La sublime noticia de haberse alcanzado, esta madruga, la paz en Palestina, o, al menos, un inicio de paz entre Hamás e Israel, con el impulso decisivo y la amenaza más decisiva aún de Trump. me evoca el título de aquella humilde plataforma que eché a andar en Navarra, cuando era parlamentario europeo, junto con un amigo palestino residente en Navarra: Peace in Palestine.
Este ha sido el grito de guerra en favor de la paz de muchos miles de personas durante decenios de fanatismos árabes, de fanatismos judíos, de indiferencia general de las naciones, de violación por unos y por otros de las reglas elementales de la democracia o de los Convenios de Ginebra.
Este comienzo de paz va a poner a cada uno en su sitio. Va a retratar en su ferocidad la dictadura de Hamas, la crueldad de los Gobiernos de Netanyahu y de otros anteriores, la perversidad y la frivolidad de la llamada extrema derecha antipalestina y la frivolidad y perversidad de la llamada extrema izquierda antijudía (llamada también antisemita y antisionista).
¿Qué dirán ahora los que hasta aquí no dijeron nada? ¿Qué harán lo que hasta hoy nada hicieron? Dejémoslos solos con su antihumanidad e hipocresía y volvamos a lo esencial. Millones de personas se han alegrado muy sinceramente, y entre ellos estamos nosotros, que seguiremos con el alma en vilo los próximos pasos de los pacificadores y de los pacificados. Ahora, por fin, la Unión Europea podrá arrepentirse de su indiferencia, descuido, cobardía durante muchos años frente a toda clase de violaciones por parte de Israel de la legislación internacional: cuantas resoluciones planteadas por algunos de nosotros en el Parlamento Europeo e inutilizadas después por la Comisión y el Consejo! Y podrá hacer algo decente para la reconstrucción de la Franja, desde la posición secundaria en que la han dejado tanto el Gobierno de Trump como el Gobierno de Netanyahu, que han apostado en primer lugar por Egipto, Qatar, Turquía y Reino Unido.
Bienvenido el comienzo de la Paz. Nuestra mayor alegría por ahora es que nadie sea asesinado en Palestina por unos o por otros y que nadie pueda morirse de hambre por cualquiera de ellos. ¡Hasta ahí, hasta ese subsuelo habíamos caído!