Archivo del Autor: vmarbeloa

La inocencia universal

 

               En la diaria batalla por alejar, negar o borrar la verdad se dicen a veces tales necedades que, llevadas al examen verificador de la máxima universal, resultan memorables y hasta divertidos despropósitos, dignos de comentario y de irrisión.

Se quejaba hace unas horas amargamente el vicepresidente Torra, con la relativa viceamargura del títere, de que, por subirse a un coche,  hayan sido condenados los Jordis a nueve meses de cárcel.

Entonces pensé yo en la injusticia secular a la que han sido condenadas tantas buenas personas, sobre todo en estos siglos de las luminarias y de los derechos del Hombre, orgullosos del sistema de una justicia universal aplicada en casi todo el mundo. Y me vinieron a las mientes los cientos de miles de personas condenadas a muchos meses de cárcel y hasta a la pena de muerte, total… por acercarse al cajero de un banco, entrar en una casa por un balcón o por el jardín, dar una vuelta a la manivela de un garrote vil, estrenar una espada, llevar un cuchillo o un machete en el bolsillo, probar una pistola o un fusil, dejar un bomba en una calle, subirse a un tanque o a un bombardero, leer un bando de guerra, escribir un telegrama, hablar por la radio, o presidir el desfile de un ejército.

¿Por qué llevarían, por ejemplo,  detenido al presidente Companys a un barco de guerra, el 7 de octubre de 1934, simplemente por haber lanzado un grito desde el balcón central de la Generalidad?  ¿Y por qué se enfadarían tanto los catalanes, cinco años después, solo por haber firmado el general Franco en un papel debajo del nombre del mismo Companys?

Y llegué a la conclusión de que, con la vicelógica del vicepresidente Torra, podríamos describir la inocencia universal de la historia de la humanidad, con la misma contundencia con que él intenta relatar la última historia del separatismo catalán.

«Las Hijas de Hanna»

 

           Acabo de leer, tras semanas de lectura lenta y reposada, la novela Las Hijas de Hanna, de la novelista sueca Marianne Fredrikson (1927). Traducida a más de veintisiete idiomas y con diez eddiciones en España, me ha acompañado durante este úlrtimo tiempo, y ya comienzo a sentir su vacío y sobre todo su nostalgia. Hannna, Johanna y Anna (abuela, hija y nieta con hijas) eran gente de mi casa y cada día volvía a hablar con ellas, a gozar con ellas y a sufrir con ellas: he ahí una buena novela, un buen escrito. Con ellas y con los demás personajes vivos de la obra: Rickard, Arne, Ragnar, Broman…

Tres generaciones suecas, en la frontera noruega, desde los tiempos del hambre hasta los de la prosperidasd social-demócrata, pasando por los de la guerra. Y el relato, sencillo y caudal, de los miembros de estas tres familias y de sus diversos avatares, ordinarios y extraordinarios  de vidas corrientes -¿qué corriente hay mayor que la de la vida?-, con una intensidad amable y contagiosa, que lleva al lector a sumarse con entusiasmo a esa realísima historia literaria.

De Roncesvalles a Carlomagno

 

        Ayer en Roncesvalles, el sol otoñaba las hayas todavía estivales y hacía brillar las rocas que hendió, rompió o arrojó el legendario Roldán, tras ser herido en la batalla del año 778. En el viejo hospital de Izandegía quedó constituida la Asociación de amigos de la Colegiata de Roncesvalles, y la Junta compuesta mayormente por representates de los territorios de ambos lados de la frontera, que un día pertenecieron a la jusridicción de los canónigos de la Casa.

Hoy, en Pamplona, en presencia del alcalde de Pamplona, del ex comisario europeo Joaquín Almunia, del vicepresidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, Eugenio Nasarre, y de nuestro presidente Alberto Pérez Calvo, que glosaron algunos momentos y conceptos europeístas, el delegado europeo para el Itinerario Cultural Europeo de la Vía Carlomagno, Noel Orsat, presentó el proyecto nacido en el Consejo de Europa hace tres años y que el Consejo Navarro del Movimiento Europeo asume como uno de sus compromisos en nuestra Comunidad.

El vocal de nuestro Consejo, Juan Ramón Corpas, ha sido el alma de las dos iniciativas, y la secretaria del mismo, Reyes Berruezo, su mejor apoyo organizativo. Es una de nuestras primeras y grandes  acciones europeístas, tan necesarias, tan indispensables en la Navarra y en la España de hoy.

Del cielo de Oviedo al infierno de Barcelona

 

        Seguí anteayer, como cada año, la mirable y admirable fiesta de los Premios Princesa de Asturias. Me gustó , como siempre, el sereno y deslumbrante ceremonial. Seguí los siempre sugerentes discursos de algunos de los premiados. Me confortaron las palabras del rey y me encantó la primera alocución de la princesa de Asturias, que estaba hecha un sol.

Horas más tarde, abrí las  televisiones para ver qué pasaba en Cataluña, sobre todo en Barcelona. Y me pareció pasar del cielo al infierno. Harto de hablar de tan triste asunto, creo que con esta metáfora, vulgar y a la vez sublime, lo digo todo. Y no me repito.

El amor, según Petrarca

 

Es un fuego escondido,
Una agradable llaga.
Un sabroso veneno.
Una dulce amargura.
Deleitosa dolencia.
Un alegre tormento.
Herida dulce y fiera,
y hasta una blanda muerte.

