Cuando alguien nos cae gordo o gorda, tememos que su peso, que se nos antoja muy grande, se vuelque sobre nosotros y nos aplaste.
Para erectos, los erizos.
Los bandos más pacíficos son los de los ayuntamientos.
Cuando alguien nos cae gordo o gorda, tememos que su peso, que se nos antoja muy grande, se vuelque sobre nosotros y nos aplaste.
Para erectos, los erizos.
Los bandos más pacíficos son los de los ayuntamientos.