Archivo del Autor: vmarbeloa

Presidentes de la República

 

           No no sólo no me ha convencido Pablo Manuel Iglesias Turrión con su artículo en EP en contra de la monarquía española, sino que he llegado a pensar qué desgracia tan grande sería, si un personaje como él o uno de los suyos pretendiera un día no lejano ser candidato a la presidencia de la III  República Española. Ya el sábado pasado, el novelista Pérez Reverte, con su desgarrado realismo habitual, tras un muy sincero elogio de la figura de Felipe VI, planteó con horror una presidencia de la República con hipotéticos presidentes como Aznar, Zapatero y Rajoy. Ha sido siempre uno de mis argumentos directos preferidos, aunque mi lista es un poco más extensa.

Dentro de estos días de turbiedad política, donde los tres poderes del Estado democrático de derecho parecen estar en entredicho, conviene ensalzar y agradecer a ese cuarto poder, el poder moderador en España, que es en estos momentos el del rey Felipe VI, quien, a pesar de la injusta embestida del independetismo catalán, ha sabido y sabe estar en su sitio, y ganarse el respeto y el aprecio de la gran mayoría de los españoles y de la comunidad europea e internacional, como se ha constatado en su última visita a la Cumbre Iberoamericana de Guatemala y a la sede de la OTAN en Bruselas.

Matonismo parlamentario

 

        No vimos y oímos ayer en el Congreso de los Diputados nada que no hayamos visto miles de veces en las redes sociales, en el comentarios anónimos de periódicos digitales, o, a veces, en la calles y en las plazas, especialmente de Cataluña, Euskadi y Navarra. Sólo que ayer lo vimos y oímos nada menos que dentro de la Cámara de la Palabra y de la Representación democrática de España, en la más bochornosa sesión parlamentaria que hayamos podido sufrir desde 1976. Si Rufián no tuviera ya como nombre el título que se merece por sus continuas actuaciones, me demoraría un poco en buscar un nombre o en rimar unos versos sarcásticos para describirle. Pero basta con eso.

Algunos de entre los más cultos entre los comentaristas han llegado a comparar lo dicho y hecho por ese pobre hombre que de «xarnego» se hizo independentista y funge de bufón-matón permanente queriendo manchar, desprestigiar, degradar, destruir las instituciones españolas… con la justificación del atentado personal a Maura, hecha por Pablo Iglesias en 1912, o con la amenaza de muerte de la diputada comunista Dolores Ibarruri a José Calvo Sotelo, horas antes del asesinato del líder de Renovación Española. Es demasiado. Tampoco le compararé con aquel interruptor automático y jabalí radical socialista, Joaquín Pérez Madrigal, durante el primer bienio 1931-1933. Madrigal era mucho más elegante, irónico y jovial.

Quiero ponerme yo también en pie con el Grupo de Ciudadanos para aplaudir al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell. Lástima que él también, por aquello del Goberno in solidum, sea -y bien que le pesará- responsable objetivo de depender política-estadísticamente para su permanencia en su oficio ejemplar de honradez, patriotismo y valentía, de aquéllos mismos independentistas y antiespañoles que le gritan indigno, hooligan, fascista, racista y hasta le escupen, con escupitajo físico o no, cuando pasan junto a él.

Justita Justicia

 

         Era de prever que el desaguisado del nombramiento publicado de los jueces del CGPD por los partidos políticos, de los que hablé el otro día, trajera, en las actuales circunstancias, graves consecuencias. Ahí están. En el último momento, pero demasiado tarde, el juez Marchena ha salvado su honor. La prensa afín al Gobierno y el Gobierno han cargado sólo contra el portavoz del PP en el Senado, pero el mal estaba hecho antes. La ruptura del pacto por el PP es también demasiado tardía y toda una pataleta infantil, además. Todo ha quedado roto y ridículo. En vísperas del juicio al independentismo catalán por esos mismos jueces: un INRI. Ahora sólo falta para poner un poco de orden en el desorden, que dimita la impresentable ministra de Justicia, máxima responsable, por su autoridad, en ese desgraciado pacto. y ya desacreditada por sus actuaciones anteriores. Y que dimita el impresentable Cossidó de su portavocía del Senado y del propio Senado.

En Aralar

En Aralar
nos sorprende la nieve
no más llegar.

Se derrumba el otoño
y el hayedal
se hace gris, cenizoso,
casi invernal.

San Miguel el arcángel
vence a Belial
y hace su monte santo
más celestial.

Un ejército angélico,
piramidal,
inunda la mañana
de luz nival.

Qué sorpresa tan leve,
tan vertical.
Qué alegría tan fresca,
tan natural.

En Aralar
nos sorprende la nieve
no más llegar.

Llueve hojas

 

Llueve hojas en el parque de Vuelta del Castillo. Tras una breve lluvia, sopla un viento suave y las hojas caen numerosas, dispersas, aladas, leves sobre el yerbín, sobre el sendero lleno de hojas, sobre nuestras cabezas. Son las hojas de los tilos, los castaños, los plátanos, los arces. Algunas de los álamos, que resisten más, todavía otoñales y hasta veraniegos. Los únicos que siguen imperturabales son los magnolios, en primavera perenne. Son hojas amarillas-naranja, amarillas limón, amarillas cadmio, verdiamarillas, ocres, grises, sepias, sienas, marrones… Se está desnudando la naturaleza, en un espectáculo entre elemental y fantástico de renovación y de permanencia. Son más ligeras que pájaros. Caen atolondradas, como si al arrancarse de las  ramas perdieran su razón de ser. No hacen ruido. El vientecillo las hace rodar, rumorosas, y yo, al andar, las revuelvo y oigo, ahora sí, el ruido de hojas, que es un ruido seco, directo, blando, evocador.

