De Los Bañales a Cara

 

         Tras la conferencia del profesor Andreu, volvimos a Los Bañales. Estaba el día de temporal, pero la lluvia hizo un aparte a mediodía y nos dejó visitar la vieja ciudad romana. Volvimos a ver la casa de los Peristilos, la presa lejana y discreta, el acueducto impávido, el specus serpenteante, la ermita medieval hecha con piedras romanas, las imponentes termas…, en medio de una primavera visceralmente verde y regocijada. Pero nuestra sorpresa fue ver el resultado de las últimas e intensas excavaciones llevadas a cabo por la Fudación Uncastillo en la falda de El Pueyo, zona de las edificaciones urbanas artesanales-comerciales, y, sobre ellas, el foro romano con su plaza central y algunas ediculas con las inscipciones romanas. Más arriba aún, pudimos ver la enorme extensión de las viviendas populares de El Pueyo, todavía en gran parte sin excavar, pero que presenta un panorama grandioso. El futuro próximo de las excavaciones no puede tener mejor precedente. Nos vino a la memoria la pobre reconstrucción de Santa Cris, de Eslava, aunque eso sí, los paneles informativos recientes, incluida la traducción al euskara, están menos estropedados que en Los Bañales, que necesitan una nueva edición. Visitamos la cercana villa  de Layana, que tiene en el bar Centro Social su mejor oficina de propaganda. Escalamos por dentro su torre medieval sabiamente convertida en sencillo Centro de interpretación  –De agri cultura– de la vida rural de la ciudad romana, y a la vuelta, para nuestro disgusto, recalamos en la mínimamente reconstruida ciudad de Cara, a los pies de la actual Santacara, excavada en 1974, y casi abandonada a la intemperie. Contigua a un cementerio de maquinaria agrícola, su entrada está sucia, sucios y mal cuidadaos sus cortos caminos y sus raquíticos jardincillos, e ilegibles o vacíos los indicadores informativos. Una lástima, sobre todo tras haber visto la ciudad, no tan lejana, de Los Bañales.