En La Tribuna del País Vasco, el escritor navarro Fernando José Vaquero nos llama la atención sobre el reciente libro de Raquel Matín Caballero e Ignacio Zorí, Antes de que sea demasiado tarde: una conmmovedora recopilación de retratos humanos y fotográficos de cristianos -asirios de Oriente y caldeos católicos-, así como yazidíes de la región de Nínive, antes solar histórico de 2000 años de comunidades cristianas, y hoy fortaleza del Estado Islámico. Refugiados en el Kurdistán iraquí, acogidos por los cristianos locales, han perdido casi todo lo que tenían, después de que sus templos fueran convertidos en mezquitas, cárceles o cuarteles islamistas. Desde su forzoso exilio nos envían su dramático mensaje a fin de despertar nuestra responsabilidad antes incluso que nuestra solidaridad. Ahora que en plena campaña electoral española, nuestras televisiones ya no nos entretienen o nos conmueven con los refugiados orientales que huyen por mar y tierra y llegan a la tierra de los más ricos de Europa. Ahora que han pasado a un segundo o tercer lugar, o a ninguno, en nuestras preocupaciones.