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Fátima

 

El Trece de Mayo / a Cova de Iría…

           Seguí ayer con emoción el viaje del papa a Fátima y el Rosario de las velas. Vi al pueblo portugués volcado en la visita pastoral de Francisco; al presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa,, socialdemócrata, convertido en peregrino, y al jefe del Gobierno, el socialista Antonio Costa, declarando al papa referente mundial para creyentes y no creyentes. Voy leyendo los artículos qie publica en Diario de Noticias, de Lisboa, el teólogo y filósofo, profesor de Combra, Anselmo Borges, autor del libro reciente Francisco: Desafios à Igreja e ao mundo, presentado con la asistencia del mismísimo Rebelo. Borges explica muy bien la experiencia religiosa infantll de los pastorcicos de Fátima, ahora canonizados; su marco social y político; la distinción entre apariciones y visiones; el estado actual de la Iglesia en Portugal; la devoción a María; la actualidad del papa Francisco… La evangelización de Fátima, es la síntesis de su pensamiento. Firmaría yo todo lo que dice él, casi al pie de la letra, aunque en las redes sociales algunos le nieguen el pan y la sal, incluso la cristiana, cosa habitual por otra parte. ¡No vamos a ser superiores al Maestro! En lo único en lo que estamos en desacuerdo es en el Rosario de las velas. Borges no es partidario: por razones ecológicas y financieras. Yo, sí, aunque sólo sea por razones estéticas, qué le vamos a hacer…

Romanos

 

          A comienzos de siglo II antes de Cristo, llegaron los legionarios romanos, por el Valle del Ebro, al territorio de los vascones, gentilicio mal determinado en cuanto a su procedencia, naturaleza y extensión; el mismo nombre pudiera ser indoeuropeo, aunque su legua fuera preindoeuropea.

Los pequeños oppida fueron transformados en ciudades (civitates): Pompaelo – quizás fundada/refundada en el invierno del 75 al 74-, Cara, Andelo, Cascantum… El campo se pobló también de villas (villae): Lumbier-Liédena, Falces, Villafranca, Tudela, Arellano, Mañeru…, especialmente durante el Bajo Imperio, tiempo de inestabilidad política en las ciudades.

De ciudades y villas nos han quedado algunos fustes y capiteles; algunas pocas esculturas; fragmentos de pinturas muurales, y mosaicos de varias épocas, especialmente de los siglos IV y V despuès de Cristo.

Del mobiliario y menaje, sólo los elementos muy sólidos de sujeción y adorno han llegado hasta nosotros: jarrones y sísturlas metálicos; esas puntas de lanza encontradas en la necrópolis de la mansio de Iturissa; cerámicas varias (la sigillata hispanica sobre todas), lucernas de metal y de arcilla; anillos; collares; zarcillos; alfileres metálicos y de marfil o hueso; colgantes; monedas…

Tres grandes calzadas -de recorridos precisos y de mansiones identificadas- y otras menores cruzaban nuestro territorio. Los dieciséis miliarios encontrados (Eslava, Santacara, Oteiza…) dan fe pétrea de cónsules y emperadores, que rigen el Imperio, que es ante todo una red viaria.

Aras votivas, como la encontrada en Aibar, y otrs en Barbarin, Ujué, Arellano, Eslava, Lerate o Rocaforte,se dedican a los dioses romanos o a las divinidades locales, mal conocidas, como Lacubegis, Salatsa, Losa, Velonsa… Esquelas funerarias en piedra, procedentes de Santacara, Aguilar de Codés, Gastiain, Marañón, Villatuerta, Lerga, Eslava… se decoran con figuras humanas, animales, vegetales y geométricas.

Nos queda, por fin, el testimonio de algunas obras públicas, como las minas de cobre de Lanz; el acueducto de Alcanadre-Lodosa, que atravesaba el Ebro hasta Calagurris;, o el sistema de abastecimiento de aguas a la ciudad de Andelo…

De un diario inédito de guerra (y VII)

 

20 de Mayo de 1937

Ayer, un avión rojo bombardeó Pamplona causando 12 muertos y muchos heridos. A continuación el criminal huyó. Dicen que el objetivo era Capitanía Militar. donde se encontraba Mola. También se dice que al querer avisar de Capitanía al aeródromo de Noain para que se elevaran nuestros cazas, se encontraron con la comunicación telefónica interrumpida. ¿Hay espías en Capitanía?

