La revista VN publicó hace unas semanas una antología de glosas breves sobre 20 grandes temas relacionados con el viaje del papa a España a cargo de otros tantos autores escogidos de la Iglesia en España.
El poeta Antonio Praena, fraile dominico, escribió bajo este título:
Para que «el arte despierte asombro y genere emociones nobles», los artistas cristianos debemos recuperar la inocencia de la mirada. Para cumplir este encargo de León XIV debemos abandonar las prisiones de las ideologías y salir de nuestras trincheras confesionales y estéticas para abrazar cuanto de bello hace brotar Dios en hombres y mujeres de distintas condiciones y credos. Por poner un ejemplo, en O LUMEN, este espacio para las artes que los dominicos abrimos ya hace nueve años en Madrid, nos ofrecemos para compartir nuestra experiencia bien concreta. El papa recordó en la Sagrada Familia que «en este tiempo de la imagen resulta aún más evidente cómo el arte y la belleza son canales de evangelización» . Para que esto se canalice, los artistas cristianos debemos aprender nuevos lenguajes. Como en el caso paradigmático de Antonio Gaudí la técnica y el riesgo son el cauce para evitar que las buenas intenciones produzcan la peor literatura.