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Unas palabras cristianas

En la homilía del funeral, celebrado a puerta cerrada, en Paluzza, el pueblo de los abuelos de Eluana Englaro, el párroco Puntel invitó a todos a bajar la cabeza con mucha humildad para pedir a Dios  que los iluminase a fin de intentar superar tantos obstáculos en la vida: Caminamos después de tanto clamor. Ahora está el silencio. Que hablen las conciencias. Y después, dirigiéndose a Eluana: Ahora tú eres libre y puedes reposar en paz. Estás cerca de Dios y, porl lo tanto, conoces la verdad.. Te pido que nos ilumines a todos y sobre todo que estés cerca de tu madre y de tu padre. Haz sentir tu presencia desde el cielo. Siempre te llevaremos en nuestro corazón. -Gracias, párroco Puntel.

Gratitud para aquellas personas

Acabo de ver en TV1 el reportaje cinematográfico sobre el 23 F, El día más difícil del rey, hecho con actores españoles de hoy. Ahora que estoy metido hasta las cejas en la historia de España desde los romanos hasta mediados del siglo XX, no me es nada difícil revivir comparando muchos momentos parecidos (nunca iguales) y sentir pena, vergüenza y alegría, sucesivamente. Y especialmente, una intensa gratitud al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, al teniente general Gutièrrez Mellado, al rey, a la reina, al general Sabino Fernández, al teniente general Gabeiras, al director general de Seguridad, Laína…, y a todos los que les ayudaron, aquella noche triste.

La paz de Haydn

A veces no sólo es bello y útil, sino necesario. Hasta para evitar el escapismo, el indiferentismo,l a tonta y falsa desesperación, o el mismo, pigre, aburrimiento. Esta tarde, la sonata 23 en fa mayor de Haydn (1773), con la siciliana melódica y sugerente del adagio y la rítmica contradanza del presto final, así como la sonata 31 en mi mayor (1776), con el allegretto barroco y preromántico, junto a otras piezas de Chopin, del mismo Hamelin y de Godowsky, interpretadas por el pianista genial franco-canadiense Marc-André Hamelin, que lo lleva todo en su cabeza, manos y pies, me han dado la paz y el gozo que ni las cacerías de políticos y jueces, las reyertas preelectorales y tan manidas entre los grandes partidos, y las excusas de malos pagadores de todos los que tienen que habérselas con la plaga de la corrupción -un mal endémico de la política española- pueden dar. Y, lo que es mucho peor, suelen quitar, por poco que nos dejemos.

Desde la Curia vaticana

No me han gustado un pelo ciertas voces salidas, en las últimas horas, de la Curia del Vaticano acerca del caso de Eluana, especialmente torpes las del cardenal Javier Lozano Barragán, antes y después de la muerte de la moribunda. Qué falta de finura, de respeto, de sentido común. Todavía le ha superado quien ha sacado a colación, como quien no dice nada, la posibilidad de una excomunión a quienes han cooperado a la muerte de la señora Englaro. Añadamos el lamento por la conducta del presidente de la República, que considero irreprochable, elogiado hasta por el mismo senador Andreotti, vaticanista donde los haya, y la entusiasta aprobación de la actuación del presidente del Consejo, Berlusconi, que en todos los años anteriores no había reparado, un sólo minuto, en el caso trágico que ahora nos conmueve a todos, y que en los dos últimos días ha querido pasar como el defensor paradigmático y universal de la vida y de la moral cristiana: él, que, según propia confesión, se ha declarado el presidente italiano más mundano y liberal de la historia, con toda una vida dedicada a la idolatría del dinero y el poder, entre otros ídolos.- Qué bien estaría en ciertos momentos, también en la Curia romana, un poco más de humildad, de autocrítica, de silencio y, sí, sí, de amor al prójimo, aunque no sea próximo.

Eluana

He seguido de cerca, a través de los medios italianos, la trágica historia. He visto y he oído de cerca la profunda división de opiniones, actitudes y actuaciones entre lo más granado de la sociedad italiana: presidentes, ministros, expresidentes, filósofos, escritores, hombres populares. He sufrido también las esperpénticas declaraciones y acusaciones de unos y otros, hablando los primeros de golpe de estado, fin de la democracia, etc., y otros de abomibale asesinato, y cosas parecidas. Hasta, tras la noticia de la muerte, hubo senadores que se arrojaron unos a otros los mayores insultos, llegando casi a las manos.- Mucho tenemos que cambiar, alli y en todas partes, para poder hacer una sociedad más humana, para poder llegar a mínimos comunes de moral cívica y seguir conviviendo. Ahora, un respetuoso silencio. Y, como decía mi primer presidente del Senado: –El que puede rezar, que rece.

