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Iruña Veleia, otra vez y mejor (I)

 

                             Existió el poblamiento desde el Bronce Final, aproximadamente, hasta el siglo V d.C., y después, desde mediados del XIV como Priorato de la Orden de San Juan de Jerusalén. Por todos esos siglos nos hemos movido esta tarde fresca de primavera tras recorrer antes el  precioso lugar y concejo de Nanclares de la Oca, capital del  industrioso y disperso municipio de Iruña de la Oca, con sus bellas, nuevas o renovadas casas, su parque y su inmenso ciprés, el molino, el estanque de las ocas, el Calero, la iglesia de Santa María… y, tras almorzar en el concejo cercano de Víllodas, bajo la Sierra de Bidaia, a orillas del sosegado y abundoso Zadorra, inquieto de azulones voladores, frente a los diez ojos del puente, y, por encima, allí lejos, los campos gualda de colza.

Desde que llegamos a la entrada, es evidente el espolón del oppidum prerromano de Arkiz  y sus defensas naturales en uno de los meandros del Zadorra, la mejor defensa natural,  en tiempos del Bronce Final y del Hierro -del que nos queda la estela del Jinete-, que aprovecharon los romanos y alcanzó su mayor esplendor en la época de los Flavios y en el siglo II, cuando la ciudad es citada por Plinio y Ptolomeo: los venenses, vennenses y velienses (caristios). Al final del siglo III o principios del siguiente, reducida su superficie urbana, se construyeron las imponentes murallas que, todavía hoy, circundan casi todo el perímetro de la urbe.

La simpatía de la actual responsable del Centro de Acogida, a la que saludo con un ¡Ave, domina!, respondiendo al ¡Ave, amici! oficial de la Diputación Foral de Álava, dueña del yacimiento, contrasta con la del anterior guardián de hace ya muchos años. El caso es que el yacimiento estaba entonces en cuarentena tras los graves actuaciones de algunos arqueólogos que hicieron el ridículo ante el mundo, por pretenciosos fanáticos y pésimos falseadores, y acabaron, después de mucho tiempo y de enconadas discusiones y acusaciones, incluso entre gentes ilustradas, en manos de la justicia, que castigó, aunque levemente, las fantásticas falsificaciones. No sé si por su apatía o por nuestra desconfianza e ignorancia, vimos el poblado rápidamente y mal, tanto que. tras haberlo visto hoy, llegamos a pensar que solo vimos una parte mínima de lo existente.

 

Congreso de Poesía, Pamplona, 15-17 de abril (y V)

 

                              Esta noche, ha terminado el I Congreso de Revistas de poesía en España, organizado por la revista Río Arga en 50º aniversario, la Universidad de Navarra y Diario de Navarra, con la presencia de cuatro grandes poetas, citados en estas páginas. Con un recital inicial de varios poetas jóvenes navarros como introducción al Congreso. Con varios directores de revistas poéticas del Norte, Sur y Este de España. Con representantes de  las revistas de poesía navarras, vivas y desaparecidas. Con un coloquio sobre la poesía y la cultura en general de Jordi Amat, coordinador de las páginas Babelia de El Paíís; Julián Quirós, director de ABC, y Manuel Hidalgo, director de El Cultural.  Y sobre todo con la actuación del Consejo de Redacción de la revista navarra, en sus bodas de oro; director, ex fundadores y colaboradores de la  misma. Con ponencias y mesas redondas sobre la poesía y sus muchas dimensiones, así como con abundantes recitales de poemas por los propios autores o por recitadores probados, y, en ocasiones, por los propios congresistas entusiastas.

Un Congreso pionero en España, por iniciativa de  nuestra revista decana de poesía, hace ya muchos años, en nuestro país.

Una fiesta de la poesía.

Congreso de Poesía, Pamplona, 15-17 de abril (IV)

 

   Prisionera en las calles que anuda mi deseo,
no eres quién a imaginar, no puedes,
a qué ha llegado mi verdad de ti,
estancia de la voz o aliento amurallado
donde afirmas la vida más allá de esta vida,
donde, fruto sumido al fondo del ramaje,
tú respiras o habitas de mi, aunque lo ignores.

