Como era de temer, la campaña electoral comenzó peor que nunca: con más gritos, más acusaciones, más insultos, más diatribas, sin apenas una pizca de humor. Así que, si uno quiere saber ese poco más que se reservan los partidos para los últimos días, tiene que contentarse con esos debates que organizan los medios de comunicación, con estrictos criterios de imparcialidad, más que todo para su propia gloria y rentabilidad. Por ejemplo, con ese debate de (y no a ) cuatro contendientes en Atres Media, el lunes, día 7. Pero, como la gente, la buena gente, está acostumbrada, desde mucho antes de los días del circo Máximo romano, al espectáculo competitivo, y la televisión de hoy día, acompañada por móviles y ordenadores, ha multiplicado por millones el espectáculo, todo el mundo se pregunta ante todo quién fue el ganador, como si del Tour o del Real Madrid-Barcelona se tratara. Puestos así, yo diría que el ganador fue Vicente Vallés. Pero como no quiero ponerme así, digo que los cuatro actuaron bien; que, por muy en contra de muchas cosas que allí se dijeron pueda estar uno, los cuatro son entre buenos y excelentes oradores, y que los cuatro serán unos buenos parlamentarios, que honrarán las Cortes Españolas.- Y los chascarillos, para los medios que viven de ellos. Y los fanatismos…, para los desgraciados que los cultivan.