Octubre dichoso.
Puerto de Getaria.
El mar, apacible.
La marea, baja.
Lleno el mirador,
llenas las terrazas.
Negros arrecifes.
Gaviotas que pasan.
Desde el mar se acercan
ovejitas blancas,
que algunos surfistas
audaces las saltan.
Biarritz, a lo lejos.
Bidart, más cercana.
Tostados bañistas
suben y bajan.
El mar, enigmático,
como siempre, calla,
pero su belleza
se adentra en el alma.
Octubre dichoso.
Puerto de Getaria.