien nacido diera un voto a una entidad todavia no civilizada, el próximo domingo.

La Navidad y el silencio

 

         Con este título  salió ayer un artículo mío en DN. Podría parecer una pequeña provocación en medio del tumulto electoral. O un hartazgo de política. O, qué sé yo, un arrebato «místico» (con comillas, como siempre que se usa este endiablado epíteto, a menudo mal empleado). O nada de eso. Al artículo de ayer añado esta breve glosa.  La verdad es que, en comparación con las religiones del Extremo Oriente, jainismo, budismo, hinduísmo…, existe le tendencia en el cristianismo a acentuar el aspecto ético y social de la fe, a costa de la transformación personal. La mayoría, o la gran mayoría de los cristianos, sobre todo católicos occidentales, es poco propicia a la meditación, y menos aún al silencio. Y, sin embargo, lo necesitamos, para escuchar a Dios que escuchó a los hombres; al Dios del éxodo, al Dios liberador, que clama desde todas sus creaturas. Un poeta español, Benjamín González Buelta, escribe en su poema Encuentro (1989): Si multiplico las palabras / hasta abrumarte en tu sllencio / ¿cómo seré capaz de escuchar / el grito rebelde del oprimido / y la queja muda del saqueado? Necesitamos cultivar el espíritu contemplativo para descubrir la presencia y la ausencia del reino de Dios en este mundo. Con el silencio profundo de los profetas, para poder después decir cuando convenga palabras como látigos o anuncios como promesas. Con el silencio de María,  la madre de Jesúss, la silenciosa, para poder cantar un día las maravillas que en ella y  en fieles como ella hizo y hace el Señor.

El debate de (no «a») dos

 

El debate de esta noche lo han ganado, desde fuera, Albert Rivera y Pablo Manuel Iglesias Turrión. NI Mariano Rajoy, desvencijado y mal defendido. Ni Pedro Sánchez, valentón e insultante. Lo que hace todavía más difícil el acuerdo parlamentario para un Gobierno de España.

Carboneros

 

         Esperábamos impacientes que llegara la carbonera de  Abárzuza, con la mula cargada de sacos de carbón, y se los quitábamos a veces antes de que se los descargase.

Dicen que con Anastasio Ochoa, de Zúñiga, murió (1989) el último carbonero navarro de verdad.

Aún hay, eso sí, en pueblos de las Améscoas, en el valle de Lana o en Etxarri Aranatz, hombres que saben hacer carbón en las carboneras próximas al pueblo: apilar la madera cortada y seca formando un cono, cubierto con césped y tierra fina. dejando unos pequeños respiraderos, además de la boca central; prender  fuego a la pira, controlando los orificios, abriéndolos y cerrándolos; y esperar unos veinte días a que la madera se «cueza», perdiendo agua, sustancias volátiles y dejando un tercio de leña rico en carbono y en alto poder  calorífico.

Montxo Armendáriz, nuestro mejor director de cine, los hizo famosos en su primera película Carboneros.

Aunque en ella no salga la carbonera de Abárzuza, que llevaba a Mañeru el carbón.

Tercera semana de Adviento

 

No es más grande el que más tiene.
Ni más fuerte quien más grita.
En la lógica de Dios, del Dios cristiano,
es más quien se hace menos:
el que pierde la vida por ganar la de otros,
quien se deja encontrar,
quien se arriesga por el prójimo
sin que espere nada a cambio.

Alegrémonos y gocemos de todo corazón:
Nuesto Dios está en medio de nosotros.
Él se alegra y complace
como en día de fiesta.

Los cristianos de Mesopotamia

 

        En La Tribuna del País  Vasco, el escritor navarro Fernando José  Vaquero nos llama la atención sobre el reciente libro de  Raquel Matín Caballero  e Ignacio Zorí, Antes de que sea demasiado tarde: una conmmovedora recopilación de retratos humanos y fotográficos de  cristianos -asirios de Oriente y caldeos católicos-, así como yazidíes de la región de Nínive, antes solar histórico de 2000 años de comunidades cristianas, y hoy fortaleza del Estado Islámico.  Refugiados en el Kurdistán iraquí, acogidos por los cristianos locales, han perdido casi todo lo que tenían, después de que sus templos fueran convertidos en mezquitas, cárceles o cuarteles islamistas. Desde su forzoso exilio nos envían su dramático mensaje a fin de despertar nuestra responsabilidad antes incluso que nuestra solidaridad. Ahora que en plena campaña electoral española, nuestras televisiones ya no nos entretienen o nos conmueven con los refugiados orientales que huyen por mar y tierra y llegan a la tierra de los más ricos de Europa.  Ahora que han pasado a un segundo o tercer lugar, o a ninguno, en nuestras preocupaciones.

