Los griegos representaron al dios-río, ya como un toro (Aqueloo), ya como un hermoso efebo echado en el suelo (Alfeo o Iliso), ya como un joven nadador (Orontes).
Pero también como un anciano con barbas ,entre cañas, con los codos apoyados en una urna y llevando un remo.
Nacen los ríos navarros en sus manaderos cantábricos, pirenaicos, prepirenaicos y de la zona media, y otros, que crecen y mueren en la geografía navarra, nos llegan de tierras vecinas. Un rio nacional, el Ebro, se hace varón aqui y,cargado de años de aguas, va a morir al Mediterráneo.
Son ríos caudalosos, en general, sobre todo en su curso medio y bajo, y trasladan casi la mitad de los nueve billones y medio de litros de las precipitaciones anuales que recibe Navarra del santo cielo.
Los ríos sonorosos…
Sobre las rocas musgosas, y bajo la sombrilla del hayedal, salta el agua recental y manantía: toro precipitado, hermoso efebo languideciente; joven nandador arrojado; barbas venerables y níveas de río viejo, tras millons de años de recién nacido de la urna rocosa, con el remo del ciego instinto natural.