Archivo del Autor: vmarbeloa

Barcina / Gillotina

 

Ciertos regeneradores que tenemos en Navarra, que hasta hace poco eran asesinos o amigos de los asesinos de ETA, han escrito en una fachada, a la entrada de Etxarri Aranatz, con trazos de color verde sobre fondo blanco, este lema, al parecer regenerador, para aviso y lección de todos lo que lo vean: BARCINA / GILLOTINA. (Por cierto, si está escrito en castellano, está incorrectamente escrito, como es evidente; y, ¡si ha querido escribirse en euskara, también, porque guillotina se traduce por gilotina!). El pareado es, por otra parte, perfecto. Seguramente, dada su pasión por la regeneración del pueblo navarro, inventaron este lema audaz como parte del intento de regenerar esta degenerada sociedad a través de una moción de censura contra la presidente del Gobierno de Navarra, que los acercara o los llevara directamente al gobiernito tenemos, que diría Sancho. El lema, la verdad, es digno de sus autores, marca resplandeciente de la casa.

¡A otro perro con esos huesos!

 

¡A otro perro con esos huesos! No se me ocurre comentario ni más castizo ni menos respetuoso, para saludar a los verificadores, peones de propaganda pagados no se sabe por quién, que nos visitaron ayer en Bilbao, acompañando el retablillo de la farsa de dos encapuchados de ETA y unas cuantas armas, con las que quieren exigir compensaciones a su odiado Estado Español. Deben de pensar que esto es Irlanda del Norte, Líbano, Suráfrica o Sri Lanka. ¡Se han confundido de geografía y de historia!

Aciertos y desaciertos en las Cortes

 

Creo que acierta UPyD cuando fuerza a PP y PSOE, al mismo tiempo que acuerda con ellos, a pronunciarse por vez primera en el Congreso frente al reto independentista del Gobierno catalán. Aciertan PP y PSOE cuando, por fin, votan unidos en tema tan crucial. Acierta el PSOE al traer a mandamiento al caótico PSC-PSC(PSOE). No acierta Rubalcaba cuando, una vez más, se empecina en atribuir al federalismo -que cada grupo federalista, como es ya tradición en la historia e España, entiende a su manera- todas las venturas y todas las soluciones. Acierta, en cambio, al ofrecer a los federalistas catalanes, que teóricamente son bastantes, alguna pinta de solución o de salida en su laberinto. Desacierta el PP, como ha desacertado siempre, en una política de comunicación acerca de Cataluña como acerca de casi todo. Y acierta el Gobierno en su laconismo respecto al problema catalán, desoyendo el vocerío de la extrema derecha y la ingenuidad de los que le piden diálogo y siempre diálogo, cuando el patético presidente autonómico Mas no quiere diálogo, sino referendum.

Kelvin Doe

 

Me encanta leer reportajes y noticias de personas pobres, y más si proceden del llamado tercer mundo, o del cuarto mundo dentro del primero, que son capaces de superar las peores circunstancias y se lanzan al mundo de la ciencia, el arte, la política, el altruismo. Son no sólo una prueba de la mejor humanidad, sino un poderoso acicate para el trabajo, la confianza y la esperanza de todos nosotros. En una serie sobre niños prodigio encuentro a Kelvin Doe, un adolescente pobre de Sierra Leona, el país más pobre del mundo, que a los once años revolvía los vertederos de la capital en busca de material electrónico. Kelvin, el menor de cinco hermanos, trasteaba por la noche hasta el amanecer con diales, transistores, microchips… Empecé arreglando -dice- las radios de mi barrio. Gratis. En Freetown, una radio es la cosa más valiosa del mundo. Un anciano se enfadó porque no supe arreglar la suya y quería pegarme. Me fui corriendo a casa  y mi madre se enfadó aún más. Me prohibió arreglar más radios. Kelvin se dedicó entonces a fabricar generadores y baterías. Y más tarde, amplificadores, micrófonos, una mesa de mezclas… Montó su propia emisora de radio. El pasado verano, fue invitado por el MIT para trabajar en proyectos de ingeniería. El MIT es el Instituto Tecnológico de Massachusetts, la prestigiosa universidad privada de Cambridge (USA), con 80 premios Nobel en su haber,  y la escuela de ingeniería mejor del mundo.

