No conozco bien el PP gallego. No me gusta la política lingüística llevada a cabo por el bipartito ni los despilfarros del actual presidente, ni el pacto del BNG con CIU y PNV. Pero desde el punto de vista de la política nacional, no hubiera sido bueno un fracaso del mayor partido de la oposición, acosado en este momento a derecha e izquierda. En cuanto a Euskadi, tras la buena noticia, en principio, son tantos y tan complicados los factores personales, políticos y sociales, internos y externos, y tan oscuros los proyectos actuales del PSE, que prefiero esperar a decisiones ulteriores, antes de dar un juicio apresurado del que tenga que arrepentirme.