30 de Mayo

(…) También ayer murió otro chico del pueblo. (…). D.E.P. Esta guerra es horrible, horrible, horrible.

3 de Junio

Vengo a casa y me dan una noticia verdaderamente impresionante: el general Mola, caudillo el más destacado de esta guerra, el que en sus comienzos se puso al frente de los navarros para liberar a España, ha muerto esta mañana en un accidente de aviación. Es tal la magnitud de la catástrofe que tal muerte representa, que me resisto a creer. Desgraciadamente Queipo de Llano en una charla de las diez confirmó la noticia. ¡Qué simpático y qué popular se había hecho Mola! Estoy seguro que en que pasen los años fugurará su nombre en la historia por su valía militar y política como una de las figuras legendarias que se admiran a través de los siglos.

Últimos aforismos

 

Frente a sentimientos / no caben argumentos. Como si los sentimientos fueran sujetos desnudos, y los hombres que los poseen no tuvieran la inteligencia normal humana, incluida la razón.

El mar, el siempre mar, ya estaba y era (Jorge Luis Borges) ¿Qué ser está tan perfectamente como el mar?

-¿Qué es, en términos actuales, la salvación cristiana? La transformación, la recreación, la pacificación y la liberación de nuestras vidas por la vida profética de Cristo, coronada por su muerte martirial consecuente.

De un diario inédito de guerra (VI)

 

30 de agosto de 1936

               Hoy, a las once de la noche, han fusilado a los XX, padre e hijo, a XX y a XX (…). Ha presenciado el fusilamiento XX,  y su hermano XX me cuenta algunos detalles. El  hijo  de XX (compañero mio de Bachiller, algo más joven que yo) ha muerto como un cristiano y como un hombre. Arrepentido de sus errores, se ha confesado muy bien y ha dado la mano antes de morir a todos los presentes, incluso a los del pelotón que los ha fusilado, a quienes ha rogado que afinaran la puntería para evitarle sufrimientos. XX  y el otro, cuyo nombre no recuerdo, también han muerto muy bien, como cristianos. 

Los otros dos, que temblaban como solo los condenados a muerte pueden hacerlo, no han querido confesarse. XX ha sacado la impresión de que no lo han hecho, el uno por el otro. El padre, por no retractarse ante el hijo de las ideas en que lo ha educado, y el hijo por no desmerecer del padre. ¡Desgraciados! ¡Descansen todos en paz!

La responsabilidad de estos (aqui el apellido del padre y del hijo) es grande ante Dios. Han sido en este pueblo -donde no había izquierdistas- los sembradores del error. ¡Dios los haya perdonado!

Del Yugo de Arguedas a Carcastillo

 

