Comunitarismo y multiculturalismo

 

      Hay que distinguir bien, nos enseña Alain de Benoist, entre comunitarismo y multiculturalismo. El primero se integra bien en un Estado moderno y su cultura política propia, sin renunciar a sus señas comunes vivenciales. El segundo rechaza esa integración, porque quiere sustituir la cultura oficial por otra cultura diferente, o, al menos, vivir al margen de ella. Un buen ejemplo del comunitarismo (democrático) es el de la comunidad judía en España o Francia.  Y es que, según pienso, el comunitarista, que vive su comunidad cercana, no rechaza por principio la sociedad en la que se integra y participa de mil modos en ella.