Archivo del Autor: vmarbeloa

Últimos aforismos

 

-Esquí de fondo en los Pirineos: unos pinos altos se deslizan estáticos por la brillosa pendiente de la nieve.

-Siguiendo a Hegel, Odo Marquad escribe: Las instancias del terror no tienen conciencia, son la conciencia. Los terroristas no pueden presumir de tener la conciencia tranquila, porque sencillamente no la tienen.

-La lenidad no fue, precisamente, una cualidad de Lenin.

Los ríos

 

         Los griegos representaron al dios-río, ya  como un toro (Aqueloo), ya como un hermoso efebo echado en el suelo (Alfeo o Iliso), ya como un joven nadador (Orontes).

Pero también como un anciano con barbas ,entre cañas, con los codos apoyados en una urna y llevando un remo.

Nacen los ríos navarros en sus manaderos cantábricos, pirenaicos, prepirenaicos y de la zona media, y otros, que crecen y mueren en la geografía navarra, nos llegan de tierras vecinas. Un rio nacional, el Ebro, se hace varón aqui y,cargado de años de aguas, va a morir al Mediterráneo.

Son ríos caudalosos, en general, sobre todo en su curso medio y bajo, y trasladan casi la mitad de los nueve billones y medio de litros de las precipitaciones anuales que recibe Navarra del santo cielo.

Los ríos sonorosos…

Sobre las rocas musgosas, y bajo la sombrilla del hayedal, salta el agua recental y manantía: toro precipitado, hermoso efebo languideciente; joven nandador arrojado; barbas venerables y níveas de río viejo, tras millons de años de recién nacido de la urna rocosa, con el remo del ciego instinto natural.

El Estado no financia a la Iglesia

 

          Vuelve en VN el bueno de Francisco Vázquez, embajador de España, ex embajador en el Vaticano y ex alcalde socialista, casi perpetuo, de La Coruña, a repetir con la vehemencia que le caracteriza que es rotundamente falso que el Estado financie a la Iglesia católica en España con los impuesos de todos, sino sólo con la aportacón voluntaria de los ciudadanos, católicos o no, del 0´7%, en lo que el Estado es mero intermediaro recaudador, como en Alemania, Dinamarca, Italia o Suecia, países, por cierto, que pasan por ser modelos de gran parte de la izquierda española… Con ironía gallega añade Vázquez que la financiación directa del Estado en España se reserva para los partidos políticos, centrales sindicales y empresariales, posiblemente porque se considere que cumplen un servicio público y social muy superior al de la Iglesia o porque se entiende que andan escasos de recursos… ¡Añado yo ahora qué sería de ellos, si tuvieran que depender del 0´7% de las aportaciones voluntarias a la hora de la declaración de la renta! De todos modos, Francisco Vázquez va má allá y denuncia la campaña de infundios, tergiversaciones y ataques contra la Iglesia de parte de diversos medios de comunicación hostiles al hecho religoso y, sobre todo, muy sectariamente enemigos de la Iglesia católica, a fin de crear una mala imagen que influya negativamente a la hora de decantarse por la contribución confesional. Y todo ello en un escenario político e institucional no favorable a  los católicos, que ven cómo se niegan y retiran subvenciones a sus actividades públicas; se descristianizan las fiestas y ceremonias y se hostigan sus propiedades y derechos adquiridos; (…) se anuncian programas de gobierno que fijan como prioridades la supresión de la asignatura de Religión, la anulación de los conciertos educativos, una nueva ley de libertad? religiosa, que reduzca el hecho religioso al ámbitoi privado y la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede para derogar el marco jurídico de la Iglesia dejándola al albur de la normativa legislativa imperante en cada momento.

