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La Comunidad Apostólica (XI)

(Ver Nota del domingo 7 de septiembre)

 

                            En la Primera Carta a los tesalonicenses, el escrito cristiano más antiguo que conservamos, el apóstol Pablo presenta (I Tes 1, 1-10) presenta una comunidad como ejemplo que imitar por los creyentes de Macedonia y Acaya, debido a la comunión de vida entre sus miembros.

Pablo describe las actitudes que definen a esta comunidad ante todo por la actividad de su fe, el esfuerzo de su amor y la firme esperanza en Jesucristo. La comunidad es también ejemplar en la fidelidad al mensaje de Jesús, habiendo dejado de adorar a los dioses paganos y sufriendo de sus compatriotas, como sufrieron sus hermanos de Judea de parte de los judíos, y asimismo por la confianza en la resurrección, que les lleva a vivir con la esperanza de la Venida de la Palabra que los liberará del pecado y de la muerte.

Esa fe, motriz de la vida diaria, ese amor y esa esperanza, que proyecta al creyente hacia un futuro glorioso, exigen compromiso, entrega, desprendimiento, generosidad. responsabilidad en la vivencia de la historia, con su dolor e injusticia. Por eso Pablo previene a sus fieles cristianos contra el cansancio y el desánimo, a los que llama nuestra gloria y nuestro gozo (I Tes 2, 20).

Por lo demás, les repite las instrucciones antes dadas: que se alejen de la fornicación; que practiquen el amor mutuo; que trabajen con sus manos, y que consideren, estimen y amen a los que trabajan entre ellos, los presiden en el Señor y los amonestan; que  estén siempre alegres y oren  y den gracias constantemente, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros (I Tes 5, 17).

Novedades sobre la historia del celibato eclesial (I)

 

                   El profesor emérito de la Facultad de Teología de Cataluña, Xavier Morlans Molina, especialista en la historia de la Iglesia primitiva, acaba de publicar un extenso libro titulado Sacerdotes célibes y sacerdotes casados. Una reinterpretación del pasado y una propuesta de futuro (PPC, 2025). Todo el libro es muy instructivo, pero la nueva interpretación sobre el celibato en la primera historia del cristianismo me llama poderosamente la atención.

Resume el autor la interpretación de otros dos grandes expertos en el tema, el historiador Peter Brown (Irlanda, 1935), autoridad mundial en la historia del cristianismo primitivo, y el teólogo alemán Stefan Heid (1961), especialista también en Iglesia antigua, arqueología y liturgia. Los dos, desde claves muy diferentes, como luego veremos, coinciden, según Morlans, en estas dos afirmaciones sustantivas:

1ª. Durante el primer milenio de la historia de la Iglesia, no existió el celibato entendido  como la ordenación de hombre célibes, sino la ley de la continencia total dentro del matrimonio de los clérigos. 2ª. El motivo de dicha ley no era la imitación de Cristo virgen, ni la mayor disponibilidad para la atención pastoral, sino la convicción interiorizada de que el servicio al altar era incompatible con el mantenimiento de relaciones sexuales dentro del matrimonio, es decir, la ley de la pureza ritual.

Heid apoya una línea de continuidad disciplinar desde los tiempos de los apóstoles, y defiende el celibato en clave teológica como signo de pureza, mientras Brown hace una lectura crítica de lo que habrían sido mecanismos del control del cuerpo. Este último reconoce que las élites greco-romanas habían heredado un ethos deudor de lejanas corrientes dualistas religiosas y filosóficas, que mostraban cierta prevención o desconfianza respecto al intercambio carnal, como pérdida del propio dominio mental y voluntario.

Esta influencia del platonismo, gnosticismo, estoicismo y maniqueísmo vino a converger con al auge del ascetismo cristiano de los siglos III y IV, cuando muchos cristianos empezaron a ver el cuerpo como lugar de lucha espiritual, la sexualidad como un foco de autodominio y el celibato como una forma de transformación interior y prefiguración del reino de los cielos. Convertido este en un signo de superioridad espiritual, se introdujo lentamente, y solo en Occidente, la práctica de abstenerse de mantener relaciones sexuales con las propias esposas a pesar de seguir viviendo con ellas, con los hijos, y, en el caso de los obispos, cuidando de su patrimonio puesto al servicio de los pobres y de la construcción de templos. En Oriente, en cambio, solo se exigía -y así hasta el día de hoy- la abstinencia sexual la vigilia de la celebración de la eucaristía, mientras los obispos se elegían entre los  célibes, casi siempre monjes.  

