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Un recorrido otoñal

 

¿A dónde vamos, este fresco sábado de pleno otoño? ¿A Urbasa; a Leizlarrea; a Ultzama; al Irati, donde estuvimos en el último verano; al Baztán, por Artesiaga? Elegimos el último destino. Pamplona, en estas tres semanas de noviembre, en que disfrutamos del otoño pleno, es un vergel, un edén otoñado. Con sus arces de cien especies, sus álamos, sus castaños, sus plataneros, sus árboles de las pagodas, sus tilos, sus cerezos, sus moreras, sus liquidámbar, sus acacias de Constantinopla, sus abedules… Salimos del arboreto luminoso de la Vuelta del Castiilo y llegamos pronto al arboreto, más joven y empinado, de Mendillorri. Hay arces reales por doquier que parecen pavos reales o aves del paraíso, de bellos que están. Pero desde Mendillorri al cruce de la carretera que nos lleva a Irurita, todos los paisajes están espléndidamente otoñeados: antes y después de Eugi.

Con el gozoso amarillo limón-naranja de los tilos. Con todo el pentagrama de los colores de los arces, del verdoso al grana  o al rubí, del verde pradera al siena, al coral y al topacio, árboles en llama viva en honor del otoño. Con el ámbar de cerezos solitarios. Y el verde enrojecido  con el fruto racimal de los serbales. Con el verde mojado de las débiles acacias. Y el verde húmedo y tenaz de los alisos. Con el verde cansado y monumental los plátanos hispánicos. Y el verde avellanado de los  prietos avellanos. Con el verde grave y rumoroso de los pinos. Y el solemne y funeral de los cipreses. Con el verde ardido de los robles. Con el verde ferruginoso de los castaños. Y el verde leve y silvestre de los fresnos. Con el verde desleído de los chopos otoñales, de cuyas ramas más altas vuelan, sus hojas, avecillas que han perdido la color antes de partir. Con los verdes ingenuos y sutiles de los álamos, verdi-blancos y no verdi-amarillos. Con el verde alto y jubiloso de las hayas, que puede ser naranja, siena, grana, rubí, topacio,  y bronce al mismo tiempo…

Los montes que rodean el pantano de Eugi están revestidos de hayedos, de guadamecí dorado y a ratos de terciopelo. Entramos en  la selva de hayas, que recorre la regata Artesiaga, que nace en la vertiente norte del monte Okoro, en Quinto Real, en la que confluyen decenas  de pequeños y medianos afluentes. Muchos troncos caídos tienden puentes naturales sobre el cauce hondo. De este bosque encantado he dicho ya tantas cosas, que no sabría que añadir. Sólo vale aqui la contemplación, no la descripción y menos explicación alguna.

El Zuriain y el Saioa parece que juegan a medirse la altitud. No vemos ningún buitre (sai) en torno al monte de los buitres, En la breve cima de Artesiaga rendimos también homenaje ante la escultura (2009) que recuerda el trabajo de los prisioneros de guerra que construyeron esta carretera en los penosos 1939-1941. Los hayedos de las faldas barridas  por el cierzo tienen el color de las cenizas de las glorias pasadas, sólo contrastadas por el suelo marrón-rojizo de los contiguos helechales. Hasta  que ya, al final del descenso, nos encontramos de nuevo con las hayas y lo castaños todavía otoñales.

No tenemos suerte ni en la señorial Irurita ni en el burgués Elizondo a la hora de comer. Todo está lleno. Y sólo en el barrio de Ordoki Arizkun), bajo el  gigante fatigado del Auza y cerca del  Gorramendi, tenemos suerte. Mi descubrimiento esta tarde en el Baztán es que los exóticos robles americanos vinieron para quedarse y han hermoseado sus valles y montes con su verde poderoso, ahora verde- tabaco, verde marrón, verde ocre y verde cobre. Los rodales más bellos son los formados por hayas, robles americanos y algunos serbales. Copiosos, airosos, ondulados. Hace tiempo que José Maria Apezetxea, Ana María Marín o Tomas Sobrino se los llevaron a sus lienzos, fuertes, intensos, contundentes, respectivamente.

Pasamos el bonito puente de piedra, de un arco, cerca de la vieja venta Icatzateza, sobre el Baztán, ya adolescente, De ruejos es también el suelo y el tpo de puente nos recuerda mucho al de Reparacea.  Vamos por un camino cercado por grandes lajas, entre añosos robles, entre prados donde pastan corderos, vacas, caballos. Un ganadero joven mete el tractor en un hangar de la finca. El camino trepa hacia Arizkun. Pero nosotros no lo seguimos.. Un burrito oscuro, que pasta entre las ovejas, viene hacia nosotros, manso y delicado como Platero. En las laderas de la cordillera que  tenemos al norte cuelgan los nidos humanos de Azpilcueta y de Zuaztoy. Y, antes que la noche, nos borre, como suele, los colores del otoño, nos vamos de allí.