Morales, el Divino

 

          Hacía tiempo que el Bellas Artes, de Bilbao, junto con el Museo del Prado, no habían organizado una exposición de tan alto rango como ésta. El pintor extremeño Luis de Morales (c. 1510 – c. 1586) fue un pintor religioso por excelencia, lo que le valió el apodo de El Divino, muy  influido por Alonso Berruguete, la escuela flamenca y por el italiano Sebastiano del Piombo. Fue durante un tiempo el pintor favorito de su mecenas el obispo de Badajoz, Juan de Ribera, hoy santo, que fue después arzobispo de Valencia y virrey, uno de los eclesiásticos reformadoress más eximios de su tiempo. Dejando ahora de lado ciertas futilidades que se encuentran en cualquier sitio, la inmersión en esta copiosa exposición de decenas y decenas de cuadros, muchos de ellos vistos en otro tiempo en Madrid y en otros museos, me ha dejado el gusto y el regusto, por ejemplo, de la hermosura sorprendente del Tríptico del juicio del alma de Juan de Ribera; de la majestad dolorida de los Ecce homo; del patetismo de La Piedad (1580), entre otros ejemplares del mismo motivo; del esplendor figurativo del Resucitado; del encanto de la Virgen de la leche, en diversas versiones, o de  la originalidad de las Vírgenes gitanas, o con el Niño escribiendo, o con San Juanito (evocando a Rafael), así como de la Sagrada Familia con el horóscopo… Qué ternura en los rostros gozosos o doloeridos. Qué delicadeza (sfumato) en algunos rostros virginales. Qué color excelso. Que cercania dramática…

 

Naturaleza y costumbre

 

   Sigo leyendo a Pascal: sobre la gracia, sobre la miseria del hombre, sobre la grandeza del hombre… De vez en cuando, para divertirme un poco, leo una de sus ingeniosas provinciales. Hoy me detengo ante este admirable pensamiento (120):  Los padres temen que se borre el amor natural de los hijos. ¿Qué es, pues, esta naturaleza sujeta a ser borrada? La coutume est une seconde nature, que détruit la première. Mais qu´est-ce que nature? Pourquoi la coutume n´est-elle pas naturelle?  J´ai grande peur que cette nature ne soit elle-même qu´une première coutume, comme la coutume est une seconde nature.

¿Sobran los cuatro?

 

     Ha sido Mónica Oltra, la dirigente de Compromís y vicepresidente del Gobierno valenciano, la que nos ha pisado la iniciativa, que algunos veníanos cultivando: sobran en las próximnas elecciones los cuatro cabezas de lista de los cuatro mayores partidos, que nos han traido a mal traer durante estos cuatro últimos meses, y que nos amenazan con abrumarnos y exasperarnos con su palabrería y su demagogia partidista en la infinita espera que nos distancia todavía del 26 de junio. Ahora bien, como la política es el arte de lo posible, y no de lo hipotéticamente imposible, a lo anterior hay que añadir que cualquiiera de los cuatro excluidos a priori, que se presente a las elecciones de junio y gane en votos, siendo así elegido y confirmado con honores por los votantes, tendrá todo el derecho del mundo para continuar en la tarea política, ya que nadie podrá oponerse a la nueva voluntad popular.

La paz con vosotros

 

Jn 20, 19-31

Era una tibia y lenta tarde de abril,
y cerradas estaban las puertas de la estancia
por miedo a los judíos.
El Maestro, ya vivo ente los muertos,
trajo la paz a sus discípulos,
que  cambiaron el miedo por el júbilo,
y derramó sobre ellos el Espíritu,
que les daba el poder de curar los enfermos
y perdonar los pecados de los hombres.
Era el mismo Jesús
de las manos taladradas por los clavos
y del pecho abierto por la lanza.
Los que no estaban allí, como Tomás,
le vivieron también en un segundo encuentro.

Dichosos de ellos, porque todos
creyeron sin ver
y salieron a la calle
a predicar la vida y la muerte de Jesús
por todo el mundo.

El guardián entre el centeno

 

