El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK), elegido en la reciente reunión plenaria, reunida en Würzburg, Heiner Wilmer, obispo de Hildesheim, en su conversación con los medios informativos, tuvo la audacia de decir cosas como estas: No de dejan seducir por la ADF [Alternativa para Alemania] (…) Hacemos un llamamiento para que observen con atención y no se dejen seducir por la retórica superficialmente atractiva de la ADF. (…) Córtenlo de raíz. Protejamos nuestra democracia. (…) El nacionalismo étnico y los lemas misántropos no tienen cabida en la Iglesia. (…) La ADF quiere desacreditar a la Iglesia: nos oponemos a que nuestros temas se copien a bajo saldo y se transformen en pensamiento y acción nacionalistas.
Según el nuevo presidente, la sinodalidad ocupó un lugar central en las deliberaciones de dicha Asamblea. Fruto de las mismas, Wilmer llevará en su próximo viaje al Vaticano la solicitud formal para que laicos o seglares probados (tanto varones como mujeres) puedan predicar en las celebraciones eucarísticas, función reservada hasta ahora a ministros ordenados.
Me parece una iniciativa muy inteligente y que sería un paso decisivo para que los equipos pastorales, que sustituyen en tantos lugares a los sacerdotes, con las llamadas paraliturgias, puedan cumplir mucho más fácilmente su misión, y la eucaristía dominical en manos de seglares llegue a ser una función habitual y normalizada, sin esperar a que, después de semanas o meses, llegue por fin a la iglesia o al centro religioso… el imprescindible clérigo ordenado. ¡Como si la Iglesia de Dios fuera una Iglesia clericalmente exclusiva… !