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Canciones de la nieve (IV)

 

Jugábamos de niños a romper
los carámbanos
-chinchurros los llamábamos-,
de hielo,
con palos, con escobas,
o con útiles de hierro.
Eran enemigos peligrosos
que arrojábamos al suelo.
La nieve era una amiga
pero no el hielo,
pero no los carámbanos hirsutos,
inminentes, afilados,
que nos daban mucho miedo.

Qué risas
cuando los quitábamos
de en medio…

***

Reina el sol
sobre el circo de picos
nevados.
La nieve
hace los montes
más altos.
Los eleva
hasta las cimas
de lo sagrado.
Un ángel, una diosa,
y hasta el Dios cristiano
se nos hacen posibles
y hasta cercanos.

La nieve nos vuelve
contemplativos,
sosegados,
silenciosos,
y a menudo
más que humanos…

 

Canciones de la nieve (III)

 

Le digo
a la nieve:
Ven.
Y viene.

***

Las primeras esculturas
fueron de nieve.
Después vino la argamasa,
la piedra
y más tarde los metales perennes.
Los primeros adanitas
hicieron en el jardín,
al comienzo de la historia,

un muñeco de nieve.Y toda la escultura desde entonces
no tiene
otro fin más notable
que imitar y mejorar
aquella primera escultura
hecha de nieve.

***

El silencio
de la nieve.
El campo lo respeta.
La ciudad
no lo escucha.
Ni lo entiende.

.

 

Canciones de la nieve (II)

 

La nieve es la ilusión
de la regeneración.

***

Si manos blancas
no ofenden,
no ofenden tampoco
las bolas de nieve.
Si todas las batallas
hubieran sido
con estas bolas,
tan breves,
tan
leves,
como las bolas
nieve…

***

Nada ni nadie
viene
tan numeroso,
tan de repente,
tan generoso,
tan vehemente.
Nada ni nadie
como la nieve.

 

Canciones de la nieve (I)

 

La
nieve…
Qué blanca,
qué aérea,
qué leve,
la nieve.

***

Suben al cielo
las telesillas.
Qué maravilla.
Qué maravilla
que al ascender
el mismo suelo
de cielo brlla,
Subiendo al cielo.

***

Sol y nieve.
Nieve y sol.
Do, re mi.
Mi, fa, sol.

***

Qué limpia.
Qué alegre.
Qué sencilla:
la nieve.

 

Nuevas canciones del mar (V)

 

Mojados
van
los pies y los tobillos
del mar.

***

Pequeño dios demiurgo,
el mar es grande
y está
en todas partes.
Como dios,
inevitable.
Como demiurgo,
nos hace y nos deshace,
mañana
            y tarde.

***

Me voy
del mar.
Pero me llevo
el olor,
el color,
y el dolor
del recuerdo
del mar.

 

 

Nuevas canciones del mar (IV)

 

Los pentagramas
del mar:
olas que vienen
 y  van.

Do, re, mi,
do, re, fa.
A veces
alza la voz
en la
o  en sol mayor.
O hace
una pausa,
redonda
y blanca.

Los pentagramas
del mar:
olas que vienen
 y van.

+++

Como el mar es de todos,
ya no es de nadie.
No hay amo en la Tierra
que lo acapare.

 

Nuevas canciones del mar (III)

 

Debo al mar
ante todo
la serenidad.

   ***

La lucha
de viento y mar.
El viento
se ve vencido
y se va.
Pero no se retira:
es sólo
para volver
a empezar.

Y siempre acaba
venciendo
el mar.

   ***

Una cosa curiosa,
y angustiosa,
nos muestra el mar:
que estamos rodeados
por el mar.

 

Nuevas canciones del mar (II)

 

Nada hay más bello
que el mar.
La belleza de la Tierra
la inventó el mar.

***

Nos muestra el mar
sólo su cara
y nos oculta
toda su masa.
Toda su masa.
Quien piensa conoce el mar
siempre se engaña.

***

La mar de cosas
que tiene el mar:
tantas, que no se pueden
contar.

 

Nuevas canciones del mar (I)

 

Su
Majestad,
el
mar…

 ***

La
brisa
le trae al mar
la risa,
y le da
prisa
para llegar
a la orilla precisa
-bajamar o pleamar-
con puntualidad sumisa.
La brisa,
la risa,
la prisa
del  mar.

***

Ver
el mar,
y volver
a soñar.