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¿Qué es adoctrinar?

¿Qué es adoctrinar? ¿Sólo dar doctrina? (Docere: enseñar).

– Quien critica a los políticos, aunque sea a todos los políticos ¿critica con eso a las instituciones?

– ¿Por qué los cínicos antiguos, que fueron críticos radicales (sobre todo de las convenciones sociales), se confunden siempre con los cínicos actuales, que suelen ser todo lo contrario? Volvamos a la Epístola moral a Fabio, aquélla que comienza: –Fabio, las ambiciones cortesanas / prisiones son do el ambicioso muere

¿Pueden ser libres los jueces elegidos no sólo por los políticos, sino por los partidos políticos? Y, si no lo son ¿por qué criticarlos?

– Antes de que el cazador fuera cazado ¿quién se interesó por el cazador?

Cristianos y judíos

Releo la obra de Flavio Josefo La guerra de los judíos, obra capital para entender la primera cristiandad, bajo el terrible reinado del infame Nerón, el primer perseguidor de cristianos, a quienes endilgó el espaantoso incendio de Roma, que duró seis días, sin que nadie intentara apagarlo, en el que perecieron millares de personas. Y ante las atroces escenas de la represión romana de Vespasiano y Tito, con millares de judíos asesinados , incluyendo mujeres y niños, decapitados, crucificados, arrojados al mar, y millares vendidos como  esclavos, me quedo con la pregunta de qué hicieron las pequeñas comunidades seguidoras de Jesús, los miembros del movimiento de Jesús, como se dice ahora: cómo se comportaron los judíos con ellos, cómo reaccionaron al furor nacionalista antiromano, cómo lucharon contra los romanos o se abstuvieron de hacerlo… Sabemos algo de la primeras persecuciones judías, más o menos  contenidas, por el poder romano, en las que murieron Santiago o Esteban, fueron encarcelados los primeros apóstoles, fue llevado Pablo a Roma…, pero de esta segunda etapa no sabemos todavía nada. Probablemente hubo de todo. Y muchos de ellos fueron mártires (testigos) de Jesús, como los de Roma (Pedro y Pablo, entre ellos) o sus antecesores de Jerusalén.

Laicidad es tolerancia

Leo en la revista de Vitoria, Lumen, un buen trabajo sintético, de Arturo Calvo Espiga, sobre La libertad religiosa en las sociedades democráticas. A la hora del resumen, escribe Calvo: La laicidad es sinónimo de tolerancia o no es nada. Ser laico es estar siempre dispuesto a dudar metódicamente de las propias certezas, al tiempo que se es capaz de creer radicalmente en determinados valores sabiendo que existen otros que deben ser respetados aún cuando no se esté dispuesto a compartirlos; es poseer la capacidad de distinguir el pensamiento y los sentimientos auténticos de las convicciones fanáticas y de las viscerales reacciones emotivas; es sentirse libre tanto del absoluto de la idolatría como del de la desacralización, ambas serviles y coactivas. El auténtico laico tiene siempre presente que el intolerante puede ser cerradamente clerical o facciosamente laicista, ambos radical y esencialmente antilaicos.

Lo que diga el PNV

En la historia de la Iglesia, vemos y oímos con frecuencia hacer y decir a muchos obispos, en asuntos políticos que no son de su competencia, lo que quienes les nombraron o impulsaron su nombramiento hacen y dicen. En tiempos actuales aquella mala costumbre se ha conservado en algunos casos, donde los obispos se acomodan fácilmente, según una vieja costumbre, al entorno político que mejor les trata y resguarda. Es el caso del obispo de San Sebastián y antiguo de Zamora, muy piadoso, muy espiritual, muy culto, pero incapaz no ya de espíritu profético alguno, sino hasta del sentido de la autonomía más elemental. No es la primera vez que el prelado donostiarra hace y dice lo que hace y dice el PNV. Nadie le mandaba, ni le exigía, ni siquiera le rcomenaba que, en medio de una campaña electoral, diera su parecer particular sobre la ilegalización de unos partidos fantasmas, que no son sino la nueva carátula de HB, el partido político de ETA. Pues, no, había que decir lo que dice el PNV, como de costumbre. Algún político le ha dicho broncamente que, si ETA matara a obispos, tampoco habría que legalizar a los partidos políticos de la banda terrorista. ¡Y luego se quejan algunos de ciertos antilericalismos. Y otros siguen denostando al nacional-catolicismo español! Ay, ené…

Huelga de jueces

Me hubiera gustado que, llevando por delante todos los agravios expuestos por los jueces y colaboradores de los jueces, y aun incitados o ayudados por ellos, hubieran hecho la huelga todas aquellas personas que han visto de cerca, han sufrido o están sufriendo todo eso que denuncian hace mucho tiempo nuestros hacedores de justicia: falta de profesionales, falta de medios, falta de espacio, falta de atención del poder ejecultivo y legislativo… Y, después, hacer esa misma manifestación delante del juzgado correspondiente, cada vez que de un juzgado sale un atropello, una patente injusticia, una insensata decisión,  que de todo hemos visto. Pero, no. Los afectados, tan afecfados a veces, no nos movemos.