 

Sólo las sexistas/machistas son vejaciones

 

    El juzgado nº. 38 de Madrid ha impuesto una multa de 50.000 euros al autor de un poema irónico sobre Irene Montero, la portavoz parlamentaria de PODEMOS, y otra de 20.000 in solidum a seis miembros de la redacción de la revista donde se publicó el poema. ¿Tan groseros, tan injustos, tan infames eran esos versos? Para mí groseros y despreciables, y sobre todo depreciativos de la mujer: La diputada Montero / ex pareja del «coletas» / ya no está en el candelero. / Por una inquieta bragueta / va con Tania al gallinero.

Claro que, después de las mil y una groserías injurias, infamias, ofensas de todo tipo,  descalificaciones mayores, blasfemias.., dichas, leídas, escritas, gritadas, escenificadas… contra Dios, Jesucristo, la Virgen María, el papa, los obispos, el rey, la bandera nacional, varios dirigentes políticos, la guardia civil, la policía, víctimas del terrorismo, varias mujeres («descuartizar» a Cospedal; «azotar» a Mariló Montero; llamar puta y mujer seca a  Yolanda Barcina…), en boca y manos de actores, humoristas, cantantes, raperos, políticos, periodistas…, con total impunidad, y casi siempre con libre absolución del presunto deiincuente gracias a la gracia infusa de la nueva diosa, la libertad de expresión…, esos versos antifeministas  pueden no parecer tan injuriosos.

Eso es lo que pasa. Que avezados a tales basuras, a tales lodazales, cuando vemos nuevos barros, pueden parecernos menores: tal es la fuerza de la costumbre. Y ¿cuál es la causa de esta doble vara judicial de medir? Algunos nos creímos la especie de que se trataba de una cierta discriminación: solían ser condenados los agresores sólo cuando el personaje vejado era poderoso y popular, y absueltos cuando eran un don nadie en el mundo mediático y populachero.

No está claro que eso sea así, porque parece haber muchas excepciones. Ahora hay que inclinarse más bien por un supuesto nuevo criterio judicial–demencial. En el caso de Montero, el juez Moralles dice habérselas con expresiones de una posición sexista y machista; que son insidiosas e infames y, además, verdaderas vejaciones. ¡Como si en todos los casos susodichos las expresiones no hubieran sido todo eso, y aun más!, me dirá alguien. Sí, pero en muchos de esos casos, no aparecía tan claro el sexismo-machismo. En el caso de Cospedal o Mariló, se interpretó como lenguaje figurado; en el de Yolanda, como  ofensa, bien que excesiva, de mujer a mujer… Ah, pero cuando el autor es un varón, la ofendida es una mujer y, además, en una relación de inferioridad de mujer a varón en cuanto macho, ahí hasta la libertad de expresión se rinde.

Así que quedémonos con esta lección: cuasi omnipotente es la libertad de expresión. La única excepción segura hasta ahora, en opinión de ciertos jueces seudoprogresistas o descabezados, es que la presunta injuria esté en el ámbito sexista-machista: una mujer vejada por un varón en el triángulo rectángulo del sexo.

 

Últimos aforismos

 

¿Quién ha visto ese tantas veces mentado castillo de naipes?

 

Quien no sabe de penas / no sabe de amores, dice el refrán popular. Solo puede atreverse a saber de amores quien sea capaz de llevar y superar las penas.

 

La razón de Estado deja con frecuencia deteriorado el estado de la razón.

 

Los atajos del hatajo.

 

 

 

Otegi sigue siendo el mismo

 

           No está mal que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), del Consejo de Europa, con sede en Estrasburgo, haya censurado la presencia de una juez imprudente -imprudencia menor si se quiere- en el tribunal que juzgó la segunda vez al ex terrorista Otegi. Si esa presencia hacía el juicio, como señala el alto Tribunal, objetivamente no imparcial, debía haberse retirado del caso. Pero esto es una cosa y otra cantar victoria, como si el dirigente independentista hubiera sido absuelto y necesitara ahora una solemne vindicación. No, El alto tribunal europeo no concluye eso. Deja la sentencia como estaba. Y Otegi sigue siendo el mismo.