Llueve hojas esta mañana en el parque de la Vuelta del Castillo.

El tilo de nuestro jardín

 

El tilo joven a pie de mi bloque, el tilo joven de nuestro jardincillo ha extendido en redondo las hojas que se le van cayendo, y ha formado así todo un espejo transparente, translúcido, donde él se mira desnudándose y donde lo miramos tal como era, tal como es.

«Nuestra Iglesia diocesana»

 

Bajo esa rúbrica. escribía ayer en DN un sensato y muy actual artículo mi viejo amigo Román Felones, uno de los poquísimos políticos, que nunca se ha avergonzado de tratar, junto a otros temas culturales, temas religiosos. Como es uno de los  que siempe me han interesado y nos interesan a muchos, no puedo menos de subrayar la coincidencia común con la campaña del papa Francisco frente a la clericalización eclesial, variando, al decir de Felones, la orientación y la estructua radicalmente jerárquica de la Iglesia institucional; aumentando el protagonismo de los laicos (seglares) e imponiendo otros usos y alterntivas que no exijan la presencia del sacerdote. Otro punto muy importante en el que se fija el autor, experto en ese ámbito, es la tarea educativa desarrollada por los numerosos centros católicos presentes en la Comunidad. ¿Son semillas de cristianos comprometidos y responsables o cumplen otra misión? Granada cuestión en estos momentos y que pocas veces sale a la luz en medio de un turba multa de cuestiones económico-administrativas. Urge avanzar, remata RF, en esa dirección: Cuanto más tardemos, más difícil será la adaptación.

¿Nadie defiende a Colón?

 

    En la ciudad de Los Ángeles, por iniciativa de un concejal fanático, han desmontado una estatua de  Cristóbal Cololón, después de ponerle como chupa de dómine, hasta llamarle nada menos que protagonista del mayor genocidio de la historia. No sé si algún hispanista norteamericano, de los muchos y buenos que hay, habrá alzado la voz para poner un poco de cordura. Lo que hasta ahora sé que ninguna autoridad española, política o cultural, lo haya hecho. Ni ministros, ni académicos, ni historiadores. Una cosa es que Colón fuera en su tiempo esclavista, como eran casi todos, hasta  Bartolomé de las Casas en una primera época, y otra que fuera un genocida y protagonista de genocidios. Podría mirar el concejal de marras un poco a su alrededor y los encontraría mucho mayores y mucho más cerca. Avezados a callar, a destiempo, ante la gran leyenda negra y ante muchas pequeñas leyendas negras como aquélla, no hemos aprendido a reaccinar a tiempo. Vamos a ver a quién podemos felicitar en España o fuera de España en los próximos días.

Cristianismo y PSOE, según Jáuregui

 

En la IV Convención de Cristianos Socialistas  -antes, Cristianos por el Socialismo-, celebrada en en el Colegio Mayor Chaminade, de Madrid, ante medio centenar de asistentess,  el invitado estrella, parlamentario europeo y ex ministro, el guipuzcoano Ramón Jauregui, que, sin ser cristiano, ha sido desde hace años fautor de esta exigua corriente, dijo las verdades del barquero, que no había dicho nunca, él sabrá por qué. Por ejemplo, que en el PSOE no hemos sido capaces de entender que el socialismo puede nutrirse del cristainismo. Recalcó la laguna que su partido ha  tenido y tiene con los cristianos: Hemos confundido Iglesia con religión y no hemos sabido entender el cristianismo como una expresión más auténtica y radical de socialismo, fruto de quienes creen en la igualdad del ser humano por una interpretación lógica del Evangelio. Y, por si algo faltaba, viendo que allí estaba alguien de la comisión ejecutiva: la dirección nunca ha tenido en cuenta de verdad lo que significa el cristianismo dentro del partido, y lo lamento porque llevamos 25 años tendiendo puentes con la Ejecutiva.

A confesión de parte… Todo parece claro. Lo que no veo claro eso de haber confundido Iglesia con Religión. ¿Es acaso siempre peor la Iglesia que la Religión? ¿Es quizás siempre buena la Religión? ¿Habla aqui de la Religión en general o de la Religión cristiana? ¿No es tal vez la Iglesia parte de esa Religión? ¿Se referirá posiblemente a la Iglesia católica?

Está claro también que para encontrar una sanción seria de que el cristianismo es una de las fuentes del socialismo democrático, o, mejor, de la sociademocracia, hay que ir al  Programa de Bad-Godesberg (1959) del SPD (Sozialdemokratische Partei Deutchlands). En la historia de PSOE español, a pesar de algun intento, desde abajo, no es posible encontrarla

Jueces elegidos por políticos

 

    Pero ¿cómo puede ser todavía, en el año 2018, noticia normal el que entre dos partidos políticos, PP y PSOE, elijan el órgano de gobierno del Poder Judicial en España (CSPJ), tras calificar salomónicamente a los jueces de progresistas y conservadores (¿buenos y malos?) atribuyéndose cada uno su propio lote?