Madre de Jesús, ancilla
de Dios,
Tú sin mancha ni mancilla,
ruega por nos.
Madre de Jesús, ancilla
de Dios,
Tú sin mancha ni mancilla,
ruega por nos.
¡Viva la Constitución Española de 1978!
Bienvenidas todas las enmiendas que la hagan más fuerte, más democrática, más actual y duradera.
¡Viva Venezuela democrática!
Dios está aqui. No se esconde en sitio alguno,
pues todo habla, si se le escucha,
de Dios.
Unas veces silencioso,
a veces atronador:
como la brisa o como el trueno,
como la paz o como el llanto.
Dios vino al mundo, cuando lo hizo.
Dios vino un día en Jesús de Nazaret.
Por Él y en Él Dios es Adviento.
Por Él y en Él, y con su Espíritu,
Dios siempre viene.
Hasta que un dia,
por fin definitivo,
allanados los montes y elevados los valles,
para llevarnos alegres
a la luz de su gloria,
retorne con El.
En la sala 33 del Museo Bellas Artes de Bilbao se exponen 16 piezas de técnica mixta y óleo sobre poliester y fibra de vidrio, realizadas entre 1989 y 1993, con referencias procedentes del mundo del cine, el cómic y la publicidad, junto con 18 colajes sobre grabados de estatuas clásicas, griegas y romanas. Se trata de la donación hecha al Museo por el galerista californiano de La Jolla, oriundo de Bilbao, José Tasende, de todas estas obras de su propiedad, coloristas y burlescas, tituladas con números, del artista vasco Andrés Nagel, nacido en San Sebastián en 1947. Nagel pasa por ser uno de los mejores grabadores españoles. Así lo dice la versión inglesa (posiblemente la original) que introduce la exposición en el único panel de la sala: … one of the leading Spanish engravers of the 20 century. Pero el traductor local al español, sumiso a la corrección política del antiespañolismo, en cuanto vio la maldita palabra Spanish, por muy en inglés que fuera, la cambió de inmmediato por estatal. Y así queda de fea la traducción: uno de los mejores grabadores estatales. ¿Grabadores del Estado en que se encuentran? ¿Grabadores al servicio de ese Estado? En la versión vasca, como se podía suponer, la traducción es todavía peor: Estatu mailan: en el nivel estatal (a nivel de Estado, dicho vulgarmente).- Como se ve, aún en los mejores sitios se hacen las peores fechorías…
Preparo un enésimo trabajo sobre el bilbaíno Tomás Meabe -en el centenario de su muerte, preterido, al parecer, por todos- y el anticlericalismo y antieclesialismo. Meabe, recién convertido de aguerrido peneuvista católico en socialista ateo y anticristiano, y poco después masón, es la flor y nata de ese anticlericalismo y antieclesialismo español, no populachero, a lo Nákens, sino popular y social, que, aunque feroz y hasta grosero no pocas veces, era, en otras, un agudo y socarrón crítico de la Iglesia y hasta de la enseñanza y práctica de la religión, con muchas razones para ello. Lo que a él y a tantos como él les faltaba era una educación adulta en la fe y seguramente, a pesar de ser su familia y el partido en que militó profundamente católicos, un contexto de diálogo religioso, culto, ilustrado y tolerante, que por entonces era difícil encontrar. Esta tarde me ha extrañado un texto suyo, firmado con seudónimo, muy desafortunado, donde compara torpemente a su «dulce Jesús», a su «martir galileo», siempre puesto como modelo frente a la Iglesia que detesta, con el Krishna indio, avatar de Visnú, y donde escribe igualmente nada que menos ¡que Pedro y Pablo y los primitivos cristianos no reconocieron la divinidad de Jesús! Me ha decepcionado tanto, porque él era un hombre muy culto, que no salgo de mi decepción. Y como consuelo me ha venido a las mientes aquella profesión temprana de fe de san Ignacio mártir de Cristo, en su carta a los cristianos de Esmirna, que tanto recuerda a la carta a los Romanos 1, 3. de Pablo: Allezós ónta ek genous David… (Realmente del linaje de David según la carne / hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios / nacido realmente de la virgen / bautizado por Juan…). Y evoco ante Dios la memoria de Tomás, que tanto sufrió por su fe vivida y después renegada, y de los muchos como él, de entonces y de ahora.