La ley de plazos

Con la ausencia, muy significativa, de CIU, la comisión parlamentaria del Congreso ha dado, como estaba previsto, el vía libre al Gobierno para que presente su anunciada y predicada ley de plazos para el aborto. Lo que vulgarmente se dice el aborto libre (lo que no es exacto) o, como decía hoy la representante del único partido de la oposición, el aborto como un medio más de contraconcepción. La verdad es que, con la legislación actual y sobre todo con el cuarto supuesto añadido en los noventa, el aborto ya es muy libre, y, además, sin barrera temporal alguna, de lo que dan prueba las carniceras experiencias que se denunciaron hace unos meses, sin que tuvieran, ay, apenas sanción penal ni moral. Y esto es lo más grave: que en la mayoría de la población, que hasta hace bien poco se oponía a esta generalización, el aborto sin motivo alguno declarado se entienda como un medio, algo más complicado, de profilaxis. La falta de una mínima moral cívica, en este punto y en otros aledaños, de los partidos políticos y del Gobierno, de grandes medios de información, de los grupos de influencia educativos e intelectuales de nuestro país -tan locuaces y activos en otros terrenos morales- nos han llevado a esta situación. Lo que me parece tan importante como la misma medida legislativa. Sólo oímos hace pocos días una tímida referencia del presidente del Gobierno al abuso de los abortos en adolescentes jóvenes. A otros ni eso. Y es lamentable que, aparte del PSOE, los decididos sostenedores de una  ley tan  seria sean unos grupos minúsculos, llamados de izquierda, que pueden un día no lejano desaparecer, y que irán sin duda más allá que el PSOE, dejando al Gobierno en una situación cómoda, defendido siempre por el ejemplo de los países más avanzados de Europa, lo que no es cierto del todo ni en la realidad ni en el calificativo. Pero esto es lo que hay y durante los meses que faltan para la aprobación de la ley habrá ocasión para debatir serenamente, si esto es ya posible entre nosotros. Espero que un día no lejano la ciencia y una maduración de la moral cívica haga más difícil la plaga de los abortos en el mundo. Pero, mientras tanto, como han hecho algunas personas valientes y sabias, opuestas a la ley, ante la subcomisión de expertos, cada uno podrá intentar convencer a los demás de sus propias convicciones. No valen aquí, y aquí menos que en parte alguna, medios inadecuados y torpes, que más que convencer, generan rechazo, aversión y desprecio. El deber no tiene nada que ver con eso. Y la vida menos aún.

Principios morales y legales

No adelantamos mucho distinguiendo en nuestra común convivencia societaria entre principios morales para unos (¿unos pocos?) y principios legales (¿las leyes sin más, sean las que sean?) para todos. Porque la cuestión es si esos principios legales son también princpios morales,o, si se quiere, humanistas y humanizadores. Y tampoco pone una pica en Flandes  quien espeta a ciertos señores, que por lo visto son muy rígidos y tradicionales:  Ha habido un cambio de valores, social y cultural en la sociedad española, que vosotros no asumís. Decir que ha habido un cambio es decir poco y mal, porque los cambios han sido más de uno. Pero de nuevo nos quedamos preguntándonos a qué valores se refiere tan castizo crítico, a no ser que piense que por el sólo hecho de cambiar, como les pasa a ciertos políticos, ya todo está justificado y hasta es mejor.  Muchas  veces el cambio trae una nueva reflexión y maduración moral, que exige comprensión, examen y hasta aceptación. Pero otras veces, como nos enseña el estudio de la historia, no. Este lenguaje del cambio por el cambio me suena siempre a propaganda electoral, tan amoral casi siempre. No es aconsejable que lo utilicen los moralistas y menos los moralizadores.

Partidos únicos

Le preguntan en EP a Cayo Lara por qué defiende Izquierda Unida la dictadura de Cuba. Y responde: Bueno, hay un concepto de dictadura… es un modelo que los cubanos se han dado despues de una revolución de 50 años. Los cubanos son los que tienen que decidir qué modelo quieren. ¿Con eleccciones democráticas o cómo?, le vuelven a preguntar. Y responde: Ellos tienen elecciones, sólo que con partido único.- ¡Y se dicen antifranquistas. Y sobre todo demócratas!

El odio

 El odio tiene una fuerza incalculable. Es capaz de generar cualquier conflicto, incluso una guerra mundial. Pero sobre todo es capaz de corromper la inteligencia y la voluntad del hombre, de vacíar de humanidad toda una existencia humana.

Ayuda al Desarrollo

La oposición cree que el Gobierno de España, al reconocer errores y deficiencias en el III Plan director de la cooperación española para 2009-2012, incluye en ellos, de tapadillo, el escándalo Barceló, aquel medio millón de euros procedentes de la FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo), de entre los 20 millones que costó pintar la cúpula del palacio de la ONU en Ginebra. El Tribunal de Cuentas nos los dirá, y esperemos que no haya habido otros destinos, tal vez menos culturales de ese Fondo, muchas veces empleado desde su creación a potenciar más empresas españolas en el tercer mundo que verdaderas necesidades de los pueblos subdesarrollados. Pero lo más importante del Plan aprobado ayer son esas novedades para mejorar la coordinación entre todos los actores de la cooperación española y aumentar la plantilla de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo, que es el Plan de Acción para una ayuda Eficaz, junto con el Informe Anual de Acción Multilateral, para una mejor rendición de cuentas, que incluirá un Intergrupo parlamentario y la evaluación por un organismo local de los recursos destinados a cada país. Los fondos del AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo) se dirigirán a menos países, concentrando más y mejor la ayuda en los más pobres y en las áreas de los servicios sociales básicos, cultura, desarrollo y construcción de la paz. Para llegar a ese -ya mítico- 0´7 por ciento el Plan se fija como meta alcanzar el 0´56 en 2010.- Ya que ayudamos tan poco, y con tanto bombo, al menos que lo hagamos bien, y sin distraer de tan escasos fondos cientos de miles de euros para lujos de europeos ricos y satisfechos.