Las Hurdes

En la conmovedora película de Luis Buñuel, Las Hurdes: Tierra sin pan (1932), que nos ofreció la Filmoteca navarra, no había alusión alguna a los intentos anteriores de regeneración de esa comarca superior de Extremadura. Situada al norte de la provincia de Cáceres, limítrofe con el valle de las Batuecas (Salamanca), zona montañosa de casi 2.000 kilómetros cuadrados, atravesada por siete riachuelos de agua fresca y limpia, estaba entonces habitada por unos 8.000 residentes en 46 aldeas y alquerías, que formaban cinco ayuntamientos. Ya en en 1892, el doctor Bide, que la visitó, por encargo de la Sociedad Geográfica de Madrid, presentó un informe sobre ella. Miguel de Unamuno, que recorrió en 1913 casi la mitad de sus núcleos de población, acompañado por dos intelectuales franceses amigos, uno de los cuales ya los había visitado, escribió un largo y curioso artículo, en el que reconocía la buena labor que habia desarrollado, en años anteriores, el obispo local, Francisco Jarrín, pero no conocía, al parecer, otra muy anterior, del también obispo de la misma diócesis, Juan Porras y Atienza, al final del siglo XVII y comienzos del XVIII. Monseñor Jarrín fundó la sociedad Esperanza de las Hurdes, que en 1908 organizó el I Congreso de Hurdanos y hurdanófilos, mucho más eficaz, al decir de muchos, que el recientemente celebrado, en 1988. Lo que casi nadie recuerda, y ni siquiera Wikipedia lo menciona, es la posterior obra llevada a cabo en la comarca por otro obispo de Coria, el célebre, posteriormente, arzobispo de Toledo y cardenal, Pedro Segura y Sáez, y que nos cuenta el interesantísimo libro de Santiago Martinez, Los papeles perdidos del cardenal Segura. Es el caso que aquel intransigente prelado tradicionalista burgalés, molesto en sus sedes de Toledo y Sevilla para muchos, expulsado de España en junio de 1931 por el Gobierno de la República, hizo, en la primavera de 1921, su segunda visita pastoral a las Hurdes, después de visitar su catedral, a los dos días de ser nombrado obispo de la diócesis de Coria. De su viaje, acompañado por dos eclesiásticos de confianza, dio cuenta, unos meses más tarde, a finales de febrero de 1922, en tres conferencias públicas, que dieron mucho que hablar. Tanto, que el Gobierno de la Monarquía encargó una visita y un informe a cuatro científicos -entre ellos el doctor Marañón- y al conde de la Revilla, elegido por el distrito del que eran parte las Hurdes, y un avance del cual se hizo público en junio de ese mismo año. En las primeras semanas de mayo, el prelado Pedro Segura había vuelto allá para distribuir las limosnas y los objetos litúrgicos donados por los fieles para las pobres iglesias hurdanas. También ese 3 de junio, el conde de la Revilla interpeló, solemne, al Gobierno y pidió escuelas nacionales, caminos vecinales, ambulatorios…, para terminar con el estado deplorable, vergonzoso de atraso y de abandono de Las Hurdes: no había allí un médico, ni un practicante, ni una farmacia, ni un camino vecinal, y apenas escuelas e iglesias, pero sí hambre, cretinismo y bocio. El interés por las Hurdes en toda España fue mayor que nunca. El siguiente día 20, llegó nada menos que el rey Allfonso XIII, escoltado por el ministro de la Gobernación, por varios de los científicos de la anterior comisión -Marañón entre ellos-, un periodista y un fotógrafo, y durante cuatro días recorrieron la comarca en el habitual y único medio de locomoción que eran por aquellas fragosidades las caballerías. Allá volvió de nuevo a acompañarlos en algunas ocasiones, sobre todo en las visitas a los templos, el obispo Segura, quien, el día 24, firmó un informe sobre las necesidades de la desgraciada comarca. Lo más original fue su petición de un hospital, de un asilo para ancianos, así como de una cooperativa de productos y de un cuartel de la guardia civil. El 18 de julio siguiente, se creaba el Real Patronato de Las Hurdes, presidido por el rey, vicepresidido por el obispo Segura, y compuesto por casi todos los científicos que las habían visitado, además de otras autoridades locales y nacionales. Pero la imprecisión de la financiación requerida y de las competencias del mismo Patronato, delegadas por los distintos ministerios, truncaron su eficacia.  Luis Buñuel, en su célebre película, mostró una tétrica realidad estática, que parecía no haber cambiado en nada. Algo hizo después la República, que llevó hasta allí alguna escuela y hasta La Barraca. Los planes del franquismo, con sus repoblaciones forestales y el plan de Fraga, Las Hurdes-1976, poco consiguieron también. Los nuevos pinares ardieron en gran parte, rechazados por los íncolas hurdanos, que sentían amenazados sus pobres terruños, sus escasos viñedos y olivares, y los terrenos de las mil flores para sus panales de miel. La visita real se repitió en 1998, con mucho menos sorpresa que la anterior y con alguna mayor eficacia. Con fondos del FEDER europeo, en fin, se han llevado a cabo los mejores planes del desarrollo rural, promoviendo sobre todo el turismo rural en algunos de los puntos claves de los núcleos de población, reducidos ya a 39, y con con un tercio menos de población.