Ahora Puigdemont añade una infamia más a su ya infamada historia. Pero no ha sido sólo él. Muchos independentistas catalanes, de toda calaña, se han entrevistado con Otegi, se han abrazado con él, se han degrado con él. Degradación sobre degradación.

Portavoces generales, más que presidentes

 

     Gracias al Congreso Internacional de Cortes y Parlamentos en la Edad Media Peninsular, recién celebrado en Caspe, organizado por varias entidades locales-regionales y la Sociedad Española de Estudios Medievales (tras su XXXI Asamblea), sabemos muchas más cosas de las que sabíamos antes del Congreso.

Por ejemplo, que la prioridad histórica democrática de Cataluña en el conjunto de España no es tal. Que ni es anterior a León y Navarra, pero tampoco anterior a Valencia o Aragón. Porque la Generalitat catalana nace a la misma hora que la valenciana y la aragonesa, las tres en las Cortes Generales de Monzón, el año 1362, como órganos recaudatorios para el rey Pedro IV de Aragón. Más que presidentes a la manera de los de una Comunidad como las de hoy, eran algo así como portavoces generales, que cumplían su  misión económica como todos los demás. Y, si nos ponemos a contar el númeo de presidentes de la Generalitat de Cataluña desde entonces, lo mismo podemos hacer con los presidentes de Aragón y de Valencia.

Sabido es que Cataluña recuperó esa institución el 17 de abri de 1931, cuando, tras su elección como presidente de la Diputación de Barcelona, el ex coronel Fancesc Maciá, independentista, proclamó por las bravas la República catalana dentro de República federal española (inexistente), y el presidente provisional del Gobierno de la República, Niceto Alcalá Zamora, se vio obligado a enviar a Barcelona a dos ministros catalanes y al ministro granadino Fernando de los Ríos como hombres buenos para hacer volver a Macia a la cordura. Fue entonces, cuando en el toma y daca de la negociación, De los Ríos, catedrático de Derecho, se sacó de la manga de la memoria histórica esta institución medieval  para así salir del atasco político en que se encontraban. Asi fue, y Maciá reanudó la tradición de la Generalitat, convirtiéndola en algo mucho más ejecutiva y enjundiosa de lo que había sido hasta 1714, cuando fue suprimida por Felipe V.

Patxi Izco y Setién

 

          Dejemos que cada uno piense lo que quiera sobre los sucesos de Alsasua -frase típico-histórica esta de  sucesos, cuando no se quiere decir su verdadero nombre-, porque hay para todos en ellos. Los lugareños o sus compinches conocen mejor el lugar que los que no lo son, y saben incluso dónde están las campanas de la iglesia, aunque no vayan a ella, y hasta la magnitud de sus decibelios. Ha escrito bien en EM Cayetana Álvarez de Toledo que las campanas estaban cada vez más histéricas, epíteto bien logrado, porque, como se sabe, las campanas están también para tocar a rebato, es decir, arrebatadas, pero para otro tipo de necesidades que atañen a la vida diaria a los parroquianos. Escribe al respecto esta inteligente  pensadora, agitadora y escritora:  El párroco aseguró luego que su campanario había sido okupado, pero yo me acordé de Setién y su abyecta caverna carlista.

Muy mal escrito, Cayetana, sabiendo como sabía usted que escribía mal. Aunque ese repunte anticlerical no me sorprendió del todo habiéndole leído por ahí algunos más. No sé si conoció usted bien o  mal al obispo Setién, pero estoy seguro que a ese párroco, que no tiene por suyas las campanas, no le conoce ni mal ni bien. Y, si no le conoce, es irracional intentar compararle, aunque sea lateralmente, con no sé quién para no sé qué. Irracional y tal vez malévolo. Patxi está en Alsasua en virtud de la santa obediencia y como misionero de Jesús de Nazaret y de su Iglesia para llevar sus bienaventuranzas, que incluyen, naturalmente, la paz, la concordia y hasta el sentido común, porque sin éste no hay sentido de la transcendencia.

Patxi no sería capaz de decir jamás que prefiere a unos sobre otros en la misma Iglesia, como alguien llegó a decir un día. Ni sería capaz de pasar de largo junto al herido del camino, como pasaron el sacerdote y el levita de la parábola evangélica, sin ungirle al menos con el aceite y la sal de los primeros auxilios. Los que le conocemos, aunque sólo sea un poco, sabemos que es así, y no es el caso de decir todo lo que sabemos.

