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Terremoto electoral en Andalucía

 

¿Qué ha ocurrido en Andalucía, en ese terremoto, como lo han llamado muchos informadores y comentaristas? Pues, algo muy sencillo, que los que estamos lejos de Andalucía, e incluso no pocos de los que creían estar cerca o dentro de ella, no hemos sabido predecir y ni siquiera imaginar. Y es que el terremoto independentista en Cataluña, con todo lo que ha llevado consigo en la vida española -fracaso del 1-O, declaración de independencia, artículo 155, moción de censura al Gobirno de Rajoy con los votos independentistas, paso de los independentistas a socios del Gobierno…- ha tenido la primera réplica terremotil en una región tan española como Andalucía. Sumemos a eso la preocupación y el hastío de ciertas zonas andaluzas por la numerosa inmigración irregular e incontrolada en sus costas, que el Gobierno intenta ocultar. La muy conocida corrupción política en el Gobierno autonómico de Sevilla y en otros ámbitos de la misma Administración durante muchos años de los 37 de gobernanza socialista. Y, si a todo esto le añadimos alguna cosa más y no menor, como por ejemplo, el paro endémico y otros indicadores muy desfavorables en educación, sanidad, etc. estaremos cerca de entender, mejor que peor, el sentido del terremoto electoral andaluz.

Aguafiestas

 

Primero fue San Miguel de Aralar, proclamado patrono del Partido Nacinalista Vasco en octubre de 1909. Después de muchos años, en 1949, la Sociedad de Estudios Vascos instituyó y celebró en el Día Internacional del Euskera (ENE) el día 3 de diciembre, fiesta de San Francisco de Javier, patrono histórico de Navarra, y de las Misiones católicas en todo el mundo, creyendo que el hijo de Juan de Jaso y de María de Azpilcueta sabía y hablaba esa lengua, lo que al día de hoy no es cierto. La conclusión del jesuita guipuzcoano J.M. Recondo, después de cincuenta años de investigación, es rotunda: No se sabe. No consta. Y va deshaciendo, uno a uno, los argumentos que él mismo y algunos como él, habían aceptado y propagado durante muchos años. El Gobierno Vasco y Euskaltzaindía (Real Academia de la Lengua Vasca), institucionalizaron la fiesta, a petición de la delegación de Uruguay en el Congreso Mundial Vasco de 1995.

El Día del Euskera, en realidad, viene a  aguar la fiesta del Día de Navarra, que es la fiesta de todo los navarros, hablen las lenguas que hablen. Así intentan euskaldunizar algunos también un día tan simbólico como éste, ya que no han podido hacerlo con otros de nuestros símbolos. Todavía Bildu quería más: que se institucionalizase en Euskadi y en Navarra ese mismo día, con fiesta oficial obligatoria, el Día de Euskalherría.

Y todo atribuyendo al santo un conocimiento de la lengua vasca, que no consta e intentando, como siempre, imponer en Navarra, a la que no pudieron rendir por las armas y por el miedo, sus obsesiones, sus ilusiones y sus sinrazones.

Adviento

 

Ya está otra vez,
aquí, el Adviento.
No acaba de venir
el Dios que todo el mundo espera.
Pero no le esperamos de verdad.
Tan sólo lo decimos.

No llega nunca el Reino,
que hace siglos nos tienen prometido.
Pero ¿quién de nosotros
quiere un rey?

Digásmoslo en roman
paladino:

No esperamos,
y menos vigilamos.
¡Estamos satisfechos como estamos!

La huelga de Bandas

 

Me envía José Antonio Osaba, con quien me encontré hace poco en un cursillo en Casa Nazaret, en Torremocha del Jarama, la segunda edición, a 51 años de la primera, del libro Nuestra huelga. Se trata de la huelga de los trabajadores de Laminación de Bandas Echévarri, que duró 163 días -una marca en España-, desde el 30 de noviembre de 1966 a 15 de mayo de 1967: 163 días -como se dice en la portada- de lucha obrera contra el capitalismo fascista del Estado Español, Fue una huelga legendaria para todos los que, desde fuera, supimos de ella, como legendario fue su líder, Osaba, que en un momento  dado tuvo que escapar a Francia para no ser capturado. Sólo el estado de excepción en Vizcaya, de 22 de abril de 1967, con su cadena de deportaciones, encarcelamientos, detenciones, retiradas de carné, multas y despidos, acabó con ella.

