Los Judas

 

         El Judas, que corre  y se corre, como si fuera un novillo, el próximo sábado en Cabanillas, es una divertidísima sucesión de lances de idas y venidas, carreras sin cuento, acechos y fugas, saltos de obstáculos -ventanas y balcones incluidos-, aparentes prendimientos y escapadas espectaculares…, hasta que la justicia acaba cumpliendo su objetivo Los Judas que se han restablecido en algunos pueblos navarros, en esa misma fecha o en otras, son probablemente restos de la representación del Jueves Santo, de la que nos hablaba José María Iribarren citando a Ignacio Baleztena, pongamos que en Andosilla.

Tras el interrogatorio del Lanzareno, el de las barbas rojas se acercaba al que hacía de Mésias y le besaba. Los apostóles se dispersaban, y la turba, a empujones, conducía a la cárcel al Lanzareno.

Entonces los mocetes del lugar, provistos de cencerros, pitos, carracas, matracas y pozales con piedra, daban la cencerrada a los soldados armados y terminaban acometiéndolos.

Los armados huían y la tropa ponía en libertad a Cristo, tras lo cual la emprendía con Judas, a quien perseguía por las calles, insultándole y arrojándole hortalizas y seguramente otros objetos no tan suaves.

De la misma tradición o de similares arranca el Volatín de Tudela, que representa el suicidio de Judas desde el siglo XVI. O los Judas rebutidos de paja, colgados sobre las calles, a los  que quemaban después, como en Tafalla; o en Estella, después de pasearlo, montado en un burro, entre insultos y, finalmente, colgarlo. En Los Arcos le disparaban los mozos desde los tejados con escopetas y pistolas. En algunos de estos sitios se ha renovado la antigua costumbre con nuevos bríos,

Tradiciones populares y simbólicas que, en los mejores tiempos, acercaban al pueblo llano y no tan llano a la Pasión del Señor, como rezaba la frase acuñada en la cristiandad.