Sol sobre nieblas

 

Durante millones de años el sol reinó omnipotente sobre montes, valles y nieblas.

Un día, no sabemos aún bien cuándo ni cómo ni dónde, apareció el hombre.

Y dio nombre, referencia humana, sentido, a los montes, a los valles y a las nieblas.

Hubo entonces un país y un paisaje.

Y fue posible la geo-grafía.

Y la historia.

Una historia de cada hombre (varón y mujer) y de muchos hombres.

Que formaron, después de miles de años, un pueblo.

Y un reino, del que hablan las crónicas y las historias.

El Consejo de Cultura

 

        Se refieren hoy algunas colaboraciones en los periódicos navarros al nuevo Consejo de Cultura, nombrado por el Gobierno de Navarra, con muy diferentes apreciaciones. Sin entrar en la calificación de los nuevos miembros, para lo que no me siento capaz, tengo que decir a brotepronto pero con alguna experiencia, que no sirve para nada. Ni ha servido hasta ahora: tampoco cuando yo fui parte de él. Salvo para satisfacer la vanidad de unos pocos, y la propaganda de los Gobiernos que pensaban y piensan así poner una pica en el Flandes de la cultura. Me dirá alguien que algo bueno hicieron. Sí, dos o tres cosas, que unos cuantos siempre elogian porque no tienen otra cosa que elogiar. Y ahí acaba la historia. Hace ya muchos años, cuatro caballeros, dos de ellos Medalla de Oro de Navarra, llevamos a las dos más altas autoridades de la política navarra un proyecto cultural ambicioso, por encima de colores y de siglas. Buenas palabras y después… nada. Por cierto, en una Comunidad cercana un proyecto casi igual se llevó a cabo con cierto éxito: ¿coincidencia o candorosa filtración? Lo cierto es, para no individualizar la cuestión, que Navarra necesita, tanto como una buena administración económica, una buena plataforma cultural -el nombre no es lo más importante-, en contacto con las tres universidades, rigurosa, abierta, profesional, autónoma sobre todo aunque esté sostenida por fondos públicos, por pública, que, por encima de partidos y de gobiernos, cuide el estado cultural de la Comunidad, con equipos activos de trabajo, formados especialmente por jóvenes talentos en unas cuantas especialidades troncales, al servicio de todos los navarros. ¿La cuadratura del triángulo? Porque, aparte la falta de imaginación y de entusiasmo por parte de casi todos, está el afán de todos los partidos gobernantes de querer gobernarlo todo, controlarlo todo, dirigirlo todo, Y más que nada, eso que se llama cultura, convertida cada vez más en sinónimo de espectáculo, comercio o/y propaganda.

El debate electoral

 

           Como era de temer, la campaña electoral comenzó peor que nunca: con más gritos, más acusaciones, más insultos, más diatribas, sin apenas una pizca de humor. Así que, si uno quiere saber ese poco más que se reservan los partidos para los últimos días, tiene que contentarse con esos debates que organizan los medios de comunicación, con estrictos criterios de imparcialidad, más que todo para su propia gloria y rentabilidad. Por ejemplo, con ese debate de  (y no a )  cuatro contendientes en Atres Media, el lunes, día 7. Pero, como la gente, la buena gente, está acostumbrada, desde mucho antes de los días del circo Máximo romano, al espectáculo competitivo, y la televisión de hoy día, acompañada por móviles y ordenadores, ha multiplicado por millones el espectáculo, todo el mundo se pregunta ante todo quién fue el ganador, como si del Tour o del Real Madrid-Barcelona se tratara. Puestos así, yo diría que el ganador fue Vicente Vallés. Pero como no quiero ponerme así, digo que los cuatro actuaron bien; que, por muy en contra de muchas cosas que allí se dijeron pueda estar uno, los cuatro son entre buenos y excelentes oradores, y que los cuatro serán unos buenos parlamentarios, que honrarán las Cortes Españolas.- Y los chascarillos, para  los medios que viven de ellos.  Y los fanatismos…, para los desgraciados que los cultivan.