Toda la historia de la huelga, que llena la primera parte del libro, es interesantísima, vista sobre todo desde ahora, y es un documento precioso para la historia obrera y sindical de aquel tiempo. Pero la segunda y tercera parte, escritas como reflexión sobre todo para militantes y para universitarios, muchos de los cuales tomaron parte activa en aquella inmensa rueda de solidaridad cívica que rodeó el conflicto, tienen todavía mayor interés. No me resisto, a transcribir, por ejemplo, el retrato del líder obrero, contrapuesto al tecnócrata, que se dibuja en páginas posteriores: El líder tiene que tener corazón (…) deseo de testimonio personal, capaz de arrastrar a otros a través de su entrega total y sincera a los demás; deseo de amistad con sus compañeros, sintiéndose uno de ellos y respetándolos a todos, con sus defectos y limitaciones; necesidad física de enfrentarse con la injusticia, de indignarse contra toda clase de atropellos; deseo de jugar limpio, de trabajar honradamente por la unidad, de buscar con entusiasmo todo aquello que ayuda a la liberación de sus hermanos; voluntad de no aburguesarse y de procurar reducir en los demás la influencia de las evasiones egoístas fomentadas por el capitalismo.

Libro-documento, con gran riqueza de anexos testimoniales, es también un libro-reflejo de la lucha obrera de aquel tiempo en ciertas partes de la Península o del Estado Español, o de algunos Pueblos de España, como se escribía entonces. Y también de un pensamiento revolucionario, de inspiración humanista y cristiana, con toda la ingenuidad y hasta falta de autocrítica que hoy podamos cómodamente constatar. Para ello el examen del lenguaje es muy conveniente. Así como el repaso de autores y modelos que aparecen en uno u otro tramo de la obra: Regis Debray, Ernesto Che Guevara, Alfonso Carlos Comín…

Ninguno de los responsables de la huelga pertenecía a partido o sindicato alguno, sólo uos pocos a la HOAC (Hermandad de Oberos deAcción Católica). En un segundo prólogo escrito sólo hace unos meses, los supervivientes de aquel acontecimiento recalcan intencionadamente la relevancia de las conductas y conciencias personales de los diversos actores en juego, dentro de la lucha de la clase obrera frente a la clase alta y sectores de la media: No se trata ahora de revivar odios ni rencores, ni de juzgar conciencias, sino más bien de aportar algo de luz al eterno debate acerca de la existencia de la responsabilidad propia, de la irrenunciable conciencia personal. La huelga de Bandas representa algo así como un catálogo de los divesos comportamientos humanos presentes en todas las épocas, y que van desde la recta conciencia, la generosidad y la valentía plenas, hasta las formas más depuradas de opresión, cobardía y sumisión de las que somos capaces los seres humanos.

Un testimonio, a todas luces excepcional.

La Comunidad sagrada primaria

 

Así llama al universo el teólogo norteamericano Thomas Berry en su exccelenre obra The great work. Our way into the futur (La gran obra. Nuestra vía hacia el futuro). El universo como una comunión de sujetos, no una colección de objetos. (…) El modo en el que lo divino se nos revela actualmente. (…) El universo mismo es la comunidad sagrada primaria. Lo que no significa que todo es Dios, Pero sí que Dios está en todo y que todo está en Dios. ¿El panenteísmo de Krause y de nuestros krausitas hispanos? Por el acto mismo de la creación, según Berry, Dios deja una impronta en cada ser que manifiesta una presencia y una sabiduría divinas en cada criatura.

Viaje por Tierra Estella

 

   Me voy con Luis, profesor jubilado, escritor imparable y muy documentado divulgador histórico, a dar un paseo por nuestra Tierra Estella. Comenzamos por Villamayor de Monjardín, donde el alcalde Eugenio, mucho antes de que llegue el párroco, nos enseña la preciosa iglesia románica con avances hacia el protogótico, la singular cruz parroquial románica y el entorno del templo, con un rodal de estupendos acebos en el lado norte. Lo encuentro todo mucho más cuidado y bello que cuando lo vi la última vez. El alcalde nos pondera la mejoría del pueblo gracias al Camino de Santiago -dos albergues privados, un bar municipal, una tienda, muchas casas nuevas y adecuadas al poblado primitivo- y gracias a la diligencia del ayuntamiento que él ha regido durante muchos años: escultura de Sancho Garcés I, diseño de la plaza nueva, frontón y nueva casa consistorial…

