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Al Cristo de San Juan de la Cruz, de Dalí

 

¿Ruge o plañe el mar? Sólo se tiende
como un bruñido espejo ante tu talla*.
Breve es el mar para tu amor inmenso,
que en la cruz se revela sin orillas,
pero mejor que nada nos señala
la magnitud divina de tu muerte.

La cruz, ya noble, llena el firmamento,
negro como el terror de tu condena,
como la culpa atroz de tus verdugos,
como el miedo cerval de tus discipulos.
Bajo la cruz tu hermoso cuerpo pende,
atleta juvenil y musculoso,
dechado de equilibrio y proporciones,
cuerpo de un dios del panteón olímpico,
que contempla la costa compasivo
y envuelve con sus brazos amorosos
la pobre humanidad de tierra adentro.

Porque el genial pintor de Cadaqués,
que en sueños creyó verte en California,
quiso pintar, audaz, un Cristo vivo,
transportando la cruz como un trofeo:
Cristo resucitado sobre el mundo,
dueño de un mar de gracia y de belleza.
No es la luz del ocaso, sino el alba,
que viene a iluminar todas las cosas.
Cristo salido de la noche oscura.
Cristo, el Amado seductor, cantado
por fray Juan de la Cruz en versos de oro,
el poema más bello de la historia.

La barca no es la barca de Caronte,
la que nos lleve al Hades tenebroso,
sino la barca artesanal de Pedro
para llevar al mundo la noticia.

¡Oh, Cristo de San Juan y de Dalí,
Cristo en la cruz, desde la cruz triunfante,
Cristo gentil, celeste y victorioso,
acércanos la luz de tu victoria!

__________

  • Alusión al poema «El mar» dentro de El Cristo de Velázquez, de Miguel de Unamuno.

La muerte de Dios en Hegel

 

Dios no muere el viernes santo
en una cruz del Gólgota.
Muere el Hijo de Dios, hombre perfecto,
carne y hueso de historia acontecida,
cuyo destino es morir,
para alcanzar, por el poder de Dios,
la vida perdurable.
Muere el Dios metafísico,
infinito y perfecto,
alejado del mundo y de su historia,
dueño absoluto de la absoluta libertad.
Pero el Dios de Jesús de Nazaret
no se hunde en el abismo de la nada.
Se hunde el hombre  que rechaza
al Hijo del Hombre salvador de su miseria

y no sabe ser libre y justo al mismo tiempo.

El hombre está ahora más cerca de Dios que nunca,
y Dios, por fin,
ha liberado al mundo del poder de los hados.

Los Judas

 

         El Judas, que corre  y se corre, como si fuera un novillo, el próximo sábado en Cabanillas, es una divertidísima sucesión de lances de idas y venidas, carreras sin cuento, acechos y fugas, saltos de obstáculos -ventanas y balcones incluidos-, aparentes prendimientos y escapadas espectaculares…, hasta que la justicia acaba cumpliendo su objetivo Los Judas que se han restablecido en algunos pueblos navarros, en esa misma fecha o en otras, son probablemente restos de la representación del Jueves Santo, de la que nos hablaba José María Iribarren citando a Ignacio Baleztena, pongamos que en Andosilla.

Tras el interrogatorio del Lanzareno, el de las barbas rojas se acercaba al que hacía de Mésias y le besaba. Los apostóles se dispersaban, y la turba, a empujones, conducía a la cárcel al Lanzareno.

Entonces los mocetes del lugar, provistos de cencerros, pitos, carracas, matracas y pozales con piedra, daban la cencerrada a los soldados armados y terminaban acometiéndolos.

Los armados huían y la tropa ponía en libertad a Cristo, tras lo cual la emprendía con Judas, a quien perseguía por las calles, insultándole y arrojándole hortalizas y seguramente otros objetos no tan suaves.

De la misma tradición o de similares arranca el Volatín de Tudela, que representa el suicidio de Judas desde el siglo XVI. O los Judas rebutidos de paja, colgados sobre las calles, a los  que quemaban después, como en Tafalla; o en Estella, después de pasearlo, montado en un burro, entre insultos y, finalmente, colgarlo. En Los Arcos le disparaban los mozos desde los tejados con escopetas y pistolas. En algunos de estos sitios se ha renovado la antigua costumbre con nuevos bríos,

Tradiciones populares y simbólicas que, en los mejores tiempos, acercaban al pueblo llano y no tan llano a la Pasión del Señor, como rezaba la frase acuñada en la cristiandad.

