En Estrasburgo (Illkirch), mi querida capital europea, símbolo de la paz tras la guerra, de reconciliación franco-alemana y de la unión europea, habrá dentro de poco, por vez primera desde el fin de la guerra mundial, 600 soldados alemanes, parte del batallón franco-alemán de 5.000 hombres, hasta ahora sólo en suelo alemán. Cuando, ayer por la mañana, Ángela Merkel, sorprendida por la confidencia, le preguntó a su interlocutor el presidente Sarkozy si era consciente de la reacción que podría causar en Francia el notición, el presidente francés le contestó: –Hemos entrado en una nueva edad. Enhorabuena.