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Reflexiones cristológicas: (III) Tertuliano

La cristología latina-occidental más antigua culmina en Tertuliano (Cartago, c. 160 – Cartago, c. 220), que tuvo que enfrentarse al politeísmo pagano y al monarquianismo  (única divinidad de Dios Padre: adopcionistas y sabelianos) de una parte de la Iglesia cristiana, influida por la teología pagana de la época. Con el concepto de una substantia, el teólogo africano excluye cualquier separación en Dios. Su unidad no es matemática sino filosófica, una unidad orgánica, nada abstracta. El Hijo procede, como un efluvio, de esta única substancia, y el Hijo y el Espíritu difieren por el orden de origen. Y aqui aparece ya la bella metáfora del rayo del sol: Espíritu del Espíritu, Dios de Dios. Tertuliano encuentra para calificar estos nombres el concepto y vocablo de persona (prósopon, en griego), pero no en el sentido de máscara o solamente de rostro, sino de personaje, de ser que habla y obra, allí donde antes escribía: alius, gradus, forma, species. El concepto y la palabra aparecían ya en la Biblia de los Setenta y la utilizaron Justino, Hipólito, Clemente de Alejandría, Orígenes y algunos gnósticos, con mayor o menor precisión y alcance. Dios tripersonal contra Práxeas, que defendía el Dios unipersonal. El rayo de Dios descendió a una virgen y, hecho carne en su seno, nació como hombre unido a Dios. Un doble status (entidad), no mezclado, sino unido en una sola persona. Dios y el hombre Jesús: una sola persona. Tertuliano, que concibe la persona como realidad especial de la substancia, está a punto de lograr, con dos siglos y medio de adelanto, la fórmula de Calcedonia: una persona en dos naturalezas. Él es sobre todo el teólogo de la verdadera naturaleza divina y de la verdadera naturaleza humana de Cristo. Excluida la confusión y la fusión de divinidad y humanidad en él, nuestro teólogo llama a esa unión: conjunctio  y connexio  (en griego, synápto, sinónimo de enóo), no justapositio; es decir, compenetración de substancias que permanecen íntegras: Vemos –escribe en su libro contra Práxeas– un grado entitativo, doble, no mezclado, pero unido, en una persona: Dios y el hombre Jesús; (…) y de tal modo queda a salvo la propiedad de cada substancia, que el Espíritu actuó en él con demostraciones de poder, con obras y signos, y la carne sintió sus propias afecciones, hambrienta ante el diablo, sedienta ante la samaritana, llorando por Lázaro, en angustia mortal, y finalmente muerta (Adversus Praxeam).

Menos humos, Gabilondo

Anteayer el buen Iñaki Gabilondo, el ilustre multicomunicador, se subía, en la sección de EP digital, literalmente a las parras de la ira, y hasta se encampanaba hasta las campanas de la indignación pública, porque, según repetía airado, mientras los independentistas catalanes estaban haciendo todo lo que querían y podían, los defensores de la unidad de España, es decir, de España, los patriotas españoles, no hacíamos absolutamente nada (con acentuación dramática). Y enfatizaba, con un pesimismo de última alarma, que Cataluña se va, se va definitivamente, siendo los jóvenes los más alejados de España, que no es para ellos más que una entidad administrativa, como puede ser la ONU o la OTAN (sic). Yo, sin querer entrar en competencia, pero con la Creu de Sant Jordi en el pecho,  que me contiene en el comentario, quiero sólo preguntarle si en estos treinta últimos años, en su radio, en su periodico, en su televisión, se ha pre-ocupado alguna vez por lo que les enseñaban y por lo que aprendían en los centros educativos catalanes esos jóvenes, cuando eran alumnos de  guarderías, escuelas infantiles, colegios, institutos y universidades… sobre España, sobre Europa, sobre Cataluña, su historias, sus hombres, sus relaciones… Y si alguna vez ha denunciado y condenado la avasalladora política, exasperadamente nacionalista y antiespañola, tantas veces, de partidos, periódicos, radios, televisiones, grupos, personas en Cataluña, además de denunciar y condenar a troche  y moche actitudes y actuaciones de la derecha  y la derechona en toda España. ¿Hubiera sido quizás una reacción demasiado españolista, demasiado facha, demasiado fuera de los cánones de la progresía andante? ¿Qué esperaba, pues, el ilustre comunicador? ¿Que todo aquello no diera fruto? ¿Acaso no lo está dando, y bien él lo sabe, en otras partes del Estado? Como diría el castizo: Ahora que lo ves ardiendo / lo quisieras apagar…

¿Por qué los mató ETA?

