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El mapa de la corrupción en España
Cartas a Dios
Recibo un power point -no sé cómo se dice en castellano-, así titulado, aunque más exacto fuera ponerle el título de «Cartas a Jesús», procedente de un colegio del sur de Italia, en el que el maestro de primera enseñanza fue recopilando durante años las más penetrantes, imaginativas, geniales… Todas me parecen encantadoras, preciosas, deliciosas, vamos. Y muchas bien profundas, dignas de un teólogo audaz. No puedo más que transcribir algunas de ellas: -«Querido Jesús: En la catequesis nos han dicho todo lo que haces. Pero cuando estás de vacaciones, ¿quién te sustituye?» (Marina). – «Querido Niño Jesús: ¿Tú cómo sabías que eras Dios?» (Carlos). – «Querido Jesús: ¿La jirafa la querías hacer así o fue un accidente?» (Patricia). – «Querido Jesús: Hemos estudiado que Tomás Edison descubrió la luz. Pero en la catequesis dicen que fuiste tú. Yo creo que te robó la idea» (Daría).
Defensa de la laicidad
Año de la ciencia
Leprosos de China
Este domingo celebrábamos el Día de los leprosos. En mi casa, desde siempre, y gracias a las revistas de los jesuitas a las que estábamos suscritos a pesar de nuestra pobreza, teníamos siempre muy presente la leprosería de Fontilles (Alicante), al cuidado de la Compañía de Jesús. Sobre mi mesa tengo ahora la carta de otro jesuita, el asturiano P.Luis Ruiz, a quien visitamos hace unos pocos años en su casa de trabajo en Macau, «Casa Ricci Social Services«.Todavía corría en su pequeña moto de acá para allá. Hoy, a sus 95 años, yan sin moto, sigue siendo «el apóstol de los leprosos» de China. Se dice pronto: en la China, oficialmente comunista y atea, perseguidora de los católicos romanos (ellos los llaman «vaticanistas») y responsable de la creación de una nueva Iglesia católico-patriótica, enfrentada en principio a la anterior. El P. Ruiz sigue la ejemplar intuición-vocación-decisión de aquel jesuita italiano Matteo Ricci (1552-1610), fundador de la misión católica en China, sinólogo ilustre, matemático y astrólogo del emperador, que aprendió el chino mandarín en Macao. Nunca debió haber abandonado la Iglesia aquella ejemplar lección. Hoy también el P. Ruiz continúa el empeño de encarnarse en las concretas circunstancias de aquéllos a quienes quiere ayudar. Agradeciéndonos -¿quién tiene que agradecer a quién?- unos miles de dólares, fruto casi siempre del admirable esfuerzo del presidente de nuestra asociación «Yamaguchi-Navarra«, Pedro Bueno, que los llevó en mano, nos envía un breve diario de la última visita a las leproserías chinas que habitualmente cuida, y escribe cosas como ésta: «Día 24 de noviembre. De Mei-Ku hay que ir a Zhao-Jue, pero la carretera estaba cortada y cogimos otra. Cinco horas a través de la montaña, a 3.000 metros de altura con algo de nieve y a través de las nubes. Felizmente el chófer es excelente. Al final llegamos a Zhao-Jue. La gente baja de la colina para recibirnos. Necesité la silla para subir. Después de pasar el puente que les hicimos, hoy en malas condiciones, los jóvenes estudiantes me llevaron al centro, me encontré con los viejos amigos, hoy muy bien cuidados por las Hermanas. En la escuela hicieron la recepción con danzas y cantos. (…) Día 28 de noviembre. El primer leprosario que abrimos en Se-Chuan hace 6 años. (…) Ahora puedo daros la buena noticia: el milagro se ha realizado. La clínica movil para operar los ojos de los leprosos ya está en la carretera, camino de Se-Chuan. (…) Era una necesidad urgente porque sus muchos leprosos sufren de catarasas. (…) El Señor nos dará lo que los leprosos necesiten». Felizmente el P. Ricci como nuestro Francisco de Javier y tantos otros como ellos no trabajaron, como se ve, en balde. Este domigno fue el Día de los leprosos.
Frente al pesimismo de Saramago
El mundo en que vivimos
«La estepa se volverá vergel»
(Del libro de Isaías 32, 15 – 19; 35, 1 – 7)
Ls estepa se volverá vergel,
al regir en ella la justicia,
y el vergel, regado por la paz,
será una selva segura.
El agua alumbrará el sequedal de los desiertos,
y las tierras abrasadas brillarán con láminas de estanques.
Se rasgarán de luz los ojos invidentes
y de golpe se abrirán los oídos murados.
Saltarán los tullidos más alto que los ciervos
y las lenguas de los mudos gritarán sus salmodias de júbilo.
Nuestras manos más fuertes son que nunca
y firmes más que el mármol nuestros pies.
Porque el viejo vengador de nuestro pueblo,
Dios nuestro Señor, ha venido a salvarnos
de la nada y el negro sinsentido.