Dios está aqui. No se esconde en sitio alguno,
pues todo habla, si se le escucha,
de Dios.
Unas veces silencioso,
a veces atronador:
como la brisa o como el trueno,
como la paz o como el llanto.
Dios vino al mundo, cuando lo hizo.
Dios vino un día en Jesús de Nazaret.
Por Él y en Él Dios es Adviento.
Por Él y en Él, y con su Espíritu,
Dios siempre viene.
Hasta que un dia,
por fin definitivo,
allanados los montes y elevados los valles,
para llevarnos alegres
a la luz de su gloria,
retorne con El.