En su todoterreno subimos hasta las imponentes rocas, verdadero yunque de  conglomerados, donde se levantó el que fue castillo de Deyo, de los renegados Banu Qasi, y después de San Esteban de Deyo, tras la conquista por el primer rey navarro, Sancho Garcés I. Veo por vez primera el interior de la ermita barroca dedicada al santo, donde se dice que estuvieron los restos de varios reyes navarros; el aljibe primitivo, restos de las defensas carlistas de la segunda guerra civil… El alcalde anda queriendo arreglar las arcaicas escaleras de piedra, difíciles de subir, que dan acceso al recinto, pero los técnicos forales no le dejan. Luego nos ponemos a ver bajo la rosa de los cuatro vientos los 60 pueblos que desde allí se divisan. Los picos de Soria, Guipúzcoa, Álava… Sobresalen el Moncayo; las cimas de Ezcaray, el San Lorenzo y los Pirineos nervados, y, más cerca, la sierra de Codés y los encinares y robledales de los valles  aledaños, Desde el recodo  bajo  la atalaya, dos jóvenes de pueblos vecinos se tiran, en dos tiempos, en parapente, siguiendo la señal de una bandada de buitres que vuelan hacia arriba buscando la burbuja concéntrica de aire caliente que conocen bien.

El alcalde, que conoce a todo el mundo, que lo sabe todo de su pueblo, el de antes y el de ahora, a quien sirve y quiere con entusiasmo, nos deja anodadados. No creo que el de Zalamea fuera mejor. Un fenómeno (crack, dicen ahora los anglófilos castizos).  Salimos hacia Codés, y en la hospedería nos dan garbanzos, morcilla, lomo y boquerones. Hacemos una visita a la Señora del santuario, siempre tan juvenil y sensible, Y ya de vuelta, nos paramos un poco y nos tomamos un postre de uva tempranillo en una viña de pámpanos despampanantes de color, en la que parece no haber racimado nadie.

Llegamos a Viana. Y cuando estamos fascinados, ya a punto de anochecer, contemplando las ruinas interiores de la igesia de San Pedro, una de esas ruinas que fascinaban también a Gustavo Adolfo Bécquer, comienza a llover. Eso y el haber dejado mal aparcado el coche en la estrecha calle de entrada, nos obligan a salir antes de tiempo, porque nuestro propósito era recorrer las tres calles clásicas de Viana. Hemos de volver.

La hybris

 

Ya en la Teogonía de Hesíodo, las distintas razas de hombres (oro, plata, bronces…), que se suceden unas a otras, se condenan por su hybris: desmesura, orgullo sobrehumano, exceso impropio del hombre. Y el historiador Heródoto nos hará ver cómo la divinidad fulmina con sus rayos a los seres que sobresalen demasiado, sin permitir que se jacten de su condición, al igual que lanza sus rayos contra los más altos edficios y los más altos árboles.

El libro del Génesis, capítulo 3, nos cuenta cómo Adán y Eva, no contentos con ser imagen de Dios, tentados por la serpiente, quisieron ser como dioses y comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal. Asimismo, el profeta Ezequiel (28, 2-9) cuenta una historia similar en su condena del príncipe de la antigua y próspera ciudad de Tiro. Su éxito en el comercio le condujo a tener una alta  opinión de si mismo, lo que provocó violencia y explotación en sus dominios, le llevó a la perdición hasta perecer en manos de sus ejecutores: Porque tu corazón es orgulloso / y hayas dicho «Soy un dios, / me siento en la sede de los dioses, / en el corazón de los mares», / eres un solo mortal, no un dios, /aunque compares tu mente /con la mente de un dios.

La hybris, aunque es el exceso, la desmesura mayor del hombre público, su pecado (en lenguaje religoso) por excelencia, apenas tiene entrada en el vocabulario político. Sería seguramente demasiado fuerte aceptarla, darla por existente, autoacusarse de tan inhumano delito. En cambio, una las virtudes opuestas a la hybris, la humildad, que denota el humus, la tierra, el suelo de la realidad y de la limitación humana, y que durante siglos estuvo arrinconada como virtud pasiva, propia de espíritus raquíticos, casi inhumanos por defecto, tiene desde hace tiempo una buena entrada y una cabal aceptación entre los progresistas, como virtud media aristotélica, entre el orgullo del superhombre (la hybris) y la falta de autoestima, de hombría moral. Al menos, teóricamente, porque entre los hombres atacados por la hybris raros son en verdad los casos de las conversiones a la humildad.