                                                                                                                           Jordi Doce

                                                                                                                   Lección de permanencia, 2000

Congreso de Poesía, Pamplona, 15-17 de abril (III)

 

Harto de la batalla, con los pies doloridos
de andar sobre un osario, se detuvo
y cayeron sus armas y los brazos
alzó.
Me rindo, dijo, ha sido suficiente,
no puedo recordar el casus belli
que me condujo aquí, hace ya mucho tiempo

que no sé dónde está nuestro enemigo.
Su cabeza rodó
                                  abajo,
porque la vida no hace prisioneros.

                                                                                                                       Javier Velaza

 El Vencido

Congreso de Poesía, Pamplona, 15-17 de abril (II)

 

                       Otros escriben para desconcierto
de las generaciones actuales
y venideras. Yo

solo aspiro a que alguien
(no necesariamente en el futuro)
en alguna cultura muy aanigua
me comprenda.

                                                                                                               Juan Antonio González Iglesias

                                                                                                Digo lo que me dicta mi corazón sereno
                                                                            (Homenaje a Darío Jaramillo a partir de las palabras
de Ezra Pound)

Congreso de Poesía, Pamplona, 15-17 abril

 

Sin amor, sin honor y sin orgullo,
sin emoción y sin complicidad
la poesía no tiene sentido.
El deber del poeta es escribir
sobre la compasión, la fortaleza
y la debilidad, sobre el espíritu
de sacrificio (que redime al mundo),
la piedad, el coraje, el heroísmo.
Y su voz no ha de ser solo memoria,
sino también columna en que se asiente
la condición humana, fundamento
que alivie su temor al vacío, mitigue
su angustia y vierta luces
en su noche perpetua.

 

Luis Alberto de Cuenca

                     Inspirado en Faulkner

Esperanza y belleza (VII)

 

                    El siglo XXI nos permite proyectar sobre la humanidad una mirada más amplia y sincrónica. Los medios de comunicación que nos informan de los sucesos en tiempo real; la historiografía que permite trazar mapas de rastreo de las conquistas técnicas, sanitarias, alimentarias… nos hace más conscientes de que no podemos remar ni navegar en solitario. Lo que sucede en una esquina del mundo repercute en el resto. Cuando alguien salva del mal su vida, más a salvo estamos todos. Jon Done, el poeta metafísico inglés, lo dice sabiamente:

Ninguna personas es una isla. La muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad. Por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.

Esperamos para los otros, si esperamos de verdad. Porque, si esperamos solo para nosotros mismos, no esperamos en verdad humanamente. Esperamos también para que otros, que vienen detrás de nosotros, alcancen lo que es posible que nosotros no veamos. Para lo cual es necesario amar a los que vienen detrás. Muy difícil cosa, si no hay un Padre universal y una fraternidad universal, que cantó Friedrich von Schiller en su célebre himno, que hoy es el himno europeo por excelencia.

La esperanza se mueve en actuaciones relacionadas e interdependientes. Nada está a salvo, si una parte está en riesgo. La luz de la esperanza ilumina a todos. Su fortaleza a todos abriga. Su salvación no excluye a nadie.

 

Por Milagro. La Dehesa de San Juan (y II)

 

                 Buscando, al salir del Casino, la mejor bajada hacia el Ebro, damos con la casa rural Miralrio, donde Pedro Sánchez fue huésped de Santos Cerdán, el año 2017, antes de mitinear juntos al día siguiente en la vecina Aldeanueva (La Rioja). A poco más de dos kilómetros, por debajo del polígono industrial y yendo hacia donde el Ebro traza un meandro semicircular, encontramos la célebre Dehesa de San Juan, que es mucho más antigua de lo que pensábamos.