«Angelitos somos…»

 

         El Mércoles Santo, como en otros muchos pueblos de la zona media de Navarra, los chicos de Mañeru nos poníamos una corona con ramas de espinos en la cabeza y recorríamos el pueblo con las las matracas cantando, con una entonación como de bando jocoso, la siguiente letrilla:

A la una / la mula. / A las dos / tira la coz. / A las tres / las cruces./ A las cuatro / se rematan./ A las cinco / el sermón. / A las seis / la procesión. / A las siete / los oficios. / A las ocho / las tinieblas. / A las nueve / coge la bota y bebe. / A las diez / otra vez. / A las once / llama el conde. / A las doce / le responde…

Está claro que esta primera parte era, si quitamos esa rústica y vulgar entrada, lo mismo que la morcilla de los versos de las nueve y de las diez, la letrilla del ancestral pregón que tal vez cantaban antaño por el pueblo los monaguillos anunciando los actos del Jueves Santo por la tarde. Tal como lo recuerdo aquí, no he visto esa letrilla completa en ninguna parte, pero debía de ser muy parecida en otros sitios.

Y seguía la segunda parte del canto pregonero, que traen, con algunas variantes, los trabajos de Iribarren y de Jimeno, que recopilan las letrillas que se cantaban en muchos pueblos navarros los días de Miércoles y Jueves Santo :

Alto divino / Alto secreto: / ¿Dónde está mi Dios? / En el monumento, / cerrado con llaves / que parece muerto.

Son los versos más bellos de las letrillas. A los que siguen, en primer lugar, los dos más utilizados durante todo el año, en todas las cuestaciones públicas que hacían los muchachos, sobre todo en Navidad y Reyes, y que se encuentran en casi todas las tradiciones populares:

Angelitos somos, / del cielo bajamos, / agujas pedimos / para el monumento. / Si no nos quieren dar,/ las chicas pagarán.

En esta ocasión lo que se pedía eran agujas, alfileres mejor, para trabar las telas de las sábanas, paños, damascos, etc., con los que se armaba antes el monumento al Santísimo el día de Jueves Santo. En mi tiempo ya no hacíamos la cuestación propiamente dicha: ya no hacían falta agujas, porque no se ponían telas en el monumento. Iribarren escribe que en Aoiz se remataba el estribillo tradicional así: Si no nos quieren dar, / a las puertas llamarán. Jimeno da otras versiones, como: Si no nos quieren dar, / las puertas pagarán. O: Si no nos quieren dar, / las gallinas pagarán, pero sin indicar el pueblo donde se cantaban tales variantes.

 

La ignorancia de la Biblia

 

         Hablaba yo ayer de la ignorancia en general de muchos devotos fieles. Pero hoy añado, una vez más,  la específica ignorancia  religiosa de una buena parte del clero y de muchos fieles, comenzando por la ignorancia de la Biblia, de la formación de sus libros, de los géneros literarios, del método crítico histórico, hoy ya común en el estudio del Antiguo y Nuevo Testamento. Muchísimos católicos piensan todavía, al modo de los fundamentalistas protestantes, que la Biblia hay que leerla e interpretarla al pie de la letra, como si fuera la relación de un médico forense o la retrasmisión de un partido de fútbol. Ignoran, porque nadie les ha enseñado, que los historiadores antiguos no escribían una crónica tal como hoy la entendemos, sino poniendo, v.g., en el personaje del relato las palabras, los discursos o las enseñanzas acordes con sus convicciones y con el momento y lugar de la alocución. Si triste es la ignorancia de todo esto siempre, lo es particularmente en el llamado Relato de la Pasión, particulamene en el discurso de Jesús en la última cena, según Juan;  en los interrogatorios de la noche de la Pasión; en las Palabras de Jesús en la cruz, o en los «fenómenos» acaecidos a la muerte del Crucificado. Como todos los años, se repetirán en demasiadas iglesias y capillas las mismas  falsedades exegéticas los mismos lugares comunes sentimentales, las mismas simplezas espiritualistas, y hasta las mismas crueldades del Hijo entregado por el Padre a la muerte, o dejado a su suerte por Dios… Una Pasión redoblada por la ignorancia y la irrresponsabilidad de quien debiera servir al pueblo con su esfuerzo, su estudio y su diligencia pastoral más esmerada.

El Lanzareno

 

   Recuerda José María Iribarren en su curiosísimo libro De Pascuas a Ramos la antigua representación en Pitillas del prendimiento de Jesús en Getsemaní, que tenía lugar en un olivar del pueblo, al que acudían a prenderle una turba pueblerina armada de palos, hoces, azadas, guadañas y horcas. Y cuenta que Ignacio Baleztena había escrito algo parecido de un pueblo de la Ribera, que él suponía fuera Andosilla, donde hoy se se representa en Viernes Santo la mejor Pasión viviente de Navarra, a imitación de la soberbia representación del Jueves Santo en la vecina Calahorra.

Salía de la cárcel del pueblo un pelotón armado de similar manera, encabezado por un jayán con  barbas rojas de cola de yegua, e iban preguntando por el camino:

-¿Hais visto por un casual al Lanzareno?
-En el olivar del tío Barrunta, donde está con los apostóles.

Y allá que iban.