(Francesco Petrarca lo escribió
en su prosa latina.
Don Francisco de  Rojas
lo puso en labios
de la vieja madre Celestina.
Yo le arreglé lo mínimo:

Qué certero poema)

«Mi viña, la mía, está aquí»

 

(De El Cantar de los Cantares 8, 11-12)

 

Mi viña es mejor
que la que tenía el rey
en su fresca finca de verano.
Más joven y fértil.
Sus cepas
valen más

que mil siclos de plata.

Mi viña, la mía, está aquí.

Sus pámpanos relucen
y fulguram sus uvas y racimos.
La cosecha es ubérrima.
No hay bodega que pueda recogerla.

La vergonzosa excepción de Cataluña

 

       Viendo, estos días, arder las barricadas y los coches en Barcelona y extenderse la violencia en toda Cataluña, me da una vergüenza que me abruma constatar que Cataluña es una excepción en toda la Unión Europea. Lo es no sólo por un seguimiento humano masivo de esas acciones violentas, mucho más numerosas y nutridas que las de los gilets jaunes en París -¡contra los que Macron envió el ejército!-, sino sobre todo por la situación, que dura varios años, de unas instituciones -Municipios, Diputaciones, Parlamento, Gobierno- rebeldes e insurrectas, siempre en el límite entre la desobediecia, la sedición y la rebelión. Situación que en la la mayoría de Estados de nuestro entorno ni se toleraría, y ni siquiera podría imaginarse.

En correspondencia con todo esto, tampoco hay en toda la Unión un Gobierno -lo llaman central– tan pasivo, tan indigente, tan inutil. Unas veces porque un poder ejecutivo y legislativo débiles son incapaces de una acción serena pero firme frente a la insurrección permanente, y otras, porque ese Gobierno nacional -si es que se atreve a llamarse así- ha llegado al poder con el apoyo de quienes inspiran, aplauden y hasta incitan esos actos de violencia y desde luego esa rebeldía permanente, y el partido de ese Gobierno, como escribní el otro día, ha gobernado en Cataluña con los partidos separatistas durante una década y hoy mismo forma con ellos la mayoría en 43 municipios y en la Diputación de Barcelona.

Sí, Cataluña es una vergonzosa excepción en la Unión Europea. Y no solo, claro, Cataluña.

 

Postal de felicitación

 

Ni los vientos más tristes
ni el oscuro huracán de una muerte previsible
pueden arrebatarte el oro
de tus cincuenta años:
la mitad de una vida venerable,
la estación terminus
de una juventud de calendario.

Un tesoro que Dios y que Natura,
por el cauce amoroso de tus pades,
pusieron en tus manos inocentes
para poder alzar
el árbol de tu entera biografía.

Es octubre y otoño,
y tras el frío invierno
volverá la sabia primavera
de tu segunda edad.

Ni los vientos más tristes
ni el oscuro huracán de otras muertes previsibles
podrán arrebatarte
la dicha de cumplir tu cumpleaños.

 

 

 

De aquellos polvos…

 

     Escribe Ignasi Guardans, el nieto de Cambó,  en El Confidencial que esta sentencia por si sola no resuelve absolutamente nada en el complejo entramado político y social catalán; que los partidos políticos que sostienen al Govern y sus líderes no contrrolan la situación; que el independentismo, como movimiento emocional, sale de alguna manera reforzado tras esta condena; y que, en todo caso, el papel del derecho penal ha terminado y que es muy urgente regresemos todos al tiempo de la política antes que sea demasiado tarde. Graves afirmaciones, que conviene harto tener en cuenta.

Más que salir aqui, lo que sería muy justo, agradeciendo la magna lección que nos da la sentencia sobre derecho constitucional, sobre la democracia así como sobre el Estado de derecho, y que los partidos constitucionaistas no supieron adelantar ni en España ni en toda Europa,  no puedo sino recordar en este momento con sonrojo: la política colaboracionista del PSC durante varias legislaturas con partidos independentistas catalanes, responsables de este golpe de Estado, y que le han robado al socialismo catalán el pan y la sal en Cataluña. O que fueron esos mismos delincuentes políticos, con Junqueras al frente, los que, hace dos años, llevaron a la Moncloa al PSOE de Pedro Sánchez o al Pedro Sánchez del PSOE, y que hasta hace tres meses le apoyaron con felón frenesí. Y los 44 ayuntamientos más la Diputación de Barcelona formador por el PSC con partidos separatistas, incluida la CUP.  O la ineptitud de los partidos llamados constitucionalistas que, por preferir su propio interés a la Constitución, hicieron posible que la Generalidad de Cataluña tuviera y tenga hoy la facultad de la Política Penitenciaria y otras bicocas -acción exterior, política lingüística, orden público…-, que hoy nos avergüenzan a todos.

Y lo digo pensando tambien en el futuro de otras Comunidades, como Euskadi, Baleares, Comunidad Valenciana o Comunidad Foral de Navarra.

La sentencia

 

       La rebelión no consumada y la la violencia no suficiente son dos figuras jurídicas que impiden hablar, jurídicamente haablando, de rebelión. Pero políticamente (es decir, realmente) no dejan de ser rebelión y rebelión violenta, lo que tampoco niega la sentencia.

Atacar de continuo y con todos los medios posible al rey, a la Constitución, a las Cortes, al Gobierno español; desobedecer todas las leyes y sentencias; aprobar una serie de leyes para la constitución de un nuevo Estado, y proclamar la independencia de una Comunidad… todo eso, en conjunto, es un golpe –cuando no varios- de Estado, contra el Estado, la Nación y la Constitución.

No es menester que todo golpe sea a golpe de ametralladora y de cañón.