Está levantada la valla que da entrada a la Dehesa, propiamente dicha, de 290 hectáreas y nos encontramos de inmediato con cuatro bloques de naves, en torno a las cuales se mueven algunas personas mayores con un algún niño, que pueden ser algunas de las doce personas que trabajan habitualmente en la finca. Luego veremos que en los cuatro bloques se incrustan los 120 boxes o cuadras para los caballos. Resulta que la Dehesa, antes de dehesa fue finca agrícola del monasterio de Iranzu en el término llamado entonces llamado Casanova, que pasó después a la Orden de los Hospitalarios de San Juan, en su encomienda de Villafranca, que contó con sus edificios habitacionales y laborales, así como con su iglesia correspondiente. La Orden del Hospital la poseyó durante 600 años hasta la Desamortización de Mendizabal, cuando, saliendo a subasta como bien nacional, la compró un inversor de Madrid y en 1847 Estanislao Sánchez y Puy, un abogado y ganadero rico de San Feliu de Guixols, que había sido alcalde de su ciudad en tiempos de Fernando VII, y que tras unos disturbios en 1835, cuando fue exclaustrado el monasterio local, se vino a vivir Tudela, donde tenía contactos empresariales. Su hijo Francisco, también abogado, y su nieto José, que siguió la tradición familiar, compraron también tierras colindantes con la dehesa.

Francisco Sánchez Asso Marco Rodrigo fue diputado conservador por Navarra en 1866 y alcalde de Tudela en 1891-1892 y 1899-1901. El nieto, José Sánchez-Marco, integrista, fue diputado por Azpeitia (1905-1907) y por Pamplona (1907-1911); miembro de la Asamblea de Primo de Rivera, y durante la República presidente del partido integrista hasta su unificación con el carlismo jaimista en 1932; cofundador presidente de la Coalición católico-fuerista; presidente de la Junta de Acción Católica; cofundador de la Asociación de Propietarios de Navarra… Él convirtió la dehesa en una colonia agrícola con 30 colonos residentes. De 1929 data la construcción por su amigo Víctor Eusa del palacete enyedrado de la finca, que vemos en las fotos, y que hoy solo podemos vislumbrar desde el portón principal cerrado. Hoy es una Casa Rural muy reconocida en el mundo turístico, en manos todavía de la familia Sánchez-Marco, con muchos hijos y muchos nietos.

No conozco, y tampoco he podido informarme en ninguna fuente, qué final tuvo aquella colonia agrícola del gran terrateniente navarro, sobre todo en Milagro. Lo único que he podido saber es que un famoso cuidador de yeguadas en Inglaterra e Irlanda, Felipe Hinojosa, y un director técnico de la misma especialidad, también en tierras británicas, que se habían hecho antes con el Hipódromo de Madrid, se hicieron después con la finca navarra, comprándola a los sucesores de Sánchez-Marco en 2006 y a otros 70 pequeños copropietarios.

Hoy los nuevos dueños cuidan de 180 caballos de pura raza inglesa, yeguas, potros y sementales, distribuidos en más de 60 prados, separados por empalizadas; con 30 hectáreas de pasto, donde vemos también pastar vacas barcinas y royas; ocho parideras, dos caminadores de caballos y dos picaderos cubiertos. La actual dehesa de Milagro es uno de los mejores surtidores de caballos de carreras no solo para los hipódromos de San Sebastián -donde actualmente se hacen las subastas anuales-, y Madrid, sino para toda Europa.

Qué silencio, qué belleza, qué armonía general, qué exquisito cuidado ecológico, pocas veces visto, Todo lo vamos viendo, poco a poco, asombrados, hasta llegar a pocos metros del río Ebro, separado por una densa fronda arbórea. El único empleado que vemos en acción  en uno de los casalicios laborales, nos anima a recorrer  el singular espacio y nos da algunas cifras del negocio. En la parte occidental de la dehesa vemos una enorme plantación de perales, en flor nívea. Junto a la entrada, vemos a la vuelta un revuelo de parejas jóvenes, tal vez de alguna excursión o, quien sabe, si amigos de los dueños o de los administradores.

Entre el Polígono Industrial El Olivo, la Huerta Solar de Acciona, y la Dehesa de San Juan, nos llevamos una imagen archimoderna  y archinueva del viejo Milagro: mirador sobre el río.

 

 

Por Milagro. La Dehesa de San Juan (I)

 

                               Volvemos a subirnos a Milagro en este día radiante de lunes de Pascua, cuando todo el campo de nuestra Ribera es una natural resurrección. Entramos  por el polígono industrial El Olivo, de 78.514 metros cuadrados, un espacio abierto sorprendente y majestuoso, que acoge algunas de las mayores industrias de la villa -que cuenta con 152-, como el emporio de origen navarro de las verduras, Florette, o la creciente automatización logística de la congeladora Lineage, o la fuerte base agroalimentaria de la actual Gelagri, en plena expansión  estas dos últimas empresas, y los tres edificios más grandes, que dan a Milagro la nota alta de uno de los pueblos más industrializados de España.

