Si alguien en España hubiera asaltado, liderando un grupo, un ayuntamiento, una diputación, un mnisterio, o una simple casa de cultura, y no digamos una mezquita, desnudos, profiriendo disparates y procacidades contra el alcalde, el ministro, o el imán, y amenzándoles para colmo con quemarlos como no sé qué año…, nadie hubiera podido imaginar que, al poco tiempo, ese alguien fuera elegido concejal del primer ayuntamiento de España, y, además, nombrado responsable de la Consejería de Bienestar y nada menos que portavoz del ayuntamiento. Pero si, en cambio, alguien asalta una capilla católica en la universidad y quien la asalta es un moza guapa, como Rita Maestre, mostrando sus robusrtos pechos, y las procacidades están dirigidas al papa y las amenazas a los católicos, a quienes se les recuerda los incendios de los templos y las matanzas de 1936, entonces todo eso es mérito y mérito mayúsculo, que lleva a ocupar esos puestos, o tal vez -ya veremos- mayores en las filas de PODEMOS, con el aplauso y el encendido elogio de la alcaldesa de Madrid, la ex juez Manuela Carmena, que ha impartido una sentencia moral más. tan injusta como atrabiliaria. Total: 4. 320 euros de multa de un tribunal benigno, que se piensa recurrir; la rechifla de la progresía podemita, que cierra filas en torno a la nueva ética laicista que nos traen, basada en la libertad de expresión contra todo lo que no sea su código leninista de poder; el silencio de casi todos, y un leve rapapolvos de El País, que a lo sumo ve en todo ello un exceso de provocación, griterío y espectáculo de sus odiados podemitas.