Las víctimas

Ahora que las víctimas del terrrotismo etarra acuden a La Haya a pedir que los crímenes de la banda sean considerados crímenes de lesa humanidad, y que son traídos a España desde Méjico dos de los criminales más feroces. Ahora que se habla de una enésima perfomance de los mediadores internacionales en torno a la exigencia de la entrega de las armas por ETA, recordemos que sus víctimas, según fuentes seguras, fueron 837 asesinatos comprobados; más de 2.350 personas heridas, e indeterninado pero grande el número y el volumen de los estragos; que los atentados fueron 3.600; los actos del terrorismo callejero, 4.500;  indeterminado, pero muy numeroso, el monto de personas extorsionadas; 1.500, escoltadas; indeterminada pero contada por millares la cantidad de personas desplazadas a causa del terrorismo…. Añadamos también, porque es de justicia, las 99 personas abatidas por el Batallón Vasco-Español, la Triple A, el GAL y los llamados excesos policiales; los 746 heridos en esas operaciones, y las muchas personas marcadas por la tortura antes y después de la Reforma democrática. Pocos, dirá alguien, comparados con las víctimas en Italia (la mafia), Irlanda del Norte, Méjico, Colombia, Cuba o en la antigua Yugoslavia. Muchas, si las comparamos con lo sucedido en otros países del centro y del norte de Europa. Muchísimas dentro de una Transición democrática, que queremos todavía presentarla como ejemplar y ejemplarizante.

Últimos aforismos

 

– Lo curioso de la interrupción voluntaria del embarazo es que dura para siempre.

– ¿El olvido es la única venganza y el único perdón? (Jorge Luis Borges). Seguramente es la venganza más humana, pero no el único perdón, ni el mejor siquiera, que es mucho más que olvido.

– A muchos se les les puede permitir que digan la última palabra, con tal de que no digan también las anteriores.