El hombre separado de la naturaleza

 

El empresario asturiano, José Díaz Martínez, que decidió irse a vivir cien días al monte para sentir la naturaleza en primera persona y rodar un documenal sobre su vivencia, ha sido finalista del premio Especial del Jurado en el Jackson Hole Wildlife Film Festival, el Oscar del cine de naturaleza. Despues escribio el diario de la filmación, Cien días de soledad: Diario de una experiencia.

Díaz Martínez, hombre de fe cristiana, cree que la civilización actual perdió el sentido, al despreciar la naturaleza, de la que somos parte y de la que dependemos. Al volver a la ciudad, dice que le sorprendió ver las caras tran tristes de la gente, y cree que el objetivo de la sociedad actual es crear seres alienados, dirigibles, manipulables. Las relaciones humanas a través de  máquinas -escribe en su libro- hacen perder la esencia de la socialización. Recoge el autor unas palabras e la primera Exhortación (Evangelii Gaudium) del papa Francisco, a quien admira  y a quien le gustaría enviar el libro, y empieza así su obra escrita: El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada.

Día de luto en la Unión.

 

   Aunque el verdadero día aciago y luctuoso fue el día en que triunfó, aunque por la mínima, la opción del Brexit, cuando se aprueba el acuerdo de separación en Bruselas, se renueva el dolor y la pena por este primer gran fracaso de la Unión. Lo que no quiere decir que uno prefiera el no-acuerdo (es decir, el caos) al acuerdo razonable, razonado y firmado. Nos queda, pues, que el Parlamento británico -ese dios omnipotente de la democracia británica- no apruebe el acuerdo; que se disuelva aquél y se convoquen elecciones; que se prolonguen los plazos de la separación efectiva, y que se organice otro referéndum, donde triunfe el sí a Europa, el sí a la Unión Europea, con el Reino Unido dentro. Creo que más temprano que tarde, ese día llegará, por voluntad del pueblo británico.

Sobre Gibraltar, alguien no hizo bien las cosas a tiempo en España, como para aguardar hasta el último día para tomar una resolución de conjunto. Lo cual ha servido a nuestra presidente del Gobierno para erigirse en defensor Hispaniae, quién nos iba a decir que nada menos que en el asunto de Gibraltar,,, El poder de Sánchez no tiene límites. Ayer le oí mencionar lo de tres siglos y pensé si no quería resolver también el conflicto del Peñón después del conflicto catalán!. Casado, por su parte, recuerda que el Gobierno Rajoy había conseguido que ningún acuerdo celebrado entre la UE y el Reino Unido sería de aplicación a Gibraltar sin el acuerdo entre españoles y británicos. Pero eso ha desaparecido en el artículo 184, que no se refiere para nada a España. Para asegurarnos que la Unión Europea no va a chalanear con el Reino Unido sobre la colonia tenemos que fiarnos por ahora del dichoso  papel mojado de esas tres declaraciones de buena voluntad. Y tiempo habrá, por parte de la Unión, no de Reimo Unido, de completar, si es menester, y por su parte, la dichosa seguridad jurídica (¡) En ese punto Gran Bretaña está compactamente unida. ¿No podremos estar así nosotros alguna vez?

Robledal de Orgi

 

El robledal de Orgi,
casi sin hojas.
Abundante cosecha
de la seroja.

Tibia luz de noviembre.
Robles desnudos:
corpulentos guerreros
nervudos.

Las hojas han cubierto
todo el camino.
Vamos pisando otoño
sin hacer ruido.

Verdes quedan las zarzas.
Y los acebos
encienden sus colores
prenavideños.

Andan padres y niños
cruzando el parque.
Pero los niños buscan
los animales.

Difícil encontrarlos:
Secas las balsas,
ni verdes ni bermejas
saltan las ranas.

El robledal de Orgi.
casi sin hojas.
Abundante cosecha
de la seroja.