Vengo de la presentación del libro, tan necesario, Relatos de plomo, I (1960-1986), encargado por el Gobieno navarro para recoger la historia de las 42 víctimas de ETA en Navarra, coordinado por el buen periodista y amigo Javier Marrodán, y escrito también por varios periodistas y estudiantes de la universidad de Navarra. Ha sido un acto redondo en un salón del Baluarte rebosante de gente. La presentación del coordinador, el conmovedor relato, aplaudidísimo, de tres víctimas de la matanza y de los estragos llevados a cabo por los independentistas terroristas vascos, y hasta la sección musical posterior. Pero me he quedado con la pregunta, que me abrasa los labios del corazòn casi siempre, y que nunca o casi nunca se contesta en publico: ¿Por qué los mató ETA? Y ¿por qué a ellos? Bien están el qué, el cómo, el cuándo y el dónde, pero sin porqué no hay relato verdaderio. La presidente del Gobierno, en su alocución inicial, ha dicho por dos vece que ETA quiso imponernos un régimen totalitario, lo que es una obviedad, pero ese era, en todo caso, un propósito necesario pero adjetivo de su primera y principal finalidad, siendo el segundo ese Gobierno totalitario, formado por ETA, en un Euskadi independiente y euskaldún. Pero no el motivo primero, y, menos, formal de su cruel historia. Entiendo, por otra parte, la buena voluntad de dos padres víctimas que nos han contado el relato que han hecho a sus hijos, al llegar la edad de la discreción, sobre lo que les acaeció a los abuelos: unos malotes, en un caso, y unas personas, que se tomaron la justicia por su mano, en el otro, acabaron con ellos… No sé si eso es lo mejor, ahora, para los niños. Es posible. Con tal de que depués la versión sea mucho más real…- No salimos, pues, de lo politicamente correcto (es decir, cobarde). Por lo visto, fuera de las palabras sagradas (es decir, de madera), democracia, libertad, sistema democrático… no hay más espacio para la verdad. Y esto, entre los mejores, y en los mejores momentos… Si se tratara de Euskadi, Cataluña o cualquier otra causa, no habría tales pudores, tales reservas, tales contenciones. Y esto es precisamente el mayor mal político que aqueja a la España de hoy.

El capellán jesuita de Voltaire

Estudiando la disolución de la Compañía de jesús por la República española en febrero de 1932, encuentro un texto curioso que no conocía hasta hoy. Sabía que François Marie Arouet había sido durante siete años alumno de los jesuitas en el colegio Louis-le-Grand, de París, donde tuvo como profesores a los mejores maestros del momento. Y conocía igualmente el reconociento que el personaje llamado después Voltaire mostraba a los buenos padres, a quenes  tenía, de entre todas las Órdenes docentes, como los que mejor habían entendido las bellas artes y los que mejor habían enseñado la oratoria y la poética. Lo que no sabía era que, tras la disolución de la Compañía en Francia, el escritor, poeta, historiador y filósosfo, para quien la Igesia era un engaño y la religión revelada una superstición, había mantenido en su palacio  desde 1763 a 1777 al jesuita Antoine Adam, como su capellán, y que de sus manos había recibido los sacramentos durante una grave enfernedad, en 1769, tras retractarse de sus escritos anticristianos; retractación  que después retiró. Poco antes de recibir la muerte de verdad, el poco fino, o excesivamente celoso, párroco de Saint Sulpice le preguntó si creía en la divinidad de Jesucristo, a lo que el paciente le dijó suplicante: Déjeme morir en paz. Pocos días antes, había entregado a su secretario su verdadera profesión de fe: Muero admirando a Dios, amando a mis amigos, sin odiar a mis enemigos, y detestando la superstición. Ni siquiera tuvo paz tras la muerte. Trasladado el Panteón el año 1791, unos realistas crueles esparcieron sus huesos en 1814, que no volvieron a encontrarse. Su tumba está hoy vacía. Su admirable y admirado Dios no le habrá dejado tan solo y desamparado.

¿Máxima producción, máximo consumo?