 

La última crueldad de HAMAS

 

                         El fusilamiento a quemarropa de ocho palestinos con los ojos vendados, en una calle principal de Gaza, por milicianos de HAMAS, enmascarados, visto por la televisión, no me dejó de perturbar durante todo el día, a las pocas horas de que nos informaran del alto el fuego en la  Franja.

¿Quis talia fando temperet a lacrimis?

podríamos decir con el Virgilio de la Eneida.

Por lo visto, lo había precedido una lucha a muerte, con más de 20  víctimas mortales, entre los milicianos de Hamas y familias rivales, acusadas de colaboracionismo con Israel, vieja costumbre, por lo demás, tantas veces vivida en Palestina, de la que apenas se ha hablado, si se ha hablado alguna vez, en medios y ambientes occidentales poco amigos de Israel.

Parece que lo que intenta HAMAS  es dar una aviso contundente a la población de que la facción terrorista es la única autoridad en el territorio. Mal se compadece esto con una de las condiciones del convenio de 20 puntos de Trump, que exige el desarme de HAMAS y del establecimiento de una autoridad independiente durante un tiempo.

Pero la escena cruel de la matanza está por encima de cualquier reflexión política, y no se me olvidará jamás a la hora de volver, una y otra vez, sobre esta eterna cuestión.

En Saint-Êmilion

 

 

                          Una ciudad medieval
                             -octubre,  Saint-Êmilion-,
                           sitiada por los viñedos
                            en perfecta formación.

               ***

                             Por el divino demonio
                             del vino, por el rico testimonio
                   de su historia,
                       a esta preciosa ciudad
                        se le concedió la gloria
                            de ser Patrimonio 
                          de la Humanidad.

             ***

                      La iglesia subterránea monolítica,
                    la venerable Colegiata gótica
                      y una cuadrícula apretada y mágica,
                        guardadas por la Torre del rey románica,
                        hacen una ciudad no solo exótica,
                         sino también trascendental y mítica. 

        ***

          En Saint-Êmilion
           el vino es el el rey
         de la población.

     ***

        En Saint-Êmilion
         -comercio y servicio-
         todo es rebullicio
      y fermentación,
          En Saint-Êmilion.

***

     Entr´il Tertrre de la Tente
     et le Tertre çsaint Esprit,
     je prefère pour descendre
     le Tertre des Vaillants.

 

***

   De los monjes, el vino.
   De las monjas (Ursulnas)
   los sabrosos macarons
  de Saint-Êmilion.

***

Paseo entre viñedos.
Chateau de Laserre,
cerca de la Puerta 
de los Cordeliers.
Cogiendo racimos,
dulces como mimos,
qué largo placer…

Sin justicia no hay Estado

 

                            Hace unas semanas, se celebró en la plaza de San Pedro de Roma el Jubileo de los operadores de justicia: jueces, fiscales, abogados, letrados…, muchos de ellos miembros de la Asociación Mundial de Juristas, con una copiosa presencia española.

Tras un saludo del prefecto para la Evangelización, Rino Fisichella, el español Juan Ignacio Arrieta, secretario del Dicasterio para los Textos Legislativos glosó unos pensamientos de San Agustín sobre la justicia como participación de la verdad  y como compromiso para recomponer el orden preestablecido por Dios. Concluyó con una cita del joven magistrado italiano sacrificado por la Mafia en 1990, Rosario Livatino, beatificado  20años después: Cuando muramos, nadie nos preguntará cuánto creímos, sino cómo de creíbles fuimos. 

