Me ha dado un poco de miedo, y de pena, oír a un político tan equilibrdo y sensato, como es el presidente del PNV-EAJ, tachar de golpe institucional el legítimo intento del segundo y tercer partido tras las últimas elecciones autonómicas de formar gobierno en Euskadi, dejando en la oposición al primer partido en número de votos y de escaños que es el suyo. Es lo que el PNV hizo hace unos meses en Guipúzcoa, donde era el segundo partido, en Álava, donde era el tercero, en Navarra, donde era un partecica del segundo y quiso aliarse con el tercero.., en todos los casos para arrebatar el gobierno al primero. Es el suyo un partido que ha aplaudido a sus amigos que hacían eso mismo en Galicia, en Baleares, en Aragón, en Cantabria. Y ahora nos vienen con esa copla. Pero, aparte la doble vara de medir, la mala y selectiva (sectaria) memoria, y la falta de sentido democrático y hasta común que eso implica, lo que me parece más reprobable es que a ese normal ejercicio político se le llame golpe y que tal vez detrás de institucional esté lo de constitucional (por aquello de los partidos constitucionalistas, que para ellos son españolistas, frentistas). Ellos, los soberanistas e independentistas no, nunca, ni siquiera cuando han hecho pactos con ETA o han aprobado leyes, presupuestos, referéndums, planes…, con los brazos polìticos de ETA.- ¿Golpe institucional? No debiera político tan serio ni pronunciarlo, y bien estaría que se corrigiera pronto y se desdijera, pidiendo todas las excusas necesarias. Porque mantener esa torpeza injusta, si no nos diera a muchos un golpe de pena, podría darnos un golpe de risa.
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Perseguidos
En el mundo de hoy sufren por su fe 350 millones de cristianos. De ellos, 200 millones padecen una persecución directa y declarada. Y su situación es peor que hace unos años. Mientras en un país como Vietnam las cosas van para mejor, el fundamentalismo y la intolerancia aumentan en varios países islámicos. Hoy mismo nos llega la noticia de que el Tribunal Penal Internacional ha dictado la orden de detención del presidente de la República Islámica de Sudán, caso único hasta ahora,y me he acordado de las muchas veces que denunciamos en el Parlamento Europeo las atrocidades cometidas por ese gobierno fanático islamista y su ejército contra los cristianos del sur de su país, sin que nadie nos hiciera el menor caso. En 60 Estados se vulnera hoy la libertad de conciencia. En India, donde se ha recrudecido la persecución, ya son más de 80 los mártires cristianos en los últimos meses. Casi nadie sabe en Europa que varios obispos católicos chinos estuvieron detenidos durante los Juegos Olímpicos y no pudieron asistir después al Sínodo de Roma. En Irak han sido asesinados dos docenas de cristianos en Mosul, mientras huían más de 10.000 de la región. En Palestina continúa el éxodo… Y todo ello en medio de una vasta indiferencia institucional y de una apatía política y mediática que se da de bruces con la cacareada sensibilidad de los organismos oficiales. Si fueran ballenas o lobos, tal vez haríann más caso. Es muy cómodo confundir laicidad con indiferencia: no da ningún quehacer, y, además, la libertad religiosa ¿que es sino que cada uno pueda creer, allí, en su conciencia, lo que quiera? ¿Para que más?
Meri legistae
Leyendo un libro medieval, encuentro un refrán que me hubiera gustado haber conocido muchos años antes: Meri legistae sunt puri asini, que podríamos traducir castizamente: los meros leguleyos son unos burros redomados. Siempre he pensado eso. Siempre me han parecido nefastos esos meros leguleyos, o legistas, o juristas: cuánto daño han hecho y siguen haciendo en la sociedad (y en la Iglesia).
El corazón de España
En una entrevista al diario digital Ya el historiador Fernando García de Cortázar, dice hablando del País Vasco: El País Vasco es el corazón de España. Vizcaya, en el año 60, es la provincia menos autóctona de España, en cambio en Badajoz el 92% de la población ha nacido allí. (…) Pero realmente la nación, en el sentido que nosotros tenemos de comunidad nacional basada en una historia común, en una lengua común, en determinados elementos comunes, no existe nada en el país vasco y llamativamente podríamos decir que en el País vasco todo ha sido objeto de debate y confrontación entre los propios vascos. No coincidimos ni en el idioma (…), no coincidimos ni en los límites geográficos de lo que sería esa pretendida nación de los nacionalistas (…), no coincidimos ni en el himno ni en la bandera… Es decir, que es todo lo menos empastado y llamativamente nacional que existe.- Descartada alguna exageración, son palabras que nos dan la clave de eso que llamamos problema vasco y otros conflicto.
Elecciones en Galicia y Euskadi
No conozco bien el PP gallego. No me gusta la política lingüística llevada a cabo por el bipartito ni los despilfarros del actual presidente, ni el pacto del BNG con CIU y PNV. Pero desde el punto de vista de la política nacional, no hubiera sido bueno un fracaso del mayor partido de la oposición, acosado en este momento a derecha e izquierda. En cuanto a Euskadi, tras la buena noticia, en principio, son tantos y tan complicados los factores personales, políticos y sociales, internos y externos, y tan oscuros los proyectos actuales del PSE, que prefiero esperar a decisiones ulteriores, antes de dar un juicio apresurado del que tenga que arrepentirme.