En la España laica, con que sueñan Pedro Sánchez y Pablo Manuel Iglesias Turrión, habría que derogar la ley foral que instituyó el Día de Navarra precisamente en y por la fiesta de san Francisco de Javier, nuestro Patrono; habría que suprimir el nombre del pueblo de Javier, e incluso todos los nombres del santo en los registros de nacimientos, calles y plazas, instituciones y locales múltiples. Sí, esto ocurriría en una España laica, como ocurrió un día en Rusia, Albania y otros países comunistas, laicos, laicistas, ateos por definición, ateístas y antiteístas. Porque una cosa es un Estado laico, y muy otra un País o un Pueblo laico. En la Unión Europea sólo Francia es un Estado oficialmente laico, aunque con ciertas contradicciones o excepciones: relaciones con la Santa Sede: concordato con Alsacia y Lorena; ayudas públicas a santuarios y organismos católicos en Palestina y otros lugares… Pero Francia no es, ni mucho menos, un País laico, porque un País es laico, al menos en los Países democráticos, cuando el pueblo quiere serlo y no cuando se lo imponen.- Celebro por tanto hoy la fiesta de Navarra, encajada con naturalidad en la fiesta, mucho más antigua, de nuestro patrono san Francisco de Javier, misionero gigante, santo universal, sobre el que tanto he escrito, con el gozo, en primer lugar, del hombre que soy; del ciudadano demócrata, navarro, español y europeo que me ha hecho el País, donde he nacido y quiero vivir, y del cristiano que, gracias a Dios y a muchas personas, quiero ser y seguir siéndolo.
Para la mayoría de los autores, incluidos algunos árabes, que en estos días discurren sobre la situación política en Oriente Medio, y particularmente sobre el ISIS, la Arabia Saudita, seguida por Qatar, es el principal mecenas ideológico de la cultura islamista que tiene atemorizada toda Europa. Si el Daesh (ISIS, Estado califal) tuvo una madre, que fue la invasión de Iraq, Arabia Saudita y su industria ideológica puede considerarse el padre del mismo. Bien conocida es la alianza ancestral entre la monarquía saudita y el clero local, que alimenta el islamismo, que amenaza incluso el propio país y asegura al mismo tiempo la legitimidad del régimen. ¿De dónde llega la inspiración y el sostén económico de las mezquitas y los centros más extremistas y fanáticos (¡no «radicales»!) islamistas de Europa? De paises (no digo Gobiernos, que sería mucho decir) como Arabia Saudita y Qatar, con religión wahhabita oficial, y con los que el Occidente, incluida Francia, tiene las mejores relaciones y a los que vende las armas más sofisticadas. Por lo cual pudiera ocurrir que con la mente, la lengua y una mano estuvieramos sirviendo una causa, y con la mano libre que nos queda sirviéramos la contraria.
No siempre la niebla inunda y ahoga los valles, sino que va y viene tomando las más variadas formas y maneras.
Puede quedarse suspendida, entre cielo y tierra, como una nube mágica, protectora y amenazadora, sobre Etxarren (Valle de Arakil), bajo la severa rectitud de la sierra de Aralar.
O refugiarse, de similar guisa, en la llanada de Pamplona, atravesada por el Arga, entre San Cristóbal y la mesetillas de la Cuenca, dejando el Valle de Etxauri, defendido por el peñascal del mismo nombre.
Y sobresaltarse, arrebolada ya, entre el caserío de Gorriti, cuando el sol ocupa desenfadado las cotas y posiciones fronterizas de los viejos bandos medievales.
O persistir en el empeño opalino de no abandonar Goñi, serrano y defensivo, hasta retirarse, vencida por la mañana, entre los húmedos pasillos del hayedal, que conoce mejor que nadie.
Las casas se retratan al sol con su sonrisa caleada, señal de que la niebla desaparecerá pronto como un hada hadada.
–Son nieblas, sólo nieblas, dirá la gente y esperará al buen sol, que alegra estos días del último otoño.
-La ropa tendida: las banderas de los pobres.
-En un Estado de derecho la legitimidad califica sólo a la legalidad, sea para para cambiarla, modificarla o confirmarla, y no a una mera y alegal voluntad política.
-No hay legitimidad posible cuando la ley no protege a cualquier minoría .
-Somos espacio dividido por el tiempo.
Dios, el inmenso lago sin orilla,
al decir de nuestro amigo Dámaso, el poeta,
buscó ese punto tierno, minúsculo, asustado,
y quiso limitarse, haciéndose pequeño,
casi nadie, y aun nada,
sometido a nuestras leyes,
espaciales, temporales,
a nuestra constitutiva finitud.
A tener una carne aterida o sudorosa
y a colgarse un inquieto corazón.
¿Dios se rebajó? Se humanizó, que es otra cosa,
y los hombres, un tiempo, fueron como él.
Su amor inmenso e infinito,
divinamente enamorado,
asumió para siempre la humanidad entera
en el Amor excepcional de su Palabra.
Nunca supo la historia nada semejaante.