          Hacía tiempo que no subíamos al Yugo, a la Sierra del Yugo -por la forma de la misma-, donde se planta el santuario de la Virgen del mismo nombre, a donde acuden, el lunes de Pascua, los devotos de Arguedas y Cadreita, y el 1 de mayo, los de Valtierra, que no tienen reparo, siendo muchos más en número, en peregrinar al santuario del pueblo rival por definición. El templo, gotico renacentista, donde pusieron sus manos, al comienzo y finales del siglo XVII, respectivamente, los arquitectos Pedro de Arrese, vitoriano, y el corellano Pedro de Aguirre, está donde estaba: enhiesto, bien contrafortificado, ladrillo sobre base de piedra, que hace pensar en una construcción anterior, portada solemne rematada en espadaña y nave de bóvedas estrelladas. Desde el vestíbulo interior y desde la distancia a que nos obliga la puerta de barrotes, vemos el esplendente retablo barroco, en cuyo centro se yergue con su Hijo en la mano izquierda, la Virgen Madre, gótica de la segunda mitad del XV, estropeada, según dicen, por un arreglo reciente. En la pared exterior septentrional, siguen los grajos anidando en los huecos que dejaron los maderos de los andamios, y se alborotan cuando pasamos -es temporada de cría-, para volver pronto a los pinos cercanos. Todo esto lo recordábamos, mejor o peor, y también el rumor de multitud festival de las peregrinaciones. Pero no conocíamos el bello parque levantado al sureste del santuario, una extensa explanada,  cercada y alegrada de árboles -pinos y acacias sobre todo-, plantas y flores. Y  con todo un puñado de servicios: albergue, bar-restaurante, servicios higiénicos, caseta de barbacoas, un mirador de madera sobre las Bardenas, parque infantil, aparcamientos, bancos en el llano y en el pinar de la pendiente… Es sábado de mayo y hay mucha gente en el restaurante del albergue y en la terraza del mismo; varias parejas con niños se divierten en los columpios, y pasan varios jóvenes con bicis. Buscamos a la hora de yantar la sombra de los pinos y el sol de la explanada. Después enfilamos el camino que sigue por la cima hacia el noroeste, para caracolear luego hacia la hondonada de las Bardenas. Continuamos  por el somontano bardenero de la Sierra del Yugo, entre campos de cereal, olivos y almendros, hasta llegar, tras varias vueltas y revueltas, al carretil que, pasando junto al Centro Informativo y al Observatorio,  se mete en Aguilares y llega hasta las bardas del Campo de Tiro de la Fuerza Aérea española. Desde allí, tomamos el camino de tierra apisonada, bien señalado, rumbo a Cascastillo, y recorremos la parte mejor de la Bardena Blanca. Casi todos los barrancos, tan peligrosos en los días de tormenta, llevan hoy agua de la lluvia de la tarde anterior. Y vemos varias balsas azules entre cañas. Todavía cuelgan las últimas flores en las matas de los espartales. Los alcaceres, que no tienen su mejor año, están entre verdes y amarillos, a veces parecen blanquecinos a la luz restallante de mayo, mientras los trigales todavía ondean verdes cuando los briza el fresco cierzo de la tarde. Nos detenemos, como otra mucha gente, casi todos buscando la foto, ante el perenne hechizo de la torrecilla insegura de Castiltierra, débil atlante con su imposible peso de castigo a la cabeza, casi un número de primitivo deporte rural. ¿Cuánto tiempo más durará? El sol saca todas las vetas de colores de las arcillas y de las calizas de los cabezos y los cerros testigos, que parecen pintados a franjas por Ibarrola. A ratos, bonsais de montañas gigantescas. con pintorescas quebradas, en desiertos misteriosos o en pasajes lunares, como se llama uno de los términos por donde vamos. De vez en cuando, un corral bien arreado. Hay corros de salitre, que parecen nevados, pero los ontinares, sisallares y espartales dominantes nos sacan pronto del espejismo. Todavía vemos El Plano lejos, y más lejos aún Cornialto. Todo parece lejano en las Bardenas.  Uno de los cortados horizontales nos evoca  un acordeón con sus  pliegues ocres y anaranjados al sol. Lo perdemos pronto de vista, pero lo confundimos con otro, tan parecido. Seguimos rodeando, a nuestra derecha, el vedado Campo militar. Pero cada vez los bonsais son más reducidos y los cerros testigos ya casi no testifican nada. Los hay con el techo entero derrumbado. Lo que un día fue un airoso cerro es ahora un montón de escombros. La llamamos Bardena vieja, como si fuera anterior al resto. Por fin, Cornialto está cerca. Por fin cortamos  la Acequia de Navarra, que con agua del pantano de Yesa, y nacida  del Canal de Pardina, va a desaguar al embalse del Ferial. Por fin vemos el hierático monumento al Pastor, y pasamos El Paso. Por fin, por la carretera de Sádaba, entre tierras mucho más feraces y primaverales, donde relumbran las flores níveas de las acacias, llegamos a  Carcastillo.