Sólo vasco

Como Íñigo Urkullu, presidente del PNV, se siente sólo vasco, rechaza que la bandera de España ondee en el Parlamento vasco. Me gustaría saber antes que todo qué entiende el político vizcaíno por sentir: si el sólo sentir estricto o el completo vivir. Sea lo que sea, cualquiera puede sentirse muchas cosas a la vez: siciliano, italiano y heredero de la Magna Grecia; escocés, británico y europeo, y así indefinidamente. Sólo puede sentirse necesariamente, miembro de una sola nacionalidad, en este caso vasca, quien crea que ser eso es algo bioquímico, y, claro, el sodio no puede ser potasio, una especie de sangre no puede ser igual que otra, el níquel no es igual que el hierro, etc. Pero esa es, por fortuna, una creencia vetusta y cada día menor. De todos modos, y aun contando con todo ello, lo que debiera hacer Urkullu, con su sola lógica, es retirar la bandera vasca de todos aquellos lugares donde hay también, a veces mayoritariamente, gente que no se siente vasca, o se siente española o cualquier otra cosa. Y, en fin,  es cosa de preguntarle, si no se siente español y cree que la mayoría de su partido tampoco, qué hace actuando cada día dentro de una estructura jurídico-política española, llevando a sus diputados y senadores a las Cortes españolas, animando a su Athletic a seguir en la Liga española, hablando en español en la dirección de su partido, publicando su órgano oficial casi todo en español, etc. etc. ¡Qué distancia abismal entre la realidad y la propaganda!

Una nueva edad

En Estrasburgo (Illkirch), mi querida capital europea, símbolo de la paz tras la guerra, de reconciliación franco-alemana y de la unión europea, habrá dentro de poco, por vez primera desde el fin de la guerra mundial, 600 soldados alemanes, parte del batallón franco-alemán de 5.000 hombres, hasta ahora sólo en suelo alemán. Cuando, ayer por la mañana, Ángela Merkel, sorprendida por la confidencia, le preguntó a su interlocutor el presidente Sarkozy si era consciente de la reacción que podría causar en Francia el notición, el presidente francés le contestó: –Hemos entrado en una nueva edad. Enhorabuena.

Brazos y piernas

Al coro anticlerical de estos últimos días contra la visita del cardenal Tarcisio Bertone se añadió ayer desde su tribuna televisiva, con voz vehemente de oráculo, Iñaki Gabilondo, leyendo un mal texto literario. Y qué texto: jubileo, despendole político y social, gigantesco botafumeiro, peloteo rastrero, adhesión inquebrantable, Iglesia insaciable que lo quiere todo, desagradecida ante el Gobierno más desprendido en cuestiones monetarias, España como su cortijo, propietaria de esta vieja tierra… ¿Tiene todo esto algo que ver con la vissita de Bertone a España, por cierto invitado por la Conferencia episcopal, y con las entrevistas con miembros del Gobierno? Poco o nada. ¿Tiene algo que ver con la actitud del presuntuoso periodista y de su cadena para con el Gobierno socialista? Mucho. Es una pena que un hombre valioso como el locutor vasco se despendole (él sí) por un acto como éste y no ante atropellos, injusticias, disparates de todo género ocurridos en la vida española, que no le han sacado de sus casillas como en esta ocasión. Y para terminar, esta zafiedad, tan propia de otros tiempos, de otros ámbitos, de otros personajes: Un despliegue casi humillante de brazos y piernas abiertas. ¡Mala gramática! Hasta ahí se ha descendido en este país. Y esta vez no es un político, sino un tele-predicador solemne de ética y estética progresistas!

Congelación

En una jornada de nieve y hielo, un banco español de los grandes acaba de anunciar la heroicidad de que, por motivo de la crisis, va a congelar los sueldos de sus altos directivos (altos sobre todo por la altisima cantidad que cobran). A pesar de su altura, seguro es que  los directivos no van a quedar congelados.

Anticlericalismo de IU

Leo en EP digital la sección de comentarios de los lectores a la noticia del encuentro del secretario de Estado Vaticano con la vicepresidenta del Gobierno español. Es una muestra muy expresiva de lo que ha sido históricamente el más zafio anticleralismo español y de lo que, por lo visto, sigue siendo. He leido las 14 páginas y la inmensa mayoría echa pestes contra Rodríguez Zapatero y promete dar los votos a IU en la próxima ocasión. La impresión que uno tiene es que, tras la derrota de las propuestas de IU en en el Congreso, ese mismo día, sobre apostasía, eutanasia y otras imperiosas necesidades del momento, alguien ha organizado esta bateria de mensajes anticlericales y antizapateristas en el primer diario digital español: lo que muestra también el valor relativo de ciertos escritos, por numerosos que sean. El furor contra la Iglesia y el PSOE se une con el mal gusto y la ignorancia (hasta de la ortografía). Hablan de arrodillarse ante el Vaticano, de que la Iglesia derrotó a la República, y qué yo. Ya en los años veinte del siglo XX se quejaba el anticlerical Jaime Torrubiano de la zafiedad e ignorancia del anticlericalismo español. Aqui tenemos otra prueba. No nos engañemos: eso es lo que hay.