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Comunitarismo y multiculturalismo

 

      Hay que distinguir bien, nos enseña Alain de Benoist, entre comunitarismo y multiculturalismo. El primero se integra bien en un Estado moderno y su cultura política propia, sin renunciar a sus señas comunes vivenciales. El segundo rechaza esa integración, porque quiere sustituir la cultura oficial por otra cultura diferente, o, al menos, vivir al margen de ella. Un buen ejemplo del comunitarismo (democrático) es el de la comunidad judía en España o Francia.  Y es que, según pienso, el comunitarista, que vive su comunidad cercana, no rechaza por principio la sociedad en la que se integra y participa de mil modos en ella.

Del progresismo a la violencia

 

          Es natural que quienes hicieron del mito del progreso continuo (progresismo) el ideal de su vida, terminen, después de muchos fracasos, en nihilistas resignados (la nada como horizonte), aunque seguramente amargados y resentidos, o en violentos de alguna violencia, aunque, por necesidad, disimulada o llevada con cierta cautela, pero capaz de saltar a la menor ocasión propicia. La política es un buen campo de ejercicio de todos estos progresistas, nihilistas y violentos, en sus distintas evoluciones y fases. Las diferentes denominaciones, de cara a la galería, de las formaciones políticas no debieran ocultarnos su más honda realidad.

Mari Blanca

 

      La popular Mari-Blanca, desenvuelta y juvenil, opulenta y graciosa, es una de las muchas estatuas, vulgares o no, que ornan las plazas y jardines de Pamplona, de las que casi nadie sabe nada.

Nos dijeron que la talló en mármol  el escultor madrileño Luis de San Martín, y que fue colocada en 1800 en la fuente de la Beneficencia o de la Abundancia, diseñada por el pintor y académico Luis Paret y Alcázar.

La fuente comenzó a dar agua de Subiza, dos años antes, en el centro de la Plaza del Castillo. Un siglo después, la cambiaron por un feo quiosco de música y llevaron a Mari-Blanca a la Plaza de San Francisco, creyéndola franciscana,

Poco más tarde, la arrinconaron en los jardines del Paseo de la Taconera, a la sombra de un cedro y entre macizos de flores. Ahí, al menos, se entiende mejor su rueda de la Fortuna o de las estaciones, su niño con oca y su cuerno de la abundancia frutal: Pomona.

Un mal día, repetido, bárbaros indigenas le arrancaron ora un brazo, ora la cabeza.

Pero ahí sigue, limpia ya de líquenes, oronda de formas, dándole a la rueda, y derramando sobre todos nosotros el cuerno de la abundancia.

Puigdemont sigue siendo el mismo

 

         Cuando no peor, porque cada día que  pasa, esté donde esté, insulta, agrede. injuria y calumnia a España democrática y a sus instituciones. Violencia verbal, violencia intencional, violencia demagógica (que incita y arrastra al pueblo), violencia mil veces más perjudicial, anticívica y antihumana que el tiroteo imaginario de un retén de mossos d´ésquadra  el 1-O.  Como era de prever, los independentistas catalanes han tergiversado el comunicado del Tribunal Superior de Justicia del Land Schlevig-Holstein -que, ciertamente, ha quebrado el principio de confianza en la Justicia española, base de la euro-orden-, mientras los filonacionalistas, los tibios, los ambiguos  y muchos listos de turno han celebrado el revés que ha sufrido el Tribunal Supremo de España, que es lo que ellos esperaban y querían. Pero el prófugo Puigdemont sigue siendo el desleal por antonomasia a la democracia, a su papel de representante ordinario en Cataluña del Estado español, a la Constitución, al Estatuto de Autonomía, al pueblo catalán y a todo el pueblo español. El golpista  sin escrúpulos contra ese Estado, que ha ido mucho más lejos que su predecesor en el disparate criminal. Lluis Companys. El primer responsable de la inmensa injusticia que supone querer separar a Cataluña del conjunto de España, a los catalanes del conjunto de los españoles, lo que para mí es el mayor delito moral, mucho mayor que todos los delitos penales. Y por todo ello será castigado por la Justicia española y europea, tarde o  temprano. Y Europa pagará muy caro sus debilidades, si no rehace su deficiente cooperación policial, jurídica y política actual.- Por cierto, acabo de ver y oír la entrevista del periodista catalán, Jordi Évole, progresista al uso como el que más, hecha  a Felipe González, y, la verdad, yo hubiera respondido, en el 95% de las preguntas, como el ex presidente del Gobierno español.

Últimos aforismos

 

 

Cuando alguien nos cae gordo o gorda, tememos que su peso, que se nos antoja muy grande, se vuelque sobre nosotros y nos aplaste.

 

Para erectos, los erizos.

 

Los bandos más pacíficos son los de los ayuntamientos.

Malversación de fondos públicos

 

     Ahora resulta que el Tribunal Superior de Justicia del Land alemán federado de Schlesvig-Holstein, a un prófugo de la Justicia española, autor de un golpe de Estado, máximo responsable del delito granado de separación de una Comunidad Autónoma del Estado español; que se ha saltado todas leyes habidas y por haber, comenzando por la Constitución y el Estatuto de Autonomía, amén de los Reglamentos del Parlamento y del Gobierno autonómicos… Y todo ello en un marco violento de quema de banderas españolas, pintadas de edificios públicos y privados, escraches, intimidaciones e insultos constantes a toda clase de autoridades, acosos personales y colectivos, destrucción de vehículos policiales, ocupación y obstrucción de carreteras y vías férreas, obstrucción a la justicia, ocupación de colegios para impedir la entrada de las Fuerzas del Orden, injurias y calumnias continuos dentro y fuera de España al Estado democrático español y con frecuencia a la Unión Europea y sus Tratados… Pues bien, segun dicho Tribunal, que se salta a la torera la naturaleza de la euro-orden, al mayor responsable de todo esto quierten que sólo se le juzgue por malversación de fondos públicos. Lo que quiere decir, en resumidas cuentas, que esta querida y necesaria Unión Europea está todavía muy lejos de tener siquiera unas bases comunes de Justicia para hacer frente a los mayores delitos posibles contra la estabilidad y la existencia misma de los Estados que la componen, que, porcierto, es la estabilidad y la existencia de la misma Unión.  ¿Quién puede hablar en serio de cooperación policial, judicial y política entre los Estados actuales de la Unión Europea, incluso cuando se trata de juzgar a verdaderos golpistas? Hombre, puestos a ser postmodernos, postjustos y postverdaderos, o solamente nacionalistas, y con un poco de humor, ¿no bastaría con que se  declarara a Puigdemont sólo justiciable por malversación del tiempo, que ha hecho perder a millones de catalanes y de muchos más millones de españoles, incluidos incluso otros europeos?

Martes de Pascua

 

(Una levee operación quirúrgica me obliga a adelantar y acumular hoy las cuatro próximas entregas pascuales)

 

Jn 21, 4-14

 

Jesús comía y bebía

tras su aparición,

y luego desaparecía.

¿Qué mejor parábola,

alegre y benévola

de la Resurrección?