Un poco de respeto, políticos, comentaristas, periodistas, por importantes y decisivos que penséis que sois. (No me refiero a los inhombres -mujeres y varones-, que mal dicen y maldicen en esos abominables lemas esparcidos por las calles de Alsasua y  en esos basureros en que se han convertido los comentarios anónimos de los digitales: están fuera de la civilización).

Un sabotaje a la justicia española

 

            Recojo tan duro calificativo de unos juristas que saben de derecho penal mucho más que yo. Pero no hay que ser  muy docto para negar que el golpe independentista catalán de septiembre y octubre de 2017 fuera sólo  un conjunto de incidentes de orden público y no un delito contra la Constitución, en su artículo 1, contra la unidad de España, contra nuestro Estado de derecho. Un golpe con violencia pública, tumultuaria, organizada y continuada durante muchos días, protegida y acompañada por un cuerpo policial de 17.000 miembros. ¿Acaso un tanque es más violento que una masa de 10.000 personas oponiéndose a la ley?. Podrá cualquier tribunal negar violencia convencional -la militar armada-, pero nadier nos va a convencer de que la violencia, a estas alturas de la historia, se reduce al golpe clásico, del que fue una expresión adecuada el 4 de octubre de 1934 en Asturias o el 6 de octubre del mismo año en Barcelona,

Sí, el cambio de criterio de la Abogacía del Estado -de la abogada jefe, dependiente de la ministra Delgado, en concreto- y del mismo presidente del Gobierno, que tuvo la desfachatez de proclamarlo en una sesión del Congreso,  junto a la decisión de calificar tamaños hechos delictivos tan sólo como sedición es un sabotaje a  toda una actuación durante meses del heroico juez instructor Llarena, de la inmensa mayoría de fiscales y de jueces españoles, que han trabajado dentro y fuera de España, y que ahora se encuentran con que el propio Gobierno, rehén parlamentario y político (si a eso se puede llamar política) de dos grupos parlamentarios independentistas catalanes, de un grupo confederalista/autodeterminista vasco y de un cuarto grupo independentista vasco,  heredero de ETA-Batasuna, les niega el apoyo y la sanción jurídica más elementales. Caso único en Europa y probablemente en el mundo. Cuando los independentistas catalanes recurran a los tribunales europeos, ¿quién defenderá a la inmensa mayoría de los españoles contra la rebelión independentista? ¿Los que no se han atrevido a llamarla rebelión?

¿Hay quizás mayor rebelión que intentar durante semanas, meses y años, separar por la fuerza de los hechos -violentos- toda una Comunidad Autónoma de la Nación y del Estado comunes?  ¿Un grolpe de Estado para derribar a un Gobierno acaso es algo más grave?

Oración a los difuntos

 

Los que en Dios/con Dios están
no necesitan
oraciones.

Somos nosotros orantes por esencia,
queriendo o sin querer.
Yo no puedo
dejar de pedir a mis difuntos,
con los que hablo a menudo cada día
que pidan a Dios, Nuestro Señor,
o, mejor, a Jesús de Nazaret,
hombre perfecto,
que ayude mi poca fe
y mi poca
esperanza.
Que remedie
mi práctica incredulidad.
Como le pedía el padre
del muchacho epiléptico.

Y que ayude a todos mis parientes,
y a todos mis amigos,
y a todos los que ellos conocieron
y quisieron.
Y a todos
los que en este mundo necesiten.

Y no les pido más,
porque sé
que la distancia
es nada menos que infinita
entre este mundo y aquel otro
y que el mundo en que vivimos
es de por sí,
divinamente autónomo.

Con todo, Jesús nos enseñó,
frecuentemente con su ejemplo,
a pedir las buenas cosas
a su Padre celestial.
Y así nos enseñaron nuestros padres
desde niños.

No.

Los que en Dios/ con Dios están
no necesitan
oraciones.

 

Todos los santos

 

                                        Todos los santos…

                                        ¿todos son santos?

Nos vamos yendo…

 

Bajo esta rúbrica escribí ayer en DN un artículo sobre la edad, la vivencia de la muerte durante la vida, la concepción cristiana de la muerte, la actual secularización, la vida eterna…

Me llaman más que nunca. Me escriben más que nunca. No estamos avezados ni a hablar, ni a leer, ni a escribir de estas cosas. Que es lo medular de la vida. ¿Por qué temer decir, al menos una vez al año, nuestra humilde (¡todo es gracia!), frágil, pequeña fe en la otra vida, en la otra cara de la muerte?

Los nuevos cultivadores de Halloween nos vienen a decir que eso es cosa de miedo y a la vez de burla: las dos alterntivas, cuando no es una sola, a nuestra visión cristiana de la muerte.