    Como tantos españoles, he leído demasiado tarde esta novela famosísima de J. D. Salinger  (1945), que pasa por ser la mejor del siglo XX en todo el mundo. En la excelente edición revisada de Carmen Criado, 2007. ¿Cuáles  son los méritos de un capolavoro de esta magnitud? Su cotidianeidad, su sinceridad, su pesimismo, su humor amargo y su autovictimación. Se trata de un autorelato breve, escrito por un joven de 22 años, de familia rica, mal estudiante y un tanto maniático en un afamado colegio norteamericano, cercano a Nueva Yok, que cuenta sus últimas peripecias, durante unos pocos días, en el colegio y  tras ser expulsado del mismo,  vagabundeando por la gran ciudad antes de volver a su casa. No sucede en esos aciagos nada importante, pero lo no importante viene narrado con una cruda sinceridad, sin abalorios literarios. Tan pesimista es el muchacho, que sus nombres y adjetivos más habituales son: depresión, deprimido, estúpidos, cretinos, malditos, hijos de puta, falsos, falsísimos, y así. La más socorrida expresión para indicar algo más de lo que llanamente se narra es un escéptico y desdeñoso: y  todo eso. Pero él se va enfrentando con toda su mala suerte y sigue su curso  con un humor negro, que hace reir de continuo al lector. Éste se encariña pronto con el personaje y le acompaña en todos sus lances, algunos de los cuales o muy parecidos ha padecido sin duda en su propia vida. La compasión humana juega aqui su papel, pero sobre todo la coincidencia  y la parcial  identificación con el protagonista. Al final, como le pasa al actor de la novela, el lector echa de menos a todos los personajes, aún los más cretinos, estúpidos y malditos.  Lo único que sé es -escribe en sus penútimas líneas el narrador protagonista- es que, en cierto modo, echo de menos a todas las personas, de las que he hablado. (…) No cuenten nunca nada a nadie. Si lo hacen,  empezarán a echar de menos a todo el mundo.

La oración de Bowie

 

         El  super cantante David Bowie, recientemente fallecido, que vivió siempre con una viva tensión moral y cultivó una espiritualidad tormentosa, confesó una vez que, con el paso de los años, sus preguntas eran menos , pero cada vez más profundas y lacerantes Él es también el autor de aquella ya famosa expresión: – No soy ateo y esto me preocupa, pero ¡dadme un par de meses…! Escojo hoy dos versos de una plegaria suya elemental, expresión sincera de toda su vida:

          Lord, I kneel and offer you my word on a wing.
          And I´m trying hard to fit among your scheme of things.

         (Señor, me pongo de rodillas y te ofrezco mi  palabra en un ala.
Y me afano arduamente por encontrar sitio en tu orden de cosas).

Epopeya y comedieta vascas

 

          Me aburro recorriendo las interminables páginas, a mitad del II tomo, de  de los tres que componen la obra cumbre del novelista comunista vizcaíno Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas (2005), que tiene por centro el Getxo de finales del XIX y primera mitad del siglo XX. Y recuerdo con gozo el I tomo, que tanto me gustó. Y no es que a ese tomo no le sobren páginas, pero tenía la frescura, el garbo y el humor de esa especie de epopeya autocrítica (¡un oxímoron!) vasca, con el Ama, Cristina Oiandía, mal casada con Camilo Baskardo, como símbolos del Origen del Pueblo Vasco, del Principio del mundo: sabinianos, tradicionales, racistas, dominantes, exclusivos y excluyentes, hombres de la madera y del hierro a la vez. Frente a ellos aparecen de no se sabe dónde dos advenedizas –Ella y Madia o Magda-, que rompen el matrimonio Onaindia-Baskardo, hacen enloquecer a sus tres hijos, tras el retorno del primogénito de la India; se apoderan de los varones del caserío Altube, y crean una línea de bastardos maketos, convertidos también en hombres del hierro, que compiten con los primeros en las finanzas, en las empresas navieras y hasta en el gobierno de la Provincia. Inolvidables personajes son los Sugarkea, más tradicionales aún que los vecinos Baskardo: paganos todavía, aislados y hasta desnudos. Isidora, la joven heroína minera de La Arboleda, de la que se enamora otro Altube y son los protagonistas de un autentico relato de realismo mágico, expresión literaria de las primeras huelgas y luchas en la zona minera de Vizcaya. O Teresa, la hija prostituta de Isidora y sus conmovedores encuentros con el joven maestro don Manuel, verdadero comodín del novelón O el episodio garciamarquiano del regalo de las llamas sudamericanas, invasoras de Getxo y la huída del macho al monte Gorbea. O los típicos curas, amigos del Ama, barojianos naturalmente: don Eulogio del Pesebre (del Niño Jesús) y su coajutor don Estanis, cazador. O el tronco gigante y enigmático que trajo el mar y  que hace de mostrador de la Venta, verdadero centro socializador del pueblo…- Veré lo que da de sí el resto de la obra, pero el primer tomo merece más de una lectura regocijada y reflesiva, porque se trata de una obra única en su género.