De un diario inédito de guerra (V)

 

 25 de julio-30 de Septiembre

         

          Uno de los acontecimientos más impresionantes de los primeros días del movimiento fue el primer entierro de unos militares caídos en Guipúzcoa (…) Nunca se habrá visto en  XX filas tan largas en un entierro. Era la primera vez que requetés y falangistas aparecían en un acto semejante. Banderas, coronas, músicas fúnebres. Eran los primeros caídos de la guerra que venían a XX. Por eso aquella gran impresión. Han menudeado tanto después los entierros, que ya nos hemos acostumbrado a presenciarlos sin el dolor del primero.

La Diputación ordenó en uno de sus primeros decretos la reposición del Cristo en las Escuelas. Éstas estaban adornadisimas y con todos los niños dentro a pesar de ser vacaciones. Se trasladaron los santos Cristos en procesión desde la iglesia de XX. Emocionante. Más hombres todavía que mujeres, y con esto está dicho todo, pues sabido es que a actos de esta naturaleza acuden las mujeres como moscas a la miel. Rezos, letanías, cánticos… En las Escuelas, buenas pláticas explicando a los niños la significación del acto.

Nota típica de los primeros días del movimiento, los brazaletes. Se llevaban para poder circular con libertad por las calles. Había que ver qué interés el de todas las gentes por hacerse con uno de ellos; eran algo así como la patente de decencia; por eso todos los que en el pasado tenían alguna cosilla o cosaza (nacionalistas, izquierdistas, etc.) echaban el resto para adquirir uno. Era graciosísimo verlo; sobre todo cuando ya dejaron de llevarse por no ser necesario, se les veía a ellos que no se lo quitaban ni a la de tres. Hubo una temporada en que, a juzgar por los brazaletes, parecía que no había en  XX más personas decentes que los indecentes de antaño. Los brazaletes eran al principio blancos con un aspa roja. Luego aparecieron con los colores de F. E. (rojo y negro), bicolores (rojo y amarillo); (…).

 

¿Mitológicos o parabólicos?

 

        Escuché la conferencia del benemérito filósofo de la Religión, Manuel Fraijo, en Pamplona sobre la vida eterna. Es todo lo mejor que se puede decir sobre ese punto clave de la reflexión humana desde una filosofía abierta a la transcendencia. La razón filosófico no puede ir más lejos. Más lejos fue, claro, mi admirado teólogo Andrés Torres Queiruga, cuyas conferencias envié a muchas personas amigas, porque en este caso se trataba de un teólogo creyente y confesante. Fraijo recorre célebres lugares en el panorama filosófico, favorables a esa vida eterna, desde Platón, pasando por Kant y llegando a Unamuno, Zubiri, Laín, Rahner, Moltman, Pannenberg o Küng, y los comenta brevemente con glosas similares. Pero, al hablar de pasada sobre los  relatos evangélicos de la Pascua, se le escapó el epítelo mitológicos. Sé lo que él quiso decir, pero lo considero desacertado. Mito, la sagrada y venerable palabra mito  tiene por desgracia en el habla popular un significado muy negativo: suena a engaño, a mentira engañosa, a patraña. Por otra parte, los relatos de la Pascua, de los cuatro evangelistas, como los relatos de la Infancia, de Mateo y Lucas, no son propiamente mitológicos (adjetivo de mitologema, como mítico es adjetivo de mito). Para no enredarnos en términos ténicos bíblicos, digamos que son, más bien, relatos parabólicos, parecidos a las parábola utilizadas a menudo por Jesús de Nazaret  en su predicación cotidiana. Son un género literario, que convierte en relato vivo, en ejemplo cercano y familiar, un acontecimiento real espiritual, difícil de explicar en términos de prosa abstracta y puramente racional. Una vez más, qué qusieron decir con lo que dijeron. En este caso, la vivencia profunda del encuentro con Jesús resucitado por Dios. Lo que se quiere decir con estos relatos bellísimos, encantadores, es que Jesús estaba vivo y viviente, presentísimo en la vida diaria de los suyos, a la hora de la oración, de la reunión, y hasta de la pesca. Presente en Pedro, en los Doce, en María Magdalena, en los discípulos de Emaús, que fueron totalmente «moviiizados» -un acierto expresivo de Fraijo- por Él.

