Oración a los difuntos

 

Los que en Dios/con Dios están
no necesitan
oraciones.

Somos nosotros orantes por esencia,
queriendo o sin querer.
Yo no puedo
dejar de pedir a mis difuntos,
con los que hablo a menudo cada día
que pidan a Dios, Nuestro Señor,
o, mejor, a Jesús de Nazaret,
hombre perfecto,
que ayude mi poca fe
y mi poca
esperanza.
Que remedie
mi práctica incredulidad.
Como le pedía el padre
del muchacho epiléptico.

Y que ayude a todos mis parientes,
y a todos mis amigos,
y a todos los que ellos conocieron
y quisieron.
Y a todos
los que en este mundo necesiten.

Y no les pido más,
porque sé
que la distancia
es nada menos que infinita
entre este mundo y aquel otro
y que el mundo en que vivimos
es de por sí,
divinamente autónomo.

Con todo, Jesús nos enseñó,
frecuentemente con su ejemplo,
a pedir las buenas cosas
a su Padre celestial.
Y así nos enseñaron nuestros padres
desde niños.

No.

Los que en Dios/ con Dios están
no necesitan
oraciones.