Todos nos hemos preguntado, y hasta muchos nos han preguntado, tras hablar, escribir, oír y leer tanto y tanto sobre la inmoralidad estructural, sobre la injusticia del mundo, y conceptos similares: qué podemos hacer nosotros. Juan Manuel de Prada cree que el primer paso para efrentarse a esa inmoralidad, a esa injusticia, es identificarlas, reconocerlas como tales, y distinguir en cada momento entre vivir honestamene o vivir sin mesura, entre vivir conforme a la naturaleza o conforme a apetitos desordenados. Prada piensa que el capitalismo, al introducir el concepto de bienestar, trastocó por completo el sentido de una vida honesta, que ya no sería una vida preocupada por atender a las necesidades normales de la vida, sino aquélla que se rige por el falso ideal de la máxima producción y el maximo consumo, sustituyendo las muchas necesidades espirituales del hombre por las falsas necesidades materiales, que le convierten en mero instrumento de producción y en un consumidor voraz y compulsivo. Estando de acuerdo, en principio con todo ello, creo que eso sucedió ya muchos siglos antes de lo que llamamos capitalismo. La desgraciada sustitución surgió cuando lo que se denomina con un sustantivo abundancial, bienestar, tomó la forma determinada, en una determinada situación, de abuso sexual, abuso de propiedad, abuso de fuerza…, en lugar de trato humano y fraterno con los hombres del entorno. Baste leer el libro llamado Trasímaco, de Platón. El crecimiento ilimitado de la riqueza y del poder, que exige el ilimitado deseo de goce ilimitado de la vida, se obtiene sólo inevitablemente a costa del sufrimiento de muchas personas, núcleo de toda inmoralidad y de toda injusticia.

 

Invictus

 

Mandela, Madiba,

hombre mundial

formado en la estrechez

de una prisión isleña

durante tres decenios de contactos

con la tierra, los mares y los cielos.

 

Negro icono de dos siglos,

libertador del África,

padre y presidente de Sudáfrica

más allá del Gobierno de Pretoria.

Invictus tras tu muerte.

 

África lleva, estos días, tu  rostro

como mapa.

Y el mundo encontró por fin

el hombre que une a todos los mortales,

presentes hoy en el mítico estadio de Soweto,

bendecido por la lluvia igualitaria,

capilla universal de la fe,

del amor y la esperanza.

 

Capitán del alma de este mundo,

 tantas veces perdida,

maestro espiritual de sus destinos,

dejados al azar por los más necios.

«Una buena cabeza y un buen corazón»

al servicio de todos:

los negros y los blancos, los mestizos…,

hijos del mismo sol,

hijos del mismo Padre,

candidatos iguales

a la vida y a la muerte.

 

Hoy nos llega la hora de cumplir tu mensaje

de profeta cotidiano de la vida:

convertir la educación en la más poderosa de las armas;

demostrar el coraje como el triunfo jubiloso sobre el miedo;

gritar que nadie nace odiando a no sé quién por no qué,

y que la paz se encuentra buscándola a la par

con el propio enemigo.

Recias palabras de un héroe, de un santo,

de un hombre mundial,

que ha aprendido en su vida

que escalar la montaña más alta es conocer

que hay aún

otras mucho más altas que escalar.

 

Mandela, Madiba,

Invictus

tras tu muerte

 

 

Últimos aforismos

-Una persona libre de pre-juicios suele querer decir: una persona sin criterios morales, y habitualmente sin moral alguna. Es decir, libre de pre-juicios acaba siendo libre de juicios, una persona no juiciosa.

-En tiempos de vacas flacas / más tentadoras se hacen las vacas.

-Lo dijo muy bien Oriana Fallaci, cuando quiso decir que el sectarismo político se enfrenta a menudo a otro sectarismo de la misma especie: En Italia hay dos clases de fascistas: los fascistas y los antifascistas.

Salve, Patrona de España

Era una de las auroras más importantes de mi pueblo. La cantó muchas veces mi padre de muchacho y mis dos abuelos, auroros habituales. Seguramente también mi madre, porque ese día de gran fiesta popular, tras las hogueras de la víspera, las mozas se unían al cortejo madrugador. La letra, que yo recuerdo, es una letra sencilla y parca, como la de casi todas las auroras, va al grano, que es la esencia de la fiesta, seguida de una breve plegaria, en versos octosílabos, consonantes o asonantes. La estrofa, que recuerdo dice así.

                  Hoy más que nunca este pueblo

celebra tu protección

     al contemplar el misterio

                                                            de tu Pura Concepción.

Las estrofas  tenían un aire ágil, alegre y caminante, mientras el estribillo, con el que comenzaba la canturria matinal y terminaba cada estrofa, era un grito de júbilo y exaltación en honor de la Patrona:

         Salve, Patrona de España,

 triunfadora de Satán, 

       llévanos, Tú, Virgen bella,

  a la patria celestial.      