La rueda de la vida

Sigo leyendo el admirable testimonio personal –La rueda de la vida– de la autora del capolavoro mundial, La muerte: un amanecer, Elisabeth Kübler-Ross, la médico psiquiatra suiza que, desde muy joven, supo que su misión era aliviar el sufrimiento humano y ese compromiso la llevó al cuidado de los enfermos terminales. Las entrevistas con éstos en el aula didáctica del hospital universitario Billings, de Chicago, a la que acudían médicos, sacerdotes, asistentes sociales, estudiantes de medicina y teología… se resumían, según Kübler-Ross, en un mismo mensaje: Vive de tal forma, que al mirar hacia atrás no lamentes haber desperdiciado la existencia. Vive de tal forma, que no lamentes las cosas que has hecho ni desees haber actuado de otra manera. Vive con sinceridad y plenamente. Vive.

«Hacerse espaldas unos a otros»

 

... porque andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven, para ir adelante, sigún se tiene por bueno andar en las vanidades y contentos del mundo, y para éstos hay pocos ojos; y si uno comienza a darse a Dios, hay tantos que mormuren, que es menester buscar compañía para defenderse, hasta que ya estén fuertes en no les pesar de padecer, y si no, veránse en mucho aprieto.

(San Teresa de Jesús, Vida, 8, 22)

¿Un senado con obispos?

La diferencia que hubo entre la que soñaba el futuro presidente de la Segunda República  y la que luego existió es parecida a la diferencia entre el optimismo de las primeras páginas de sus Diarios -robados después y ahora publicados- y el pesimismo de las últimas, escritas tras su destitución, el 10 de mayo de 1936. En su célebre discurso del 13 de abril de 1930, en el teatro Apolo de Valencia, discurso del paso del  ex ministro de la Monarquía, gran burgués y gran cacique, a la República de trabajadores de todas clases, decía el pobre don Niceto: … Pero, en cambio, librepensadores y radicales, la República española, precisamente para hartarse de razón y refrenar con la autoridad de un Felipe II los excesos del poder teocrático, tendrá que dar el ejemplo de su comprensión de mirar al alma nacional y en su futuro, hoy,  y en su tradición de los siglos, admitir, a más del Senado (sic) y en él la representación senatorial de la Iglesia. Y vais a decirme algunos: ¿Con el arzobispo de Valencia? Sí, y con el cardenal de Toledo a la cabeza, que es más en todos los aspectos de jerarquía y reacción (Aplausos). Y, como estaba en Valencia, hizo al final de su discurso el elogio de san Vicente Ferrer, que en su tiempo ayudó a que en el llamado Compromiso de Caspe catalanes, aragoneses y valencianos encontraran un rey común, Fernando de Antequera, que ocupara el trono vacante El futuro presidente de la República como que se encomienda ahora al mismo santo para conseguir lo contrario: que el actual rey de España deje vacante el trono que ocupa.- Pocas promesas políticas habrán sido tan dispatadas. Un año después, no hubo ni sombra de Senado, y menos de obispos en él. El flamante presidente del Gobierno provisional de la República, excelentísimo señor don Niceto Alcalá Zamora, hizo todo lo posible para que el cardenal reaccionario de Toledo, don Pedro Segura,  no volviera a España -de donde le había expulsado, manu militari, uno de sus ministros- y abandonara definitivameente su sede primada, y, pocas semanas después, dimitía él mismo del Gobierno, al aprobarse el artículo 24 de la Constitución, uno de los más sectarios y persecutorios de la historia de las Constiuciones modernas, entre ellas la de Méjico o la URSS, que sirvieron de ejemplo a la nuestra. Elegido, con todo, primer presidente de la República, sus cuatro años y medio de presidencia fueron para él un permanente quebradero de cabeza, hasta terminar expulsado de la presidencia y de la vida política, abandonado y olvidado de casi todos. Ejemplar, en cambio, fue su vida posterior en el exilio, llena de dignidad e independencia, dedicado, como gran jurista que era, a sus muchos libros y estudios, dentro de una discreción y sensatez  exquisitas.