Primer domingo de Cuaresma
Termino de leer La revolución del Reino: Cómo Jesús y Pablo transformaron el mudo antiguo, de los exégetas R. A. Hosley y N. A. Silberman. Una historia penetrante de dos hombres profundamente religiosos en medio de las condiciones socio-políticas de su tiempo, que predican el Reino de Dios frente al poder omnímodo de romanos, herodianos y la jerarquía sacrdotal de Jerusalén, hasta perder la vida en el empeño. Me decepciona, sin embargo, que al final de su trabajo escriban cosas como éstas: A lo largo de los siglos que siguieron se iba a libras una y otra vez la misma lucha. Ya sea en las sectas cristianas heréticas de Asia Menor, en las hermandades místicas de la Edad Media, en los grupos religiosos radicales de la Reforma, en las comunidades utópicas de los Estados Unidos del siglo XIX o en los movimientos políticos visionarios e idealistas de hoy día, la búsqueda del Reino de Dios sigue viva. ¿Sólo ahí? ¿Sólo buscaron el Reino de Dios los arrianos o los nestorianos, los cátaros, los campesinos anabaptistas alemanes? ¿Y no los mártires de Jerusalén, de Roma o de Córdoba ? ¿O los franciscanos de Asís y los reformadores carmelitas como Teresa de Jesús o Juan de la Cruz? ¿O los que siguieron a Ignacio de Loyola y Francisco de Javier? Y hoy mismo, ¿hay que ser visionario para poder buscar ese Reino? ¿La idolatría del poder sólo estuvo (está) encarnada en el Imperio Romano? ¿Sólo hay una manera de no idolatrar el Reino terrenal?
Dios o la Fortuna
Nada menos que Flavio Josefo, el general judío que se pasó a los romanos y vaticinó a Vespasiano que sería emperador, a quien debemos, entre otros, De la guerra de los judíos, escribe para justificar su alta traición: La Fortuna está de su lado [romano] por todas partes y Dios, que lleva el poder de un sitio a otro, se encuentra ahora en Italia. Una ley, de gran vigencia entre los animales y entre los hombres, manda ceder ante los más poderosos y dejar el mando en manos de los que tienen la fuerza de las armas. – Los griegos habían escrito ya cosas parecidas sobre los dioses y el destino, pero Josefo equipara aquí la Fortuna, la Suerte y, en definitiva, la Fuerza de las armas con el Dios de Israel, el único, el perfecto, el infinito. Asi que el Got mit uns (Dios con nosotros) no lo inventaron los nazis.
Filtraciones
Qué desempacho, qué descoco, éste de las filtraciones casi cotidianas desde ciertos juzgados españoles. Y todo porque antes es la primicia, el notición, la pisada al diario rival, el favor hecho a un partido o un grupo de presión, sobre todo en tiempos electorales (interés particular), que la presunción de inocencia -tan cacareada cuando interesa-, que la fama y el honor de las víctimas, que la indefensión de los acusados (interés general). Y así van educando a este país algunos dirigentes político-jurídicos, jurídico-políticos del mismo.
Hacienda ¿existe?
Me envía un amigo un power point lleno de buen humor. En el lateral de un autobus va escrita, con letras grandes, esta leyenda: Probablemente Hacienda tampoco existe / Coge tu pasta y disfrútala.– Lo único que me desagrada de esta ocurrencia sarcástica es que pueda compararse a Dios con la Hacienda inquisitiva e inquisidora, apremiante, punitiva, injusta, desasosegante, a juzgar por el segundo hemistiquio. Pero así consideraron a Dios los que escribieron aquella primera leyenda en los autobuses. Y, qué curioso, volvemos al famoso personaje del novelista ruso: Si Dios no existe…, que era ásperamente criticado por los agnósticos y ateos de antaño.
Dios en el cerebro
Como si fuera una introducción a la Cuaresma, pero esta vez laica y laicista, el diario EP, que hace tiempo hace de boletín anticlerical y hasta ateo, no se sabe si para detener su descenso de ventas, dedicaba hace tres días un largo trabajo de Javier Sampedro, empedrado de citas pretenciosas de ateos reputados, titulado Dios habita en el cerebro, con viñeta y todo: un descerebrado adorando al cerebro, que seguramente se lo han quitado a él. Como en los viejos periodicos anticlericales españoles. Total, para volver a decirnos que los creyentes de toda laya tenemos interiorizado un Dios antropocétrico, que somos unos fantasiosos y unos supersticiosos. Del oráculo ateista inglés Dawkins se queda con que un diseñador inteligente debe ser aún más complejo que las criaturas a las que pretende dar explicación, luego no les da ninguna (sic). Nos quedamos sin saber si ese luego es un adverbio temporal o una conclusión silogística. Y para rematar algo que le viene grande, nos cita al evolucionista Pascal Boyer, que nos enseña que la incredulidad suele ser el resultado deun esfuerzo racional deliberado contra nuestras predisposiciones naturales. Así que el pensamiento religioso es la línea de menor resistencia. Una muestra más de nuestra imbecilidad frente a los resistentes racionales.