De un diario inédito de guerra (IV)

 

25 de Julio-30 de septiembre

Lo fusilamientos de izquierdistas han dado al pueblo la nota más emocionante y trágica de todas las que en estos días de tragedia hemos conocido.

Primero, es un rumor que se extiende. Luego viene el hablar con alguno que ha visto algo… Después son nombres… gente conocida a la que hemos visto todos los días, con la frecuencia machacona y reiterada que se da en los pueblos, gente a la que ya no volveremos a ver más.

El rumor de casi todos los días es éste: «Hoy han sacado de la cárcel a dos, a tres, a cuatro, a diez…». Y decir que han sacado equivale a decir que son vidas que han hecho el tránsito.

Los primeros dias causaban estos sucesos verdadera sensación, aunque no una gran piedad, entre las gentes.

Después, se puede decir que no se les daba importancia. Yo no he podido acostumbrarme.

De los pueblos han «sacado» muchos,.. (seis términos tachados e ilegibles, excepto los dos primeros: Hay que) sobre todo en la Ribera, se han sufrido en estos últimos años vejaciones inhumanas por parte de caciques analfabetos y chusma desbordada, que por el hecho de pertenecer a una agrupación política o sindical extremista se creían con derecho para cometer toda clase de desafueros y tropelías. ¡Bien lo han pagado!

Del pueblo calculo que habrán pasado de este mundo a otra vida unos veinte o veinticinco. Casi todos ellos vivían hace bastante tiempo aqui, pero no eran nacidos aquí. No obstante, los considerábamos como paisanos. Son los que nos han envenenado el pueblo.

(…) Es decir, que los primeros días todo eran suposiciones, conjeturas; en resumen: nada en concreto. Creo que podré enterarme de los nombres de todo esos desgraciados. Si lo consigo, lo haré constar.  [Y lo hizo]

 

De Los Bañales a Cara

 

         Tras la conferencia del profesor Andreu, volvimos a Los Bañales. Estaba el día de temporal, pero la lluvia hizo un aparte a mediodía y nos dejó visitar la vieja ciudad romana. Volvimos a ver la casa de los Peristilos, la presa lejana y discreta, el acueducto impávido, el specus serpenteante, la ermita medieval hecha con piedras romanas, las imponentes termas…, en medio de una primavera visceralmente verde y regocijada. Pero nuestra sorpresa fue ver el resultado de las últimas e intensas excavaciones llevadas a cabo por la Fudación Uncastillo en la falda de El Pueyo, zona de las edificaciones urbanas artesanales-comerciales, y, sobre ellas, el foro romano con su plaza central y algunas ediculas con las inscipciones romanas. Más arriba aún, pudimos ver la enorme extensión de las viviendas populares de El Pueyo, todavía en gran parte sin excavar, pero que presenta un panorama grandioso. El futuro próximo de las excavaciones no puede tener mejor precedente. Nos vino a la memoria la pobre reconstrucción de Santa Cris, de Eslava, aunque eso sí, los paneles informativos recientes, incluida la traducción al euskara, están menos estropedados que en Los Bañales, que necesitan una nueva edición. Visitamos la cercana villa  de Layana, que tiene en el bar Centro Social su mejor oficina de propaganda. Escalamos por dentro su torre medieval sabiamente convertida en sencillo Centro de interpretación  –De agri cultura– de la vida rural de la ciudad romana, y a la vuelta, para nuestro disgusto, recalamos en la mínimamente reconstruida ciudad de Cara, a los pies de la actual Santacara, excavada en 1974, y casi abandonada a la intemperie. Contigua a un cementerio de maquinaria agrícola, su entrada está sucia, sucios y mal cuidadaos sus cortos caminos y sus raquíticos jardincillos, e ilegibles o vacíos los indicadores informativos. Una lástima, sobre todo tras haber visto la ciudad, no tan lejana, de Los Bañales.