Ahora resulta que el Tribunal Superior de Justicia del Land alemán federado de Schlesvig-Holstein, a un prófugo de la Justicia española, autor de un golpe de Estado, máximo responsable del delito granado de separación de una Comunidad Autónoma del Estado español; que se ha saltado todas leyes habidas y por haber, comenzando por la Constitución y el Estatuto de Autonomía, amén de los Reglamentos del Parlamento y del Gobierno autonómicos… Y todo ello en un marco violento de quema de banderas españolas, pintadas de edificios públicos y privados, escraches, intimidaciones e insultos constantes a toda clase de autoridades, acosos personales y colectivos, destrucción de vehículos policiales, ocupación y obstrucción de carreteras y vías férreas, obstrucción a la justicia, ocupación de colegios para impedir la entrada de las Fuerzas del Orden, injurias y calumnias continuos dentro y fuera de España al Estado democrático español y con frecuencia a la Unión Europea y sus Tratados… Pues bien, segun dicho Tribunal, que se salta a la torera la naturaleza de la euro-orden, al mayor responsable de todo esto quierten que sólo se le juzgue por malversación de fondos públicos. Lo que quiere decir, en resumidas cuentas, que esta querida y necesaria Unión Europea está todavía muy lejos de tener siquiera unas bases comunes de Justicia para hacer frente a los mayores delitos posibles contra la estabilidad y la existencia misma de los Estados que la componen, que, porcierto, es la estabilidad y la existencia de la misma Unión. ¿Quién puede hablar en serio de cooperación policial, judicial y política entre los Estados actuales de la Unión Europea, incluso cuando se trata de juzgar a verdaderos golpistas? Hombre, puestos a ser postmodernos, postjustos y postverdaderos, o solamente nacionalistas, y con un poco de humor, ¿no bastaría con que se declarara a Puigdemont sólo justiciable por malversación del tiempo, que ha hecho perder a millones de catalanes y de muchos más millones de españoles, incluidos incluso otros europeos?