Cerró las intervenciones el papa León XIV, que se inspiro también en varias expresiones de San Agustín: La realidad de tantos países y pueblos es que tienen hambre y sed de justicia porque sus condiciones de vida son tan inicuas e inhumanas que resultan inaceptables. Al actual panorama internacional habría que aplicar estas sentencias permanentemente válidas: «Sin justicia no puede existir un Estado, es imposible que haya un Estado de Derecho en el que no haya una verdadera justicia» O «El Estado en el que no haya justicia no es un Estado».

 

Getaria-Guethary

 

Octubre dichoso.
Puerto de Getaria.

El mar, apacible.
La marea, baja.
Lleno el mirador,
llenas las terrazas.
Negros arrecifes.
Gaviotas que pasan.
Desde el mar se acercan
ovejitas blancas,
que algunos surfistas
audaces las saltan.
Biarritz, a lo lejos.
Bidart, más cercana.
Tostados bañistas
suben y bajan.
El mar, enigmático,
como siempre, calla,
pero su belleza
se adentra en el alma.

Octubre  dichoso.
Puerto de Getaria.

 

María Corina recibe el Nobel de la Paz

 

                         Vi y oí el diálogo entre Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel Noruego, que despertó de madrugada a nuestra heroína venezolana para anunciarle la concesión del premio.

No olvidaré aquel  inicial Dios mío, Dios mío emocionado de la agraciada, antes de decir que no lo merecía. Porque, como declaró después, lo aceptó en nombre del pueblo de Venezuela, que ha seguido luchando  por su libertad con admirable coraje, dignidad, inteligencia y amor. En las muchas entrevistas que mantuvo con periódicos españoles, me parecieron elegantísimas sus respuestas sobre los que no la habían felicitado, e incluso sobre quien, como el esperpéntico Pablo Iglesias Turrión, la comparó  con Trump y hasta con Hitler.

Esta vez el Premio Nobel de la Paz es un premio a la esperanza del pueblo venezolano. Un aviso serio al régimen comunista y populista, corrupto y corruptor, criminal organizado de Nicolás Maduro. Y un ejercicio de justicia inmanente universal  que vuela muy por encima de todas las injusticias cometidas por él.

La Comunidad Apostólica (X)

 

(Ver la nota del domingo, 7 de septiembre)

                     La Carta a los Hebreos, de autor desconocido,  hace una relectura del misterio pascual de Cristo desde la institución sacerdotal. Las actitudes radicales que Jesús ha vivido y sigue viviendo como Resucitado son la fidelidad hacia Dios y la solidaridad con los hermanos. Por eso Jesús es sumo y eterno sacerdote fidedigno y compasivo. El cristiano está llamado a hacer suyas estas dos actitudes de Cristo.

La solidaridad tiene implicaciones comunitarias, que el autor de la Carta, judío de cultura helénica, familiarizado con el arte oratorio, preocupado por el peligro de la apostasía, va exponiendo desde el capítulo 12, 14 hasta el 13, 19, los últimos de la epístola, tocando una gran variedad de temas: el amor fraterno; la paz con todos; la ayuda mutua; la hospitalidad; la preocupación por los presos y los que sufren; la lucha contra la avaricia; la vida conyugal limpia; el respeto y la oración por los dirigentes y la obediencia para con ellos…

Siguiendo las palabras y el espíritu de Pablo, de quien parece un fiel discípulo, invita a los miembros de la comunidad a  imitar la  fe de sus guías  y a obedecer y someterse a ellos, pues velan sobre sus almas como quienes han de dar cuenta de ellas,  para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna. Y pide encarecidamente que rueguen por ellos, que están seguros de tener limpia la conciencia, deseosos de proceder en todo con rectitud.

No existe comunidad apostólica sin ministerio de animación comunitaria, que continúa el ministerio de los apóstoles. Pues, en la medida que se respeta y se facilita ese ministerio de los dirigentes, que deben ser modelo de vida y de fe, se construye  plenamente la comunidad.

El primer documento de León XIV

 

                       La primera exhortación apostólica -Dilexit te (te amó)- un grado inferior a la encíclica, firmada en la fiesta de San Francisco, 4 de octubre, completa un texto dejado a medias por su predecesor y completado por León XIV, en la misma onda que aquél.

