Ya está otra vez,
aquí, el Adviento.
No acaba de venir
el Dios que todo el mundo espera.
Pero no le esperamos de verdad.
Tan sólo lo decimos.
No llega nunca el Reino,
que hace siglos nos tienen prometido.
Pero ¿quién de nosotros
quiere un rey?
Digásmoslo en roman
paladino:
No esperamos,
y menos vigilamos.
¡Estamos satisfechos como estamos!