En la España laica

 

         En la España laica, con que sueñan Pedro Sánchez y Pablo Manuel Iglesias Turrión, habría que derogar la ley foral que instituyó el Día de Navarra precisamente en y por la fiesta de san Francisco de Javier, nuestro Patrono; habría que suprimir el nombre del pueblo de Javier, e incluso todos los nombres del santo en los registros de nacimientos, calles y plazas, instituciones y locales múltiples. Sí, esto ocurriría en una España laica, como ocurrió un día en Rusia, Albania y otros países comunistas, laicos, laicistas, ateos por definición, ateístas y antiteístas. Porque una cosa es un Estado laico, y muy otra un País o un Pueblo laico. En la Unión Europea sólo Francia es un Estado oficialmente laico, aunque con ciertas contradicciones o excepciones: relaciones con la Santa Sede: concordato con Alsacia y Lorena; ayudas públicas a santuarios y organismos católicos en Palestina y otros lugares… Pero Francia no es, ni mucho menos, un País laico, porque un País es laico, al menos en los Países democráticos, cuando el pueblo quiere serlo y no cuando se lo imponen.- Celebro por tanto hoy la fiesta de Navarra, encajada con naturalidad en la fiesta, mucho más antigua, de nuestro patrono san Francisco de Javier, misionero gigante, santo universal, sobre el que  tanto he escrito, con el gozo, en primer lugar, del hombre que soy; del ciudadano demócrata, navarro, español y europeo que me ha hecho el País, donde he nacido y quiero vivir, y del cristiano que, gracias a Dios y a muchas personas, quiero ser y seguir siéndolo.