Debo al mar
ante todo
la serenidad.
***
La lucha
de viento y mar.
El viento
se ve vencido
y se va.
Pero no se retira:
es sólo
para volver
a empezar.
Y siempre acaba
venciendo el mar.
***
Una cosa curiosa,
y angustiosa,
nos muestra el mar:
que estamos rodeados
por el mar.