Continuaqmos por el centro de la villa y volvemos a admirar por fuera la basílica barroca de Nuestra Señora del Patrocinio, la torre gótico-renacentista de Nuestra Señora de los Abades, y subimos por el mirador, que da origen al nombre de la villa (miraculum), lamentando la ruina del castro de la Edad de Hierro, El Castillazo, o el muñón, cada año más estilizado, del viejo castillo construido al finales del siglo XI por el rey Pedro I de Navarra para vigilar la alcazaba mora de Tudela. Seguimos por un camino de tierra entre pinos piñoneros, que sostienen los altos recortes del río Aragón, y llegamos a Monte Alto, donde, a la izquierda, todo son almendros, ya con la flor perdida, y a la derecha, la fabulosa Huerta Solar, que lleva el nombre del monte, inaugurada el año 2007, que fue en ese momento la huerta solar mayor del mundo.

Propiedad comunitaria promovida  por Acciona Energía, de 51 hectáreas, con una potencia de  9´5 MWp, 864 seguidores solares automatizados y estructuras fijas, cuenta con 51.000 módulos fotovoltaicos, y 3.500 pequeños propietarios-inversores. Es la mayor estación de la empresa en España, y todavía una de las mayores del mundo. No la conocíamos y nos quedamos estupefactos. Comemos y sesteamos en un pinar cercano, en el cruce del camino que nos baja hasta las riberas del Ebro con  el camino que lleva a Funes durante siete kilómetros.

Esta vez no visitamos Peñalén y su historia, porque queremos ver luego detenidamente la Dehesa de San Juan, que conocemos desde las noticias de la colonia agrícola de los Sánchez Marco en tiempos de la República. Pero a la hora del café, en el Casino de la calle Arrabal, uno de los pocos servicios abierto a estas horas, nos damos unas vueltas por el poblado, que es una viva imagen de la transformación de un pueblo, pobre en tiempos, que se vuelve rico y grande (3.700 habitantes), y multi étnico, como vamos viendo, pero deja la huella de su pobreza y de su desigualdad, antes y ahora, en las diferentes  construcciones, mejor o peor conservadas, en su cuidado y descuido, en su buen y mal gusto, contrastados a cada paso y a cada momento. Como en tantos otros lugares de nuestra geografía.

Obispos alemanes frente a la extrema derecha

 

                             El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), elegido en la reciente reunión plenaria, reunida en Würzburg, Heiner Wilmer, obispo de Hildesheim, en su conversación con los medios informativos, tuvo la audacia de decir cosas como estas: No de dejan seducir por la ADF [Alternativa para Alemania] (…) Hacemos un llamamiento para que observen con atención y no se dejen seducir por la retórica superficialmente atractiva de la ADF. (…) Córtenlo de raíz. Protejamos nuestra democracia. (…) El nacionalismo étnico y los lemas misántropos no tienen cabida en la Iglesia. (…) La ADF quiere desacreditar a la Iglesia: nos oponemos a que nuestros temas se copien a bajo saldo y se transformen en pensamiento y acción nacionalistas.

Según el nuevo presidente, la sinodalidad ocupó un lugar central en las deliberaciones de dicha Asamblea. Fruto de las mismas, Wilmer llevará en su próximo viaje al Vaticano la solicitud formal para que laicos o seglares probados (tanto varones como mujeres) puedan predicar en las celebraciones eucarísticas, función reservada hasta ahora a ministros ordenados.

Me parece una iniciativa muy inteligente y que sería un paso decisivo para que los equipos pastorales, que sustituyen en tantos lugares a los sacerdotes, con las llamadas paraliturgias, puedan cumplir mucho más fácilmente su misión, y la eucaristía dominical en manos de seglares llegue a ser una función habitual y normalizada, sin esperar a que, después de semanas o meses, llegue por fin a la iglesia o al centro religioso… el imprescindible clérigo ordenado. ¡Como si la Iglesia de Dios  fuera una Iglesia clericalmente exclusiva… !