Es una reflexión  y exhortación sobre los pobres, débiles y marginados como centro de la misión de la comunidad cristiana. Los dos papas recorren la historia cristiana y enhebran una cita tras otra, desde la Biblia a los últimos papas, pasando por los padres de la Iglesia y oros santos relevantes de la misma.

Tras la denuncia de un mundo donde crecen las desigualdades, donde reina el capitalismo salvaje y el populismo excluyente, donde se acumula la riqueza y se persigue el éxito social a toda costa, nos enseñan los papas que el cristiano no puede considerar a los pobres solo como una problema social, sino como una cuestión familiar, ni esperar que las fuerzas invisibles del mercado lo resuelvan todo.

León XIV llama a la movilización activa de los cristianos en defensa de los desfavorecidos en el ámbito privado y en el público, reconociendo y destruyendo las estructuras de injusticia con la fuerza del bien y a través de un cambio de mentalidad.

Describe los diferentes rostros de la pobreza: económica, social, cultural, espiritual, política… Cuando toca la inmigración, escribe: La Iglesia, como madre, camina con los que caminan. Donde el mundo ve una amenaza, ella ve hijos; donde se levantan muros, ella construye puentes. Y llama mundanidades a dejar la solución del problema en las solas manos de la libertad del mercado o  solo  en manos de los ricos y poderosos.

Y termina citando algunos de los fragmentos más proféticos del Vaticano II en la constitución Gaudium es Spes: 

-Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos. (…) Quien se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí. (…) La misma propiedad privada tiene también índole social, cuyo fundamento reside en el destino común de los bienes. Cuando esta índole social es descuidada, la propiedad se convierte muchas veces en ocasión de ambiciones y graves desórdenes.

 

¡Paz en Palestina!

 

                         La sublime noticia de haberse alcanzado, esta madruga, la paz en Palestina, o, al menos, un inicio de paz entre Hamás e Israel, con el impulso decisivo y la amenaza más decisiva aún de Trump. me evoca el título de aquella humilde plataforma que eché a andar en Navarra, cuando era parlamentario europeo, junto con un amigo palestino residente en Navarra: Peace  in Palestine.

Este ha sido el grito de guerra en favor de la paz de muchos miles de personas durante decenios de fanatismos árabes, de fanatismos judíos, de indiferencia general de las naciones, de violación por unos y por otros de las reglas elementales de la democracia o de los Convenios de Ginebra.

Este comienzo de paz va a poner a cada uno en su sitio. Va a retratar en su ferocidad la dictadura de Hamas, la crueldad de los Gobiernos de Netanyahu  y de otros anteriores, la perversidad y la frivolidad de la llamada extrema derecha antipalestina y la frivolidad y perversidad de la llamada extrema izquierda antijudía (llamada también antisemita y antisionista).

¿Qué dirán ahora los que hasta aquí no dijeron nada? ¿Qué harán lo que hasta hoy nada hicieron? Dejémoslos solos con su antihumanidad e hipocresía y volvamos a lo esencial.  Millones de personas se han alegrado muy sinceramente, y entre ellos estamos nosotros, que seguiremos con el alma en vilo los próximos pasos de los pacificadores y de los pacificados. Ahora, por fin, la Unión Europea podrá arrepentirse de su indiferencia, descuido, cobardía durante muchos años frente a toda clase de violaciones por parte de Israel de la legislación internacional: cuantas resoluciones planteadas por algunos de nosotros en el Parlamento Europeo e inutilizadas después por la Comisión y el Consejo!  Y podrá hacer algo decente para la reconstrucción de la Franja, desde la posición secundaria en que la han dejado tanto el Gobierno de Trump como el Gobierno de Netanyahu, que han apostado en primer lugar por Egipto, Qatar, Turquía y Reino Unido.

Bienvenido el comienzo de la Paz. Nuestra mayor alegría por ahora es que nadie sea asesinado en Palestina por unos o por otros y que nadie pueda morirse de hambre por cualquiera de ellos. ¡Hasta ahí, hasta ese subsuelo habíamos caído!