El Estado no financia a la Iglesia

 

          Vuelve en VN el bueno de Francisco Vázquez, embajador de España, ex embajador en el Vaticano y ex alcalde socialista, casi perpetuo, de La Coruña, a repetir con la vehemencia que le caracteriza que es rotundamente falso que el Estado financie a la Iglesia católica en España con los impuesos de todos, sino sólo con la aportacón voluntaria de los ciudadanos, católicos o no, del 0´7%, en lo que el Estado es mero intermediaro recaudador, como en Alemania, Dinamarca, Italia o Suecia, países, por cierto, que pasan por ser modelos de gran parte de la izquierda española… Con ironía gallega añade Vázquez que la financiación directa del Estado en España se reserva para los partidos políticos, centrales sindicales y empresariales, posiblemente porque se considere que cumplen un servicio público y social muy superior al de la Iglesia o porque se entiende que andan escasos de recursos… ¡Añado yo ahora qué sería de ellos, si tuvieran que depender del 0´7% de las aportaciones voluntarias a la hora de la declaración de la renta! De todos modos, Francisco Vázquez va má allá y denuncia la campaña de infundios, tergiversaciones y ataques contra la Iglesia de parte de diversos medios de comunicación hostiles al hecho religoso y, sobre todo, muy sectariamente enemigos de la Iglesia católica, a fin de crear una mala imagen que influya negativamente a la hora de decantarse por la contribución confesional. Y todo ello en un escenario político e institucional no favorable a  los católicos, que ven cómo se niegan y retiran subvenciones a sus actividades públicas; se descristianizan las fiestas y ceremonias y se hostigan sus propiedades y derechos adquiridos; (…) se anuncian programas de gobierno que fijan como prioridades la supresión de la asignatura de Religión, la anulación de los conciertos educativos, una nueva ley de libertad? religiosa, que reduzca el hecho religioso al ámbitoi privado y la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede para derogar el marco jurídico de la Iglesia dejándola al albur de la normativa legislativa imperante en cada momento.