¿Quién se atrevería a cantar hoy, en mi pueblo y en tantos pueblos de Navarra, una cosa así?

Reflexiones cristológicas: (II) La Cristología en el siglo III

Durante la primera mitad del siglo III se sentaron las bases en Oriente (Orígenes) y en Occidente (Tertuliano) para el desarrollo de la cristología católica. El filósofo y martir Justino, ya citado, fue preparando el terreno. El susodicho debate con los gnósticos, de muy variada especie, pero todos adversarios del mundo y de la carne, hizo conscientes a los teólogos y apologetas cristianos del valor de la tradición bíblica y apostólica, reforzada más adelante con el valor de la tradición patrística (los llamados Padres de la Iglesia). La Iglesia del siglo III tuvo que vérselas, además y sobre todo, con las aceradas críticas de paganos y judíos, y comenzó a elaborar formalmente una reflexión constante y profunda sobre el patrimonio de su fe transmitida. Fue el momento del nacimiento de la  teología especulativa de largo alcance. Frente al unitarismo judío hubo que mostrar la compatiblidad del Dios único con las diferencias del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo dentro del mismo Dios, la Santa e Indivisible Trinidad, y frente al politeísmo pagano, la unidad de Dios, hecho hombre.  Los teólogos cristianos crearon o desarrollaron, a partir de la Escritura Santa, un sistema de explicación de la realidad total, con la teologia como núcleo, tan importante e influyente como el platonismo, el neoplatonismo o el estoicismo, que, por otra parte, les ofrecieron estímulos y posiblidades de pensamiento y de especulación filosófica. Pero el cristianismo rebasaba por su originalidad y ullterioridad todos los sistemas hasta entonces implantados, y por eso algunos de los intentos de inspiración y adaptación en/de los antiguos sistemas tuvieron que ser abandonados por el peligro de helenización del primitivo mensaje cristiano. El peso principal de la reflexión, en Clemente de Alejandría, Orígenes, Hipólito o Tertuliano recayó en la interpretación de la relación entre el Padre y el Hijo, contemplada también desde la Encarnación del Hijo, el Logos del evangelio de Juan. Frente a docetas y gnósticos, con los que tuvieron que enfrentarse ya sus predecesores, insistieron en la realidad humana de Cristo. Para ellos, el Logos humanado era uno e idéntico,  como dejó acuñado Orígenes en la citada respuesta a Celso, muy anterior a él. Por ello los apologetas renunciaron a la teoría estoica de la krasis (mezcla de cuerpos distintos que conservan sus peculiaridades) y abrieron el camino a una síntesis de la naturaleza divina y humana, de larga duración en las escuelas. Aunque aparece ya el concepto de persona, no alcanza todavía a  tener la decisiva función posterior que tendrá en la cristología católica.

Por la Constitución (y III)

Qué cosa mejor que re-cordar, que re-vivir hoy, en horas de desmemoria, vacilaciones, cobardías y deslealtades, lo que vivieron, y no sólo dijeron, los diferentes padres y autores de nuestra Constitución, a la hora de escribrirla y de presentarla en sociedad. Tenía razón el conservador Fraga, cuando, tras una mirada retrospectiva, estimaba que un día les juzgaría  la historia por el acierto o el fracaso en esta materia de la salvaguardia de la unidad nacional y la articulación efectiva de un sistema constructivo de autonomías, para hacer España, no deshacerla. Y el comunista catalán, Solé Tura, al ponderar que España no era una invención ni un artificio histórico, sino una realidad forjada por la historia; y que había que terminar con el eufemismo de designar eso con el nombre de Estado Español: España es una realidad multiforme, pero es una realidad. Y Roca, emocionado de encontrar, desde su nacionalismo, un nuevo sentido de la unidad de España, reconociendo la realidad plurinacional de la nación española, como punto final a viejas querellas internas. Atención: nación española, y no sólo Estado, único nombre que su partido iba a atribuir a España. El socialista Gregorio Peces Barba, que volvía a la vieja expresión de España como nación de naciones, entendía éstas como naciones-comunidades, lejos de pretender, como los independentistas de hoy, que nada cada nación sea un Estasdo independiente. Y, en fin, el mismísimo Arzallus, que anunciaria después la independencia de Euzkadi para el año 2004, hijo, al fin,  de carlista guipuzcoano, llegaba decir en las Cortes: No hemos venido aqui a establecer -y que quede bien claro- un trampolín o una plataforma de más fácil secesión. Nosostros traemos aqui una misión muy concreta: limitarnos a reclamar una integración..