El que hacía de Cristo, preguntaba humilde:

-¿A quién buscáis?
– Al Lanzareno.
-Yo soy.
¿Sois vos el Mésias?
-El mesmo.
-Pues, dasus preso.

Conmueve la ruda y sencilla fe de todas estas tradiciones, nacidas de un pueblo ignorante y devoto, harto de no entender la fría, pesada e ininteligible liturgia eclesial (toda en latín), que fue creando estas ingeniosas celebraciones más cercanas a la historia real de Jesús de Nazaret. Así nació el primer teatro europeo y español. Así nuestras venerables procesiones, que algunos quisieran eliminar o «democratizar», seguramente que profanándolas, como ya lo han hecbo o intentado hacer en varios sitios.

 

Domingo de Ramos

 

Bendito el que viene
en nombre del Señor.

No es el rey de Judea,
alfil del emperador.
Ni el Sumo Sacerdote,
tampoco el Procurador.
Él es el Maestro
y el Hijo de Dios.
que viene a enseñarnos
la Ley del Amor.
El no quiere tronos,
ni guardia de honor,
ni recias legiones,
ni ciega aclamación.

Bendito el que viene
en nombre del Señor.

Asaltar capillas

 

              Si alguien en España hubiera asaltado, liderando un grupo, un ayuntamiento, una diputación, un mnisterio, o una simple casa de cultura, y no digamos una mezquita, desnudos, profiriendo disparates y procacidades contra el alcalde, el ministro, o el imán, y amenzándoles para colmo con quemarlos como no sé qué año…, nadie hubiera podido  imaginar que, al poco tiempo, ese alguien fuera elegido concejal del primer ayuntamiento de España, y, además, nombrado responsable de la Consejería de Bienestar y nada menos que portavoz del ayuntamiento. Pero si, en cambio, alguien asalta una capilla católica en la universidad y quien la asalta es un moza guapa, como Rita Maestre, mostrando sus robusrtos pechos, y las procacidades están dirigidas al papa y las amenazas a los católicos, a quienes se les recuerda los incendios de los templos y las matanzas de 1936, entonces todo eso es mérito y mérito mayúsculo, que lleva a ocupar esos puestos, o tal vez -ya veremos- mayores en las filas de PODEMOS, con el aplauso y el encendido elogio de la alcaldesa de Madrid, la ex juez Manuela Carmena, que ha impartido una sentencia moral más. tan injusta como atrabiliaria. Total:  4. 320 euros de multa de un tribunal benigno, que se piensa recurrir; la rechifla de la progresía podemita, que cierra filas en torno a la nueva ética laicista que nos traen, basada en la libertad de expresión contra todo lo que no sea su código leninista de poder; el silencio de casi todos, y un leve rapapolvos de El País, que a lo sumo ve en todo ello un exceso de provocación, griterío y espectáculo de sus odiados podemitas.

Víctor Pastor Abaigar

 

         Víctor Pastor Abaigar es un pofesor jubilado y un historiador, especializado en arte, que nunca se jubilará. Gracias a él, la historia de su pueblo Los Arcos y de toda Tierra Estella tiene mucha más luz y es conocida mejor por todos. Mi tocayo es uno de los hombres más generosos y amables que he conocido, y durante muchos años, y en muy diversas circunstancias, he vivido de cerca su generosidad cercana. Cada vez que nos vemos, ahora en su residencia marista de Arre, me vengo con algún libro o folleto nuevos salidos de su activa  inteligencia. La última vez, con el precioso cuaderno, a todo color, sobre la Fábrica de San Gregorio Ostiense; Basílicia y Hospedería, sufragado -que es mucho más que una opeación económica- por los ayuntamientos aledaños. Siendo un lugar que he visitado muchas veces, he gozado leyendo la rigurosa descripción histórica, religiosa, social y artistica de de ambas construcciones, con las novedades añadidas en la segunda de ellas desde su restauraciñin integradora el año 2007.- Y junto a a este trabajo, otro librito, más modestamente ilustrado, sobre el hidalgo Lucas Joseph de Elizondo y López de Los Arcos (1681-1736), desconocido hasta hoy salvo para algunos eruditos,; hijo de un diputado  arqueño a Cortes de Navarra; alumno de la Univerrsidad de Irache y del convento de la Merced de Estella; beneficiado parroquial, estudioso crítico de las Constituciones de su cabildo; exquisito bordador de casullas; buen conocedor de la literatura clásica y de la española; curioso poeta y ubérrimo autor de sonetos y décimas espinelas, algunas de las cuales dedicó a su admirado Joseph de Magallón, del noble linaje navarro, afincado en Los Arcos, a quien don Lucas tuvo como modelo de nobles y dechado de nobleza…- Y ya estará mi tocayo pensando dónde y cómo publicar -en papely ahora online- los mil papeles que le quedan y que ha ido preparando durante su larga vida con paciencia/impaciencia de historiador